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“Elementos para el Análisis Político”

Fue el año 2002, cuando INQUIETANDO DESDE EL MARGEN organizó la primera Escuela de Verano Ernesto Guevara en Chillán. En ese entonces la concebíamos en el marco de la lucha ideológica, o sea, la articulación y depuración de las ideas de liberación de los/as pobres, para enfrentarse a las ideas de dominación y opresión de los/as ricos/as.

Quince años después, la necesidad sigue plenamente vigente. Si queremos mejorar nuestras prácticas políticas, si queremos obtener más aciertos en la construcción de organizaciones, si queremos tener mejores resultados en las luchas sociales, debemos aclarar nuestras prácticas a la luz de la teoría: la que
podamos sistematizar nosotros/as mismos/as y la que nos pueda aportar el estudio de determinados/as especialistas.

Entonces, no podemos dejar de generar un espacio de encuentro, reflexión y discusión fraterna como este. Es más, la concreción de espacios de formación se transforma en un imperativo estratégico para todo/a el/la que se pretenda
revolucionario/a, ya que cada insumo ideológico que podamos obtener es un elemento fundamental para la realización de nuestras tareas y accionar cotidiano en pos de una sociedad libertaria.

Hace varios años que INQUIETANDO viene poniendo la escuela a disposición de la formación política colectiva de los/as revolucionarios/as, pero mientras se asume esta tarea de forma unitaria, consideramos que tenemos el deber de seguir impulsando la generación de este espacio. Así lo hemos hecho incluso en los momentos más complejos que hemos vivido como organización. Así lo seguiremos haciendo.

Para este año, hemos escogido centrarnos en intercambiar elementos que sirvan para la realización de los análisis políticos que cada cual realiza en sus respectivas organizaciones, tratando de identificar algunos de los potenciales conflictos que se sucederán durante el 2016, porque solo un correcto análisis y valoración del acontecer socio económico real, nos posibilita una mejor organización y articulación de nuestras luchas.

Para Inquietando Desde el Margen, el rol de cada Luchador/a Popular debe ser: agitar, educar, organizar y sintetizar. De allí nace la urgencia permanente que los compañeros y compañeras que están dispuestos a aportar en la construcción
del sueño colectivo de la transformación revolucionaria de la realidad, sepamos dónde estamos parados, leamos la realidad y obtengamos de esa realidad los ejes que nos permitan enrielar nuestro caminar y accionar en el contexto actual.

En esta XV escuela de verano, queremos revisar algunos elementos económicos que incidirán en nuestras luchas durante este año. Queremos conocer algo más sobre la lucha de pueblos hermanos como los/as kurdos/as, los/as venezolanos/as y los/as mapuche. Y queremos tener un acercamiento a conflictos del ámbito de la educación, la salud y los fondos de pensiones.

Por último, consideramos que tenemos que dar una mirada a la situación que se abre en Chile con la firma del TPP. Tratado con que los/as dueños del poder y la riqueza y sus perros/as guardianes/as, nos pretenden terminar de entregar a las garras de la voracidad de las empresas trasnacionales.

Es por todo ello, y no solo por tradición o tozudez, que todos los sectores revolucionarios que día a día aportan su granito de arena a la construcción de un nuevo mundo, son bienvenidos a nuestra XV escuela de verano Ernesto Guevara.

CRÍTICOS/AS, SOLIDARIOS/AS Y CON LA ALEGRÍA DE LOS/AS QUE AMAN DE VERDAD!!!!!!

Articulando las luchas, construimos poder popular!!!!

