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Por Gonzalo Farías

Vecinos/as de la comuna de Colina, denunciaron que La empresa Aguas Santiago Norte ingresó al Sistema de Evaluación Ambiental el proyecto denominado planta de tratamiento de aguas servidas y potables, en la localidad de la Reina Norte en Colina. La acción despertó la alerta de los habitantes de la zona que acusan que el proyecto se ubicará a solo 15 metros de distancia entre la planta de tratamiento y las viviendas.

La generación de olores, los daños del sector además del devalúo de las viviendas y ruidos molestos son solo algunas de las razones por las cuales vecinos/as rechazan la medida, además de la poca comunicación con el municipio.

Es por lo anterior que la comunidad creó un movimiento ciudadano llamado “No a la Farfana de Colina” que ha liderado protestas contra la iniciativa empresarial.

Cristian Hermosilla, poblador y dirigente vecinal de la Villa Las Araucarias 3, nos comenta que como colectivo, lo que buscan, es que no se instale la planta de tratamiento de aguas servidas colindantes al proyecto inmobiliario en donde viven. Se enteraron del proceso de instalación de esta planta, cuando aun estaba en proyecto de evaluación ambiental.

La primera etapa de las casas fue entregada en noviembre del año 2016, y en diciembre del 2017 la cuarta. En marzo del presente año comenzaron con la construcción de una quinta etapa. La planta de aguas servidas está ubicada hacia el lado norte de la Villa, prácticamente al lado, de hecho, la separación que hay entre la Villa (etapa 3) y la planta son 15 metros al menos, que es el ancho que tiene la calle en este momento.

Como junta de vecinos se han reunido con Joaquín Silva, representante de la empresa de aguas servidas y Javier Vásquez, ingeniero ambiental, planteando sus inquietudes como vecinos del sector, sin embargo, sólo han sido escuchados sin dar solución a la problemática respecto a salubridad y la calidad de vida de sus familias.

Los/as pobladores/as organizados/as se han reunido con algunos Diputados que los están apoyando y un Concejal de la comuna, prestando apoyo legal. Sin embargo, no han recibido ayuda de la municipalidad. El municipio les informa que se estaban haciendo todas las gestiones necesarias por tanto no era necesaria la reunión que los/as vecinos/as solicitaban.

Entre los problemas que acarreará esta construcción se encuentra el impacto ambiental, revisado con un ingeniero en sonido quien informa como afectará a las y los vecinos los ruidos molestos de la planta y el tránsito de camiones constantes. Se mencionan también temas de salubridad que afectaran a quienes viven en los alrededores. Además, las poblaciones cercanas a la planta serán afectadas debido a la extracción de agua potable, ellos se quedarán sin agua, ya que esta planta extrae de las napas subterráneas, esto también fue levantado ante las autoridades, pero sin ninguna respuesta. Las autoridades están priorizando el desarrollo inmobiliario en el sector.

Cristian H., manifiesta que como comunidad les interesa que esta situación se conozca, han acudido a varios medios de comunicación, pero han sido ignorados, esperan que mediante este medio logren mostrar la problemática que tienen como comunidad. Las y los vecinos agrupados y las juntas de vecinos de varias localidades se encuentran luchando para evitar este proyecto. Saben que este proyecto implica que su calidad de vida sea disminuida, tener que lidiar con todos los problemas que esto les trae: los olores, los ruidos molestos, los camiones de día y noche paseándose, los mosquitos, las infecciones, entre otros.

El dirigente concluye: “Les invito a apoyar nuestra lucha y que nos vean que acá en Colina, no queremos una planta de aguas servidas, queremos mantener nuestra calidad de vida y no disminuirla, merecemos una vivienda digna y un medio ambiente limpio”.

 

 

Por Patricio Reyes Puelma

La extrema escasez del agua es un problema mundial, del que Chile no está ajeno. El agua es esencial para la vida, pues es un derecho básico, natural y necesario de todos los seres vivos.

Las Naciones Unidas estiman que de 1.400 millones de km3 de agua en la Tierra, tan solo 200.000 representan agua dulce para consumo humano.

