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Juan Carlos Gómez Leyton

Dr. en Ciencia Política

Latinoamericanista

 

Hace cinco años atrás, en febrero de 2014, escribí este breve artículo con el objeto de denunciar la arremetida del capital tanto nacional como internacional contra el proceso revolucionario bolivariano. Transcurrido 5 años este mantiene toda su actualidad. Por eso, hoy lo rescato y lo pongo a circular nuevamente. Eso prueba que independientemente de la coyuntura política la acción política del capital ha sido constante en contra de un pueblo que busca construir su propia historia con autonomia e independencia de los poderes imperiales y regionales. Hay que dejar en paz al pueblo venezolano.

Convoco a todos: las y los intelectuales críticos latinoamericanos a condenar resuelta y categóricamente la violenta acción del capital oligárquico venezolano y del imperialismo estadounidense en contra del legitimo, democrático y constitucional Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela que encabeza el Presidente Nicolás Maduro.

Las y los intelectuales críticos latinoamericanos y caribeños no podemos perder la perspectiva ni confundir las cosas. Todos sabemos que desde el momento mismo que el pueblo venezolano puso fin a la decadente democracia liberal venezolana imperante desde 1958 hasta 1998, dando inicio a un proceso revolucionario y democrático, las fuerzas políticas y sociales contrarias empujadas por el capital nacional e internacional han intentado por todos los medios frenar dicho proceso. Fracasaron en abril 2002. Y, han fracaso una y otra vez en todos los procesos electorales que se han presentado. Durante 20 años, el pueblo venezolano, mayoritariamente ha impedido a los sectores capitalistas recuperar el poder y sus privilegios históricos. Esa es su gran frustración, su poderosa rabia y su intenso odio de clase que los moviliza. Hoy intentan nuevamente derrocar al gobierno legítimamente constituido.

No confundamos las cosas. Aquí lo que hay que frenar es la manipulación por parte de los medios de comunicación como la cadena CNN de los acontecimientos que se desarrollan en la sociedad venezolana. Debemos frenar a la prensa sediciosa y los análisis tendenciosos al servicio de poder estadounidense. Debemos aprovechar los medios y las redes sociales de comunicación para dar a conocer el proceso social, cultural, político y económico que con múltiples dificultades, errores y problemas se desarrolla hace ya 20 años en Venezuela. En esas dos décadas el pueblo mayoritariamente, es decir, sobre el 50% de los votos libremente emitidos en limpias y transparentes elecciones ha apoyado el proceso político abierto con la elección del Presidente Hugo Chávez Frías.

A diferencia del proceso de la Unidad Popular del Presidente Allende en Chile en 1970-1973, que nunca contó con una mayoría electoral y ciudadana, el proceso revolucionario venezolano siempre la ha tenido. Ni la prematura muerte del Presidente Chávez ha impedido esa mayoría se haya menoscabado significativamente. Ahí reside la desesperación de la oposición capitalista, similar a la vivida en Chile por la CODE (Confederación Democracia) cuando no logro obtener en marzo de 1973 la mayoría electoral requerida para destituir constitucionalmente al Presidente Allende. Al fracaso del “golpe constitucional” de marzo de 1973 abrió el camino al “golpe militar” de septiembre de 1973. La actual insurrección de la burguesía y de las capas medias venezolanas constituye otro esfuerzo para destruir el régimen político democrático de la República Bolivariana de Venezuela.

Por eso, debemos decir basta al atropello que hoy está siendo sometido el pueblo venezolano. Debemos decir basta de muertes. Para evitar que las muertes populares sean el día de mañana las más, como suele ocurrir en América Latina y el Caribe, cuando se invoca la defensa de la democracia por parte del imperio, o sea, de Estados Unidos de América.

Todos sabemos que cuando se invoca esa defensa, los defensores, terminan con ella y como generalmente ocurre los únicos que han terminado sufriendo las consecuencias de esas defensas han sido los sectores populares. Los ejemplos latinoamericanos sobran.

No debemos permitir que el poder del capital logre su objetivo de desestabilizar al gobierno popular venezolano de la misma forma como lo hicieron con el Chile de Salvador Allende y la Unidad Popular. No podemos permitir que una vez derrocado el gobierno legítimo y constitucional “el mundo libre y democrático” llore a los caídos, a los exiliados, a los torturados, a los desaparecidos, a los humillados, por la dictadura capitalista que se instala en el país, con el objeto de restablecer, supuestamente, la institucionalidad quebrantada. Ese discurso ya lo conocemos y sabemos lo que oculta.

La historia no transcurre en vano. Por eso, debemos aprender de ella. Y, ella nos enseña que cuando las clases propietarias movilizan a las clases medias en contra de gobiernos populares y revolucionarios lo que se instala son sangrientas dictaduras.