Santiago, marzo de 2016

1

Para que los pasos no me lloren,
para que las palabras no me sangren:
canto.
Para tu rostro fronterizo del alma
que me ha nacido entre las manos:
canto.
Para decir que me has crecido clara
en los huesos más amargos de la voz:
canto.
Para que nadie diga:  ¡tierra mía.!
con toda la decisión de la nostalgia:
canto.
Por lo que no debe morir, tu pueblo:
canto.
Me lanzo a caminar sobre mi voz para decirte:
tu, interrogación de frutas y mariposas silvestres,
no perderás el paso en andamios de mi grito,
porque hay un maya alfarero en tu corazón,
que bajo el mar, adentro de la estrella,
humeando de las raíces, palpitando mundo,
enreda tu nombre en mis palabras.
Canto tu nombre, alegre como un violín de surcos,
porque viene al encuentro de mi dolor humano.
Me busca del abrazo del mar hasta el abrazo del viento
para ordenarme que no tolere el crepúsculo en mi boca.
Me acompaña emocionado el sacrificio de ser hombre,
Para que nunca baje al lugar  donde nació la traición
Del vil que ató tu corazón a la tiniebla, negándote!
2
Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.

Yo bajaré los abismos que me digas.
Yo beberé tus cálices amargos.
Yo me quedare ciego para que tengas ojos.
Yo me quedare sin voz para que tú cantes.
Yo he de morir para que tú no mueras,
para que emerja tu rostro flameando al horizonte
de cada flor que nazca de mis huesos.

Tiene que ser así, indiscutiblemente.

Ya me cansé de llevar tus lágrimas conmigo.
Ahora quiero caminar contigo, relampagueante.
Acompañarte en tu jornada, porque soy un hombre
del pueblo, nacido en octubre para la faz del mundo.
Ay, patria,
A los coroneles que orinan tus muros
tenemos que arrancarlos de raíces,
colgarlos en un árbol de rocío agudo,
violento de cóleras del pueblo.
Por ello pido que caminemos juntos.  Siempre
con los campesinos agrarios
y los obreros sindicales,
con el que tenga un corazón para quererte.

Vámonos patria a caminar, yo te acompaño.

3
Pequeña patria mía, dulce tormenta,
Un litoral de amor elevan mis pupilas
y la garganta se me llena de silvestre alegría
cuando digo patria, obrero, golondrina.
Es que tengo mil años de amanecer agonizando
y acostarme cadáver sobre tu nombre inmenso,
flotante sobre todos los alientos libertarios,
Guatemala, diciendo patria mía, pequeña campesina.

Ay, Guatemala,
cuando digo tu nombre retorno a la vida.
Me levanto del llanto a buscar tu sonrisa.
Subo las letras del alfabeto hasta la A
que desemboca al viento llena de alegría
y vuelvo a contemplarte como eres,
una raíz creciendo hacia la luz humana
con toda la presión del pueblo en las espaldas.
¡Desgraciados los traidores, madre patria, desgraciados.
Ellos conocerán la muerte de la muerte hasta la muerte!

¿Por qué nacieron hijos tan viles de madre cariñosa?

Así es la vida de los pueblos, amarga y dulce,
pero su lucha lo resuelve todo humanamente.
Por ello patria, van a nacerte madrugadas,
cuando el hombre revise luminosamente su pasado.
Por ello patria,
cuando digo tu nombre se rebela mi grito
y el viento se escapa de ser viento.
Los ríos se salen de su curso meditado
y vienen en manifestación para abrazarte.
Los mares conjugan en sus olas y horizontes
tu nombre herido de palabras azules, limpio,
para lavarte hasta el grito acantilado del pueblo,
donde nadan los peces con aletas de auroras.

La lucha del hombre te redime en la vida.

Patria, pequeña, hombre y tierra y libertad
cargando la esperanza por los caminos del alba.
Eres la antigua madre del dolor y el sufrimiento.
La que marcha con un niño de maíz entre los brazos.
La que inventa huracanes de amor y cerezales
y se da redonda sobre la faz del mundo
para que todos amen un poco de su nombre:
un pedazo brutal de su montañas
o la heroica mano de sus hijos guerrilleros.