Una de cada seis personas en el mundo se ve afectada por estrés hídrico (no accede a agua potable). Los 1.100 millones de personas en el mundo afectadas por esta situación, viven en países en desarrollo.

Una situación de estrés hídrico puede afectar a cualquier parte del mundo, las ciudades con estrés hídrico son las que utilizan, al menos, un 40 por ciento del agua disponible. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que en 2025 unas 1.900 millones de personas vivirán en lugares con escasez absoluta de agua, y el 66% de la población mundial podría estar en esta situación.

La primera víctima de esta crisis es Ciudad del Cabo en Sudáfrica que pasa por una emergencia hídrica. En el corto y mediano plazo, Sao Paulo, Tokio, Yakarta, Ciudad de México, entre otras, pueden afrontar una situación similar.

Pese a que Chile se encuentra fuera de la zona de escasez, según los criterios de Naciones Unidas, y tiene un promedio de 50.244,7 mt3 de agua por habitante, el país tiene problemas en algunas zonas (en Chiloé, en sectores de Coquimbo y Valparaíso). Según el Instituto de Ecología & Biodiversidad de Chile, más de 400 mil habitantes no tienen acceso al agua potable. El hidrólogo de este organismo Cristián Frêne ha explicado en repetidas ocasiones que “el agua se distribuye de manera muy dispar. En el norte tenemos una escasez estructural, en el centro tenemos agua bastante limitada y en el sur hay una sobreoferta”. Según él, el problema radica en el mal uso de los ecosistemas a lo largo del país, los cuales “son degradados, maltratados y así pierden la capacidad de almacenar agua”. Señala que “hay una mezcla entre cambio climático, que hace veranos más secos, y el problema de degradación de ecosistemas, forestales, de turberas que impiden que el agua de lluvia se almacene en invierno para ser entregada en verano”. El hidrólogo, que trabaja en las comunas de Ancud y Quemchi junto a un equipo, está desarrollando humedales artificiales para almacenar aguas lluvia y en un futuro ser utilizadas.

¿Cómo prevenir una posible crisis hídrica? Para Frêne existen tres pilares al abordar este tema. Primero, mejorar el manejo de agua en el sector forestal, agrícola y ganadero. “Esto va a permitir tener mejores suelos, capaces y preparados para almacenar las aguas de las lluvias”. “Segundo, hay que mejorar toda la aplicación de tecnologías, fácilmente apropiables por la gente que vive en el campo. De bajo costo de mantenimiento e instalación y que permitan generar una mayor eficiencia en el uso del agua, por ejemplo, sistemas de riego”, agregó. “Para poder cambiar lo que ocurre en Chile y anticiparse al cambio climático y a la escasez de agua que viene hay que cambiar la ley e institucionalidad vigente respecto al agua”.

La legislación actual nace del Código de Agua creado en 1981, en plena dictadura, que definió el agua como “bien nacional de uso público” y “bien económico” y que entregó el agua con el sistema de concesiones a particulares, incluso a perpetuidad. Tanto es así que el 80% es agua privatizada; de esta el 90% se encuentra en manos extrajeras. Este proceso se completó en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, DC; en su gobierno se privatizó el 51% de los derechos del agua en poder del Estado, comenzó con las empresas abastecedoras de agua potable, licitó la venta de 35% de ESVAL, de Valparaíso, en manos del consorcio Enersis-Anglian Water. Luego fue el turno EMOS, Región Metropolitana, que traspasó a Aguas Andinas, ESSBIO en el Biobío y ESSAL en la Región de Los Lagos.

Principales beneficiarios por la privatización de las empresas sanitarias en Chile

Cuadro de elaboración propia, junio 2018 Cuadro de elaboración propia, junio 2018

La cesión de derechos de agua a privados, desde 1981, que la define como una mercancía, impide que se pueda hacer una buena defensa del agua como un bien común. Chile no está preparado para enfrentar una crisis hídrica, prueba de ello es que ante escasez hídrica la respuesta es entregar aguas en camiones aljibe.