Sabemos que cuando se defiende la libertad de expresión lo que viene es su fin. Sabemos cuándo se defiende los derechos humanos lo viene es: la violación sistemática de los derechos humanos, tengamos presente los muertos y desaparecidos que dejaron las dictaduras del capital en Guatemala, El Salvador, Nicaragua; en Chile, en Uruguay, en Bolivia, en Argentina, en Brasil, durante la década de los setenta. Todas esas dictaduras se instalaron con el apoyo ciudadano de aquellos que decían defender la democracia y sus libertades, supuestamente conculcadas por los regímenes derrocados.

Por todo lo anterior debemos evitar otro: 11 de septiembre de 1973, en la República Bolivariana de Venezuela y en América Latina y el Caribe.

Tengamos presente las palabras del presidente allende en aquel aciago día.

“superarán (las y los) venezolanos y latinoamericanos este momento gris y amargo, donde la traición pretende imponerse. sigan ustedes sabiendo que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pasen los hombres, las mujeres y los niños y las niñas para seguir construyendo una sociedad mejor”

A defender, por la razón o la fuerza y con el ejemplo de Salvador Allende el proceso revolucionario bolivariano.

Santiago de Chile, febrero de 2014. /2019

© JCGL/jcgl

 

Diversos actores de la comunidad científica, académica, cultural y docente se han pronunciado pidiendo la paz en Venezuela.

A continuación su declaración pública:

MANIFIESTO DE ARTISTAS, ACADÉMICAS, ACADÉMICOS, CIENTÍFICAS, CIENTÍFICOS Y PROFESORES CHILENOS POR LA PAZ EN VENEZUELA

Somos artistas y creadores, académicas y académicos, profesores y profesoras chilenos. Suscribimos la presente declaración porque queremos señalar al pueblo de Chile y a nuestro actual gobierno, nuestra aspiración universal por la paz, por la soberanía y por una solución de diálogo democrático y transparente frente a la actual injerencia de Estados Unidos en Venezuela.Estados Unidos tiene una larga historia de intervenciones en ese país, en sus esfuerzos espurios para ganar control sobre la riqueza petrolera, habiendo apoyado la dictadura de Pérez Jiménez en la década de 1950 y más recientemente en abril de 2002, año en que orquestó un fallido golpe militar contra el gobierno de Hugo Chávez. Hoy, la interferencia norteamericana ha sido encabezada con el liderazgo del Gobierno de Sebastián Piñera a través de la auto proclamación de Juan Guaidó, claramente resuelta desde Washington. Se evidencia que su autonombramiento solo oscurece cualquier salida democrática y transparente en Venezuela. Quienes aquí adherimos rechazamos fehacientemente esta política exterior de Chile en connivencia con Estados Unidos.

Venezuela está hoy en el corazón del mundo. Estados Unidos acaba de sabotear un acuerdo laboriosamente alcanzado entre el gobierno y la oposición venezolana en los diálogos de Santo Domingo. Donald Trump decidió unilateralmente escalar la situación en Venezuela, sin esperar la decisión de la secretaría de la ONU, quien por estos días se declaró neutral. Reconocemos, esperanzados, las declaraciones de Uruguay y México en nuestro continente, así como los llamados a la no intervención violenta por parte de Angela Merkel en Alemania y de ShinzōAbe en Japón. La desinformación mediática es aguda. Sólo se escucha una versión: la de USA y la del Grupo de Lima, incluido el gobierno de Chile. El gobierno de Chile está actuando como si los tiempos de intervenciones golpistas y guerras sucias por parte de Norteamérica no hubiesen quedado atrás para los pueblos latinoamericanos.

Nosotras y nosotros, intelectuales y artistas chilenos, ciudadanas y ciudadanos de una tradición imbuida en valores por la paz y humanismo, representada por la voz y la acción de nuestros más grandes escritores, músicos, pintores, actores y creadores de todas las disciplinas, nos dirigimos al Presidente de la República para exigirle condenar la escalada de violencia contra el pueblo hermano de Venezuelaen línea con la política exterior de nuestros gobiernos democráticos en casos como los de Irak y de Siria.

Un grupo de estados latinoamericanos y europeos celebrará por estos días la primera reunión internacional sobre Venezuela en Montevideo. El grupo incluye a ocho países de la Unión Europea (Alemania, España, Francia, Holanda, Italia, Portugal, Reino Unido y Suecia) y cuatro países latinoamericanos (Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay). Hacemos un llamado a las voces creadoras y conscientes de nuestro país a expresarse en torno a acciones por la paz inmediata, así como una solución democrática y dialogante para resolver la actual crisis del pueblo hermano de Venezuela. Rechazamos decididamente otra intervención militar en nuestro continente. Parece que, como una vez dijera José Martí, en Venezuela está llegando “la hora de los hornos y no se ha de ver más que la luz.”