Pequeña patria, dulce tormenta mía,
cuanto ubicado en mi garganta
desde los siglos del maíz rebelde:
tengo mil años de llevar tu nombre
como un pequeño corazón futuro
cuyas alas comienzan a abrirse a la mañana

Por Otto René Castillo,  poeta revolucionario y miembro de las Fuerzas Armadas Rebeldes (FAR) de Guatemala

Gabriel Iturra, es el actual presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Central (FEUCEN). Fue vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) durante el año 2010 y es militante de Juventud Rebelde (JR), quienes han ganado presencia en distintos planteles de estudios a partir del 2014.

Gabriel tendrá una importante participación en las decisiones que tomará la CONFECH durante este 2016. El equipo del Irreverente, en un fluido diálogo, le consultó sobre las tareas y acciones del Movimiento Estudiantil para este año.

_RLP5493EI: Gabriel, ¿Cómo evalúas el desarrollo y desempeño del Movimiento Estudiantil (ME) durante el año 2015?

GI: El año 2015 comenzó con los escándalos de corrupción, dejando al descubierto los ilegales e ilegítimos vínculos entre el Empresariado y los partidos políticos tradicionales y destapando la colusión de los precios de grandes empresas. En ese contexto el ME trató de articular un discurso con contenidos no solo del ámbito de la educación, sino pasando a tocar temas como el de la desigualdad y las injusticias de esta sociedad. Ahora, desde el punto de vista del tema de la educación, el Gobierno, respondió con intransigencia mostrando falta de voluntad política y contradicciones internas entre sectores de la Nueva Mayoría, impidieron que se avanzara a una Reforma Educacional que se acercara a lo que nosotros hemos venido demandando. Lamentablemente algunos sectores del ME se prestaron al juego al participar de las mesas pre-legislativas, instancia burocrática, sin capacidad de ejecución, inútil para nuestros intereses. Perdimos masividad en las calles, el Confech no ejerció conducción, se impuso la pauta de los sectores conservadores de la Nueva Mayoría y del Empresariado, las vocerías estudiantiles estuvieron muy tibias y no reflejaron el real malestar de los estudiantes. Finalmente se cierra el año con el gobierno improvisando, quedando miles de estudiantes sin saber con claridad que ocurrió con la gratuidad.

EI:¿Cuáles serían las causas del decaimiento de la movilización de los estudiantes?

GI: Creo que son muchos factores. Por un lado está el desgaste producido por décadas de luchas por demandas que, afortunadamente, ya son sentidas por la mayoría del pueblo chileno. Por otro lado, las grandes marchas, herramienta de inmensa importancia, se volvieron casi rito. No se reinventaron constantemente para que tuvieran cada vez más vida y dieran fuerza a un movimiento, ya que en su interior existen sectores interesados en bajar el nivel de lucha, supeditándolos a acuerdos de cúpulas políticas presentes al interior del gobierno.

EI: Has mencionado en declaraciones, que muy probablemente el 2016 sería un año de movilizaciones. ¿En qué te basas para señalar esto?

GI: En primer lugar, el recambio generacional de las conducciones al interior del ME, que este año incorpora contingentes que vienen a renovar las futuras luchas con todo el potencial que entregaron las importantes experiencias libradas antes del 2011. Este factor es el que entregará nuevos métodos, renovados bríos a un momentáneamente decaído ME. En segundo orden, que al interior de la Nueva Mayoría (NM) se hayan impuesto los sectores conservadores, nos hace prever pocas posibilidades de acercamientos al diálogo y consenso con los Estudiantes. Por último, miles de estudiantes siguen en la incertidumbre de no saber si contarán con gratuidad. Todo lo anterior, unido a la crisis general de la institucionalidad política, además del factor de la economía a la baja, nos hace plantear que este será un año muy dinámico.

EI: Según tu apreciación, ¿Influirá el negativo avance de la Reforma Laboral y los llamados a movilización que ya están desarrollando sectores sindicales, para acelerar un proceso de convergencia y de articulación entre trabajadores y estudiantes?