El aluvión del verano en la zona del Cajón del Maipo y el nevazón en la Región Metropolitana en 2017 nos debe llevar, con movilización y organización de las comunidades, a recuperar el agua como derecho humano básico y cuidarla. No se puede revivir el viejo recuerdo de portar agua en baldes para comer y lavar, mientras las empresas lucran con ella.

Por Carlos Jaramillo

Los países latinoamericanos son, hoy por hoy, muy diferentes a lo que eran apenas 50 años atrás. La modernización de sus estructuras – bajo patrones capitalistas – ha transformado la sociedad, las culturas internas y la naturaleza. El marco globalizador se volvió inevitable, haciendo que las formaciones premodernas o tradicionales se diluyan poco a poco, en medio de cruentas resistencias. Los avances de la ciencia y la tecnología han cambiado, junto a la información, las condiciones de vida de todo el tejido social, para bien o para mal. La información de masas nos inyecta, constantemente, las imágenes de muchos acontecimientos, particularmente crímenes, excentricidades, tragedias, la sexualidad en capricho, amenazas, etc., nutriendo el miedo colectivo que reclama seguridad y nos prepara para la agresión. Por las redes sociales circula casi todo, la falsedad, las alertas, una enorme necesidad de aprobación, causando desazón y mucha infelicidad.

No hay un solo gobierno que se resista a predicar la ideología del desarrollo, a nombre de los derechos humanos, la erradicación de la pobreza, la eliminación del desempleo, etc., buscando aproximarse a los estándares de los países juzgados como “superiores”. Las inversiones en crecimiento económico han sido y son cuantiosas, pero no han logrado frenar la violencia urbana, la miseria socioeconómica, la corrupción, la explotación laboral, la destrucción de los ecosistemas, el brote de enfermedades, el consumismo, el hambre de los/as vulnerables, etc.  Cada día cambia el rostro social, pero las dimensiones profundas de la mente humana, el egoísmo y la negatividad, siguen siendo iguales. No sabemos cómo provocar este cambio cultural interno. Nuestras sociedades se mueven principalmente impulsadas por la ambición, el poder, la competencia, el temor de que cualquier cosa puede ocurrir en cualquier momento. Por lo que hablar de armonía, derechos de la Naturaleza, empatía, de bienestar, o de soluciones afirmadas en perspectivas cuánticas, etc., es percibido como tontería.

Por cierto, que este marco contextual es insuficiente para explicar la necesidad de desplegar el Buen Vivir en la vida social y ambiental. Armados/as con los mismos modelos conceptuales y herramientas políticas que crearon los problemas, no vamos a solucionarlos. Replicamos esa violencia dicotómica que nos divide y fragmenta, no sabemos cómo provocar proximidad solidaria, o cómo amar a la Naturaleza que somos nosotros/as mismos/as. Entre los agentes vinculados a la “izquierda del capitalismo”, el imaginario del Buen Vivir quedó atrapado por las concepciones culturalistas o pachamamistas, y por el ecosocialismo. Un debate impotente. Ninguna corriente pudo formular herramientas funcionales para activar cambios cualitativos en las estructuras mentales, de manera de reorientar los comportamientos, los habitus.

El Buen Vivir o, Sumak Kawsay en kichwa, es un concepto ancestral de los pueblos originarios de la América Andina. En la cosmovisión andina, el proceso de despliegue del Buen Vivir se daría dentro de relaciones que buscan puntos de equilibrio entre el sentir, el pensar y el actuar, juntos o compartiendo con los otros. El “régimen” del Buen Vivir busca el bien común y se vincula sana y transversalmente con la educación, la salud, la seguridad social, el hábitat y la vivienda, la cultura, el tiempo libre, la comunicación social, la ciencia, la tecnología, la innovación y los saberes ancestrales, la gestión del riesgo, la movilidad y la seguridad humana, el transporte, el uso de los recursos naturales y la biodiversidad.

Por Fernando Quintana*

En el contexto de su visita a Chile, entrevistamos a Pacha Guzmán, militante de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora (CRBZ), organización política que extiende su acción en Venezuela y que juega un rol importante en el escenario político actual.