Santiago de Chile, 5  de febrero, 2019

 

Firman:

Raúl Zurita. Premio Nacional de Literatura

Faride Zerán, Premio Nacional de Periodismo

Gonzalo Díaz, Premio Nacional de Artes.

Fernando García, Premio Nacional de Música

Carmen Berenguer, Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda

Elicura Chihuailaf, Poeta.

Miguel Littin, Cineasta

Sergio Trabucco P. Cineasta

Grínor Rojo, Académico Universidad de Chile

Roxana Pey, Académica, Universidad de Chile

Flavio Salazar, Académico Universidad de Chile

José Bengoa, Académico U Academia Humanismo Cristiano

Pablo Oyarzún, Académico Universidad de Chile

Carlos Ruiz Encina, Académico Universidad de Chile

Kemy Oyarzún, Escritora,  Académica, Universidad de Chile

Olga Grau, Académica, Universidad de Chile

Ignacio Agüero, cineasta

Silvia Aguilera, Editora

Paulo Slachevsky, Editor

Pamela Soto, Académica, Universidad de Chile

María Emilia Tijoux, Académica, Universidad de Chile

Gonzalo Justiniano, cineasta

Francisco Figueroa, Periodista

María Eugenia Domínguez Saul, Académica, Univesidad de Chile

Alejandra Botinelli, Académica, Integrante Senado Universidad de Chile

Carla Peñaloza, Académica, Integrante Senado Universidad de Chile

Paula Vidal, Académica, Universidad de Chile

Miguel Urrutia, Académico, Universidad de Chile

Ximena Valdés Subercaseaux, Académica Universidad Academia de Humanismo Cristiano

Alicia Salomone, Académica, Universidad de Chile

Claudia Zapata, Académica, Universidad de Chile

Eugenia Brito, Poeta, Académica Universidad de Chile

Cristian Galaz, Cineasta

Andrea Ugalde, Cineasta

Eugenia Prado, Escritora

Soledad Falabella, Académica Universidad de Chile

Dino Pancani, Académico, Universidad de Chile

Marisol Facuse, Académica, Universidad de Chile

Myriam George, Psicóloga, Universidad de Chile

Cristina Vaccaro Cruz, Historiadora del Arte y Arquitecta

Tamara Vidaurrazaga, Investigadora, Feminista

Pablo Lobos, Científico

Fernando Schultz, Diseñador Gráfico

Octavio Avendaño, Académico, Universidad de Chile

Dasten Julian, Académico, Universidad de Chile

Félix Mora, Investigador en Ciencias Sociales

Juan Eduardo Esquivel Larrondo, Poeta

Hernán Lavín Cerda, Poeta

Ximena Ortúzar, Periodista

John Streeter, profesor, músico

Juan Pablo Sutherland, escritor, Académico U. de Chile

Mirka Arriagada, poeta y psquiatra

Alejandra Castillo, Filósofa

Miguel Valderrama, Historiador

Marcelo Arce Garín, poeta

Margarita Bustos, poeta y docente

 

 

En la ex Clínica Santa Lucía (Cuartel de la DINA) ubicada en Santa Lucía 162

Este Viernes 25 de Enero a las 17 hrs., en la ex Clínica Santa Lucía (Cuartel de la DINA) ubicada en Santa Lucía 162, hoy sitio de memoria y sede de la Comisión Chilena de DDHH, tenemos la tercera sesión del taller de arpilleras y recuperación de la memoria de organización  y lucha de familiares de detenidos desaparecidos.
La idea es rescatar la experiencia, recuerdos y aportes a la lucha, que iniciaron los familiares en el Comité Pro Paz.
Una de las tareas que nos proponemos, es materializar en el formato de arpilleras esta memoria.
Estamos empeñados en lograr la mayor participación familiares y compañeros, para construir esta memoria tan necesaria a la presente y futuras generaciones.
Fraternalmente,
Colectivo 119 Familiares y Compañeros – Taller de Arpilleras ex Prisioneras Políticas.