GI: Claro que sí. Son los propios trabajadores y las verdaderas organizaciones clasistas las que han denunciado con fuerza el carácter fraudulento y el retroceso histórico que representa esta reforma pro-empresarial. Es tarea prioritaria unir a trabajadores y estudiantes. Eso lo realizaremos a través del activo vínculo de la lucha diaria porque sus intereses son los nuestros. Esta pelea es una sola, hay que unir todas las luchas.

EI: ¿Cuáles podrían ser algunas claves para potenciar esas posibles movilizaciones, tanto sectoriales como generales?

GI: Darle un nuevo aire al CONFECH y al movimiento estudiantil en general, cambiar las lógicas burocráticas de conducción por métodos directos; discutir los ejes programáticos en materia de educación y salir a exigir lo que es nuestro. Comprender que debemos generar vinculación directa con otros actores sociales que permitan dar un salto cualitativo y con mayor contenido de clase.

EI: Más allá de este año 2016; ¿Cómo ves el horizonte del movimiento social y su desarrollo y cuáles crees serán las tareas de los revolucionarios?

GI: Claramente, no tenemos capacidad para incidir en estas reformas. No será por la vía de la discusión legislativa que el pueblo gane la Educación, la Salud, el Trabajo; será a través de la participación genuina del pueblo de forma directa y concreta que lograremos avances significativos en el camino de la dignidad, eso fue demostrado en pequeña medida a partir de los procesos abiertos por los estudiantes estos años anteriores.

Los revolucionarios debemos empeñarnos por profundizar la crisis de los poderosos desde fuera de los marcos institucionales, que ellos nos impusieron, a desarrollar control comunitario, a interpretar los anhelos del pueblo, a salir de la marginalidad y convertirnos en alternativa política real para el país, porque no somos la ultraizquierda, somos la izquierda revolucionaria.

Frank Gaudichaud:  “Las fisuras del neoliberalismo chileno. Trabajo, crisis de la “democracia  tutelada” y conflicto de clases,” Tiempo Robado Editoras y Quimantú, Santiago, 2015. (*)

 

Como se sabe Chile ha sido un laboratorio para las elites dominantes y el imperialismo; aquí su intelligentsia, sus intelectuales orgánicos y la tecno-burocracia experta en gestión de conflictos, ensayaron el nuevo arsenal de reformas institucionales diseñadas para extirpar de raíz las conciencias y voluntades anticapitalistas. El experimento chileno se llamó contra revolución neoliberal. Su punto de partida, su momento fundacional, arrancó de los escombros dejados por el golpe de estado de 1973 y se extendió hasta inicios de los años ochenta; luego sobrevivió a una severa crisis mundial recurriendo a ajustes heterodoxos, y ya entrada la década de los años noventa, recuperada y ufana, se vistió de democracia al cuidado de una coalición de ex golpistas y franjas de la izquierda conversa. Su última etapa – la pax neoliberal como la denomina Gaudichaud- ha sido exitosa pues, además de superar en años a la dictadura, también terminó por reconvertir a la izquierda al credo neoliberal. La guinda de la torta fue la incorporación de la dirección de PC, primero al parlamento en el año 2010, y luego, a la alianza de gobierno el 2014. Toda una hazaña de los ingenieros de las transiciones políticas.