Fernando Quintana (FQ): ¿Cómo caracterizan el periodo político que está pasando en América Latina y en Venezuela?

Pacha Guzmán (PG): En un primer momento, cuando Chávez era presidente, logró crear una unidad en toda la región. Tenía aliados en Brasil, Argentina, un medio aliado en Chile, Bolivia, Ecuador y eso creó una fuerza que fue construyendo una alianza que les permitió crear estructuras incluso económicas en la región. Fortalecieron mucho la región en términos económicos y políticos. Obviamente, eso generó cierto rechazo de los gobiernos que atienden a las necesidades y prioridades de EEUU. Y así nos vemos contando la historia de un golpe de Estado en Brasil, en Honduras y la situación en Ecuador porque presentaba una sorpresa para mucho de nosotros. Tenemos ahora Venezuela y Bolivia que tienen muchos enemigos en la región y se debilitó toda la alianza que había en Latinoamericana, incluyendo la idea de fortalecer una estructura que nos permite ser independientes en términos económicos y políticos.

Lamentablemente estamos en un sistema que le exige al gobierno ser parte de una estructura o de un modelo económico que es el Capitalismo. Y en Venezuela y Bolivia que son países que no están casados con ese modelo – al rechazarlo – tienen más enemigos que los que tenían antes. Lamentamos que los enemigos del capitalismo estén debilitados a nivel de gobierno, sin embargo, los pueblos siguen luchando, siguen resistiendo y, en definitiva, nuestra mayor preocupación por el momento está concentrada en lo que pueda venir después de las elecciones del 20 de este mes (mayo), porque pensamos que EEUU atacará con mayor fuerza a Venezuela.

El modelo económico de Venezuela no es el modelo que EEUU quiere para Latinoamérica, entonces estamos más concentrados en esperar en cuáles serán las medidas de EEUU contra Venezuela, producto que este último representa para los Estados Unidos una fuente de energía casi infinita, entonces tenemos nuestros temores. Pero estamos preparados para eso.

La región se debilitó producto de muchas cosas. A nosotros nos preocupa el destino de Brasil que era un aliado fuerte que teníamos. También nos preocupa el destino de México que ahora también tendrá elecciones. Colombia también tiene elecciones pronto. Ojalá Gustavo Petro quede presidente para contar, después de mucho tiempo, con un aliado en Colombia. Pero estamos concentrados en ganar las elecciones del 20 de mayo y prepararnos para lo que venga.

FQ: ¿Qué rol juegan las Comunas dentro de su proyecto político?

PG: Las comunas son la estructura fundamental de nuestra organización, el sector campesino está organizado en comunas. Nosotros tenemos consejos comunales dentro de las zonas rurales y con toda la comunidad campesina. El poder comunal es bastante amplio, por situaciones geográficas, culturales y una diversidad dentro de los espacios comunales, todavía falta mucho. Nosotros tenemos 5 consejos comunales que están en regiones diferentes y lejanas y nos falta dentro de estas regiones construir más ciudades comunales. El objetivo a largo plazo es lograr más consejos comunales dentro de los espacios. Tenemos una experiencia muy reciente en Caracas, donde estamos intentando crear una comuna y a la vez con las diferentes comunas que hay en Caracas se intenta hacer una ciudad comunal con la prioridad de salir de la guerra económica en la que estamos. Con el bloqueo internacional es difícil seguir construyendo comunas. Pero tiene sus características: nuestros campesinos y campesinas, están organizados en su mayoría en consejos comunales que son parte de la organización. Las comunas y el consejo comunal son un instrumento para lograr el poder popular y su objetivo, aparte de seguir creciendo y acumular fuerzas, es defender el proceso porque estamos en pleno conflicto. Las otras dificultades las estamos atendiendo con menor carácter de prioridad. Todos avocados al proceso electoral y a lo que pueda venir después y los planes a mediano y largo plazo están un poco paralizados.

*Extraído de https://www.auroraroja.cl