Este extenso trayecto dura ya 42 años, y dado que las reformas estructurales tienen décadas de aplicación y sus relaciones sociales y subjetividades son usos y costumbres, nada tiene de extraño que la racionalidad individualista y de mercado sea el sentido común predominante. En el curso de las reformas neoliberales la sociedad chilena fueadelgazando el tejido de sus relaciones sociales aunque paradojalmente multiplicara su red de interacciones; todos cada vez más conectados pero a la vez más empobrecidos de sentido colectivo; átomos guiados según el interés de cada cual y compitiendo en las arenas de la institución neoliberal por antonomasia: el mercado. Pero también a 42 años de la contra revolución, la utopía neoliberal muestra fisuras y aflora un malestar social inusitado, y en éste, un potencial de ruptura. A nivel de la política y lo político se están manifestando las contradicciones derivadas de un agotamiento crítico de la forma que tomó la sociedad chilena en el curso de cuatro décadas; se trata de las anomalías de la contra revolución neoliberal propias de su etapa de maduración. Y eso lo saben, intuyen o vivencian casi todos los sectores en lucha latente o abierta. Por ello, tanto los de arriba como los de abajo, atribulados por la emergencia de las contradicciones estructurales, se agrupan y reagrupan entre la resistencia conservadora y la apertura al post neoliberalismo.

El texto que nos ofrece Franck Gaudichaud precisamente se pone en este borde histórico y sobre la base de una evaluación de la trayectoria reciente de la sociedad chilena, incursiona sobre las interpretaciones del momento actual y las posibilidades de algún tipo de alternativa política de carácter popular. Los ejes en que concentra su análisis – nombro solo los que me parecen principales- son la centralidad de la relación capital/trabajo, el carácter de los movimientos sociales y el peso de la subjetividad de masas que el propio modelo produce y reproduce, todo ello en el marco de la institucionalidad política y la estructura de clases que caracterizan en el presente al modelo neoliberal. La combinación de dichos ejes y la apelación a tales aspectos estructurales (lo político y las clases), conducen a una síntesis que, a mi juicio, constituyen el aporte central que ofrece el texto, pues permite una discusión sobre las alternativas políticas teniendo a la vista una hipótesis interpretativa del momento por el que hoy atraviesa la sociedad chilena.

En este sentido, aprovecho esta nota para acentuar algunos aspectos en relación a los ejes que nos propone Gaudichaud; éstos comentarios ya han sido expuestos en otros lugares, pero creo viene al caso retomarlos aquí dado el tipo de análisis que nos presenta el autor.

En primer lugar destacar que las recientes movilizaciones de trabajadores han tendido a desbordar las formas organizativas y de acción tradicionales, y por ello mismo, a la propia institucionalidad sindical conservadora. Este año 2015 tenemos a la vista la huelga de los subcontratistas del cobre – que incluso costó la vida del trabajador Nelson Quichillao a manos de la policía militarizada-, el largo conflicto de los profesores que rebasó la política conciliadora de una parte de la dirigencia del Colegio de Profesores, y finalmente, la lucha de los trabajadores públicos del Registro Civil que han debido enfrentar al gobierno y al despliegue de todos los dispositivos del poder: la ley, la presión política, la campaña mediática e incluso la conducta desleal si no francamente aleve de la dirigencia de la CUT y de la izquierda parlamentaria. Estas movilizaciones confirman la profunda crisis del sindicalismo clásico pero a la vez abren posibilidades para un nuevo movimiento de trabajadores que rompa con los límites ideológicos y objetivos impuestos hasta ahora por el sindicalismo conservador. En efecto, si éste nuevo movimiento logra madurar, lo hará a partir de bases totalmente diferentes. Por ejemplo, desprendiéndose de una concepción que considera al sindicalismo tradicional y sus sindicatos legales, propios de la etapa desarrollista industrializadora, como la única y más efectiva forma de organización de los trabajadores. Hubo antes formas mutualistas, sociedades en resistencia, mancomunales, etc., que en ausencia de una legislación laboral, organizaron grandes masas obreras que enfrentaron directamente al capital e incluso ofrecieron respuestas autónomas a las necesidades colectivas; los derechos codificados en la legislación laboral, a cuyo amparo se desarrolló luego el sindicalismo clásico, es resultado de dichas luchas. También comprendiendo que frente a un “capital extendido”, es decir, que somete a su racionalidad y dominio actividades sociales antes ajenas a la producción capitalista, es necesario del mismo modo, concebir de manera “extendida a la clase trabajadora”. Si el capital convierte los servicios -antes públicos y sin fines de lucro- en actividad productiva de valor, o somete otras actividades no mercantiles, personales y/o comunitarias, a la lógica de la acumulación, entonces los que allí se desempeñan y vendan su talento productivo al capital, sonigualmente parte de la clase trabajadora. Así como las formas de pago o de contratación -directa o indirecta; parcial o completa; temporal o permanente- no importan para definir a la clase trabajadora, tampoco el carácter material o inmaterial del trabajo o de su resultado, son criterios correctos para dilucidar quiénes son o no parte de aquella. Lo central es la relación social entre capital y trabajo. Y finalmente, entendiendo que hay luchas cuya escena no es ya el terreno de la empresa e incluso la rama, pues se trata de derechos colectivos que sólo pueden imponerse enfrentándose al conjunto del capital y el Estado. Un nuevo sistema de relaciones laborales, de salud, de transporte público o un sistema educacional, por citar algunas demandas más inmediatas, indefectiblemente son luchas por derechos generales y no derechos de un sindicato o federación; son luchas por los intereses globales de los trabajadores constituidos como sujeto colectivo autónomo y opuesto al capital.

En segundo lugar, es necesario resaltar la emergencia entre 2006 y 2011 de las movilizaciones sociales, pues, como bien muestra el autor, la abrupta explosión de “lo social” cambió severamente el panorama nacional: mostró las arrugas de una contra revolución madura y develó una suerte de incompletitud del teorema neoliberal. En efecto, la institución mercado mostró sus insuficiencias para procesar todos los conflictos y disiparlos en meras contiendas entre partes privadas; el dispositivo de regateo entre privados (el mercado), incluyendo el recurso judicial para resolver las contiendas sobre obligaciones y derechos consignadas en los contratos, no alcanzó para contener y mantener los conflictos en la esfera civil, sobre todo cuando una de las contrapartes saltó de lo individual a lo colectivo. El creciente malestar terminó por desbordar parcialmente el “orden de mercado” y la burocracia política y sus ingenieros en gestión de conflictos, desacreditados y perplejos, en reiteradas ocasiones fueron superados por la dinámica de las luchas sociales. El conflicto por la educación es un caso paradigmático por muchas razones, pero una es crucial y se refiere al sentido menos visible de la lucha de los estudiantes secundarios. Estos reclamaron por la gratuidad y mejores condiciones materiales, pero dejaron entrever en sus formas organizativas, en sus acciones y en su estética de lucha, un rechazo feroz a la propia comunidad escolar, a la escuela, como espacio invivible por su autoritarismo, mediocridad, por el colapso de los profesores, por su régimen de competencia individual y la presión por el éxito que enfrenta a unos jóvenes y adolescentes con otros. Por ello, a diferencia de otros movimientos, los secundarios no eran fácilmente domesticables apelando a políticas redistributivas y clientelares: sus demandas no eran susceptibles de reducir a precios; y mirado desde otro ángulo, se trataba de la rebelión de los hijos del modelo neoliberal maduro cuyas lucha no consistía en resistir las reformas neoliberales sino en rebelarse contra el efecto de su funcionamiento pleno; en rigor, su malestar era consecuencia, resultado, de un modelo realizado y frente al cual venían reaccionando masiva, espontánea y sistemáticamente desde el “mochilazo” del 2001. No es arriesgado entonces afirmar que fue el movimiento estudiantil secundario – y no el universitario- la base de las luchas sociales que lograron trizar los consensos de las clases dominantes y la paz social que los gobiernos civiles mostraban al mundo como el exitoso modelo chileno y la exitosa transición a la democracia.

Así las cosas, la incompletitud de la utopía neoliberal puede considerarse una anomalía crítica, una verdadera falla estructural, por cuanto la emergencia de las movilizaciones masivas y de los movimientos sociales expresan, tanto el fracaso del intento de diluir la “cuestión social” en la cuestión privada, como la ineficiencia del propio sistema político que diseñó el neoliberalismo, cuestión central a la hora de calibrar el momento actual de la política chilena. Detengámonos un minuto aquí. En particular, el sistema de partidos políticos se ha mostrado estéril para anticipar, procesar y disipar los conflictos sociales que escalan por abajo, a la par que parece no ser capaz ya de ofrecer una representación eficaz del interés general de capital y gestionar sus conflictos fraccionales que se precipitan por arriba. Y esto es una debilidad crucial pues manifiesta los limites de “lo político” en el contexto de un modelo cuyas potencialidades se han realizado casi completamente. En efecto, un régimen político debilitado, que pierde por abajo su capacidad de maniobra vía clientelismo frente a las luchas sociales, por default tiende a fortalecer sus dispositivos y formas policiacas de control del orden, mientras por arriba, si es capturado por el capital, tiende a convertirse en un cuasi cascarón jurídico-político dirigido desde fuera por un “poder dual burgués” que comanda a la tecno burocracia y sus políticas. El régimen político y el Estado actuales en nada se parecen al ideal republicano liberal burgués, al Estado de compromiso y benefactor declarado por la Constitución de 1925 y aderezado a través de sus sucesivas reformas. El régimen político actual carece de su aura democrática y el Estado de su majestad como titular del bien común; incluso más, el mismo Estado corre riesgo de lumpenizarse. Esta posibilidad no es ajena a los momentos en que se conjugan una fuerte concentración del capital con una debilidad estructural de la institucionalidad política burguesa, y en América Latina la asociación policiaco-mafiosa entre trasnacionales, capital monopólico, partidos políticos y ejército no son ninguna sorpresa.

Así, la contra revolución neoliberal chilena se encamina veloz hacia sus propios límites. Hoy son las instituciones de la “república” las que se trizan. El Estado subsidiario, el parlamento, los partidos políticos, las Fuerzas Armadas, el empresariado, la burocracia eclesiástica, y la Constitución Pinochet-Lagos que las resguarda, todos eslabones de una larga trenza de corrupción moral y material, ya han entrado en la zona de costos crecientes para sostener su hegemonía ideológica y política. Y si bien todo esto aparece ahora sin claroscuros, que los velos han caído y la decadencia moral se muestra como simple síntoma del fracaso de la utopía neoliberal, no fue así hasta hace muy poco. Escasos meses atrás la mayor parte de la sociedad chilena vivía bajo el influjo de un modelo estable y triunfante y ni siquiera imaginaba el devenir reciente. Fuera por cinismo, miopía o por ambos, las clases dominantes subestimaron las fisuras de esta contra revolución neoliberal madura, y una vez enfrentadas a las crudas circunstancias, han mostrado sorpresa y cierta perplejidad que ha retardado el diseño de una salida institucional.

Lo que se ha abierto en Chile es un periodo político de creciente pugna entre las fracciones conservadoras y reformistas de las elites dominantes, pugna en torno a cómo enfrentar y resolver los déficits estructurales del modelo. Pero a la vez, un mismo ambiente tenso por arriba, ofrece a los “terceros excluidos” del teorema neoliberal, los trabajadores y sectores populares, enormes posibilidades para dar un salto y constituirse en una fuerza gravitante en los acontecimientos por venir. Y es éste el terreno al que nos conduce directamente y sin rodeos todo el trabajo analítico de Franck Gaudichaud: la construcción política estratégica para el hoy, crudo problema al que no en vano le dedica sus mayores esfuerzos teóricos y prospectivos en la última parte de su texto. Nada simple por cierto. Se trata nada menos que desentrañar las posibilidades de una política general que haga plausible la configuración del bloque de los de abajo, o lo que no es sino su contracara, una estrategia común capaz entrelazar la multiplicidad de luchas contra el capital que discurren actualmente por el país. Un desafió no sólo del análisis político sino también de la propia práctica política inmediata.

 

Por Rafael Agacino, Investigador Plataforma Nexos.

Santiago, 21 de noviembre de 2015.

(*) El lanzamiento del texto se realizó el Miércoles 13 de enero en el Aula Magna Universidad Alberto Hurtado, Cienfuegos 41 (metro Los Héroes), facilitado por el Sindicato de Trabajadores de dicha Universidad.

“El libro de la historia del Che
hijo de Augusto
hijo de Lautaro:

“lnche Lautaro
apubim ta pu huican”
(Yo soy Lautaro que acabó con los españoles)

casado con Guaconda
y hermano a su vez de Caupolicán (el flechador del cielo)
y de Colocolo
engendró a Oropello;
Oropello engendró a Lecolón,
y a sus hermanos;
Lecolón engendró a Cayeguano;
Cayeguano engendró a Talco ;
Talco engendró a Rengo;
Rengo engendró a Tupac-amaru;
Tupac-amaru engendró a Tupac-yupanqui;
Tupac-yupanqui engendró a Tucapel;
Tucapel engendró a Urraca de Panamá;
Urraca engendró a Diriangén de Nicaragua
y este se suicidó
en las faldas del volcán Casitas
para nunca ser capturado.
Diriangen engendró a Adiact
y este fue colgado
en un palo de tamarindo que está en Subtiava
Aquí murió el último jefe indio
y la gente de todas partes lo llega a ver como gran cosa
Adiact engendró a Xochitl Acatl (Flor de la caña)
Xochitl Acatl engendró a Guegue Miquistl (perro viejo),
Guegue Miquistl engendró a Lempira;
Lempira engendró a Tecun-Uman;
Tecun-Uman engendró a Moctezuma Iluitamina;
Moctezuma Iluicamina engendró a Moctezuma Zocoyotlzin;
Moctezuma Zocoyotlzin engendró a Cuauhtemoc;
Cuauhtemoc engendró a Cuauhtemotzin
y este fue ahorcado por los hombres de Cortes
y dijo:

“Así he sabido
lo que significa confiar
en vuestras falsas promesas
¡oh malinche! (Cortés)
yo supe desde ese momento
en que no me di muerte
por mi propia mano
cuando entrásteis a mi ciudad
de Tenochtitlán
que me tenías reservado ese destino”.

Cuauhtemotzin engendró a Quaupopoca;
Quaupopoca engendró a Tlacopán;
Tlacopán engendró a Huascar;
Huascar engendró a Jerónimo;
Jerónimo engendró a Pluma Gris;
Pluma Gris engendró a Caballo Loco;
Caballo Loco engendró a Toro Sentado;
Toro Sentado engendró a Bolivar;
Bolivar engendró a Sucre;
Sucre engendró a José de San Martín;
José de San Martín engendró a José Dolores Estrada;
José Dolores Estrada engendró a José Martí;
José Martí engendró a Joaquín Murrieta;
Joaquín Murrieta engendró a Javier Mina;
Javier Mina engendró a Emiliano Zapata;
Emiliano Zapata engendró a Guerrero;
Guerrero engendró a Ortiz;
Ortiz engendró a Sandino
Augusto César Sandino
hermano de Juan Gregorio Colindres

y de Miguel Angel Octez
y de Juan Umanzor
y de Francisco Estrada
y de Sócrates Sandino
y de Ramón Raudales
y de Rufo Marín

y cuando hablaba decía:

“Nuestra causa triunfará
porque es la causa de la justicia
porque es la causa del amor”

y otras veces decía:

“Yo me haré morir
con los pocos que me acompañan
porque es preferible
hacernos morir como rebeldes
y no vivir como esclavos”.

Sandino engendró a Bayo;
el esposo de Adelita
del cual nació el “CHE”
que se llama Ernesto..”

Por Leonel Rugama, poeta y guerrillero sandinista.