  • Texto escrito para la presentación del libro Lemebel Oral, 20 años de entrevistas el 15 de enero 2019 en La Perrera Arte Santiago de Chile

Elizabeth Neira

                Querido Pedro la primera vez que te vi fue a principios de los 90 en la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, donde también conocí a Gonzalo León, valga recordar, el recopilador de estas crónicas. Te vi en el patio de aquel edificio horroroso que había servido de Central de la DINA y luego entregado a la casa de estudios  para reabrir la carrera de periodismo  cerrada durante la dictadura. Las Yeguas habían preparado una instalación con los nombre de los detenidos desaparecidos. Era la primera vez que yo escuchaba de Las Yeguas del Apocalipsis y me sonaba tan épico. A finales de la dictadura yo era una adolescente cualquiera hija de la clase obrera, vivía en San Miguel y había entrado a estudiar a la Chile y todo era tan épico, Las Yeguas, Los Prisioneros, El Frente Patriótico Manuel Rodríguez, las marchas y la escritura. Tu escritura

El ejercicio del periodismo, mala o buenamente cruzó siempre nuestros caminos.   Recuerdo muy bien las arduas negociaciones previas a la publicación de la entrevista que forma parte de este libro y que te hice para el suplemento Artes y Letras del diario El Mercurio, medio facistoide en el que yo trabajaba por aquel entonces recién salida de la universidad y  al que tú te resistías con toda la razón del mundo.

Pero yo era una pendeja que había crecido intelectualmente al alero de tu trabajo y de ese under rabioso de Plaza Italia que se reunía en la casa de la Berenguer y que pululaba de madrugada por los bares del triángulo de las Bermudas.  Yo te pedí la entrevista consciente de ser ese puente entre estos dos mundos irreconciliables  y tú aceptaste pero pusiste tus condiciones:  Debías hacer la revisión final antes que el texto entrara en imprenta y la nota debía ser ilustrada con el retrato que te hiciera Paz Errázuriz. Mi editor, por aquella época Pedro Gandolfo, visionariamente aceptó todo. Era la primera vez en democracia que “El Mercurio” se atrevía a tanto, a reconocer a página completa y respetando palabra por  palabra,  a una figura tan “compleja” de la izquierda antipinochetista.

Con bastante ingenuidad,  lo reconozco ahora,  en ese momento creí que estábamos renovando el periodismo cultural. Ahora con los años me doy cuenta que las primaveras son siempre efímeras al interior de esta comarca. Pero entonces me sentía  haciendo algo revolucionario. Sin mail ni internet el texto pasó por fax de la redacción del Artes y Letras a la redacción de la Radio Tierra incontables veces. Tú  corregías palabras, nombres, comas, puntos,  luego mi editor suavizaba las correcciones y tú volvías a corregir. Así nos llevamos más de un mes de minuciosas transacciones en torno a la palabra. Pero tú ganaste esa negociación, te ganaste el derecho a decir “dictadura” con todas sus letras en vez de “gobierno militar” en el corazón del  Merculo. Te ganaste ese derecho con el sudor y la valentía de tu pluma de vieja loca.

Leyendo con detención tu trabajo siento que fue una inspiración definitiva. Sobre todo las crónicas. Hasta antes de leer tus crónicas de sidario yo veía el género como uno de muy poco valor, claro porque en la Escuela solo me habían enseñado que se podían escribir crónicas informativas  y no literarias y mucho menos libertarias como las tuyas. Entonces recién comencé a querer mi trabajo y a darme cuenta de que era una llave con la que podía descerrajar la realidad.

Hoy con humildad te reconozco como una figura inspiradora y fundadora que iluminó un poco las tinieblas de esa época y abrió caminos de disidencias posibles.  Recuerdo un palabreo con unos conchazos que nos pegamos por internet. Terminaste diciéndome, “perdóname chiquita, estoy borracha, eres valiente, en eso nos parecemos”. Con eso y todo lo demás estás impreso en mi corazón, en mi historia literaria, en mi camino y en el de la literatura hispanoamericana.

En lo personal creo que Lemebel nos deja de enseñanza que en literatura vale la pena mantenerse fiel a uno mismo, fiel a la idea de mundo y de revolución que uno tiene aunque eso cueste el silenciamiento de parte de la mafias literarias. Como decía Victor Jara Canto que ha sido valiente siempre será canción nueva

Y para finalizar decir que Pedro Lemebel nunca postuló y por supuesto nunca ganó un Fondart. ¿Se imaginan a la Pedra, su alma libre y rebelde, lidiando con esa burocracia infernal? Tampoco le otorgaron el Premio Nacional de Literatura, su premio como dijo el che de los gays somos sus lectores, la gente que lo lee, que lo amó y que lo admiró que fue mucha y que se multiplica actualizando su figura cada día más.

Fotografía: Consuelo Guajardo

eli neira

 

Jueves 3 de enero, 2019

Trabajadores denuncian que a 13 días de firmado el acuerdo, los problemas continúan, hay 36 trabajadores que aún no reciben los beneficios y a 22 trabajadores a los que no se le quiere habilitar los códigos para trabajar. Ayer se reunieron con la empresa Ultraport y hoy jueves sostendrán otra reunión donde esperan encontrar una solución final a estos temas.

A 13 días de firmado el acuerdo con las autoridades de gobierno, los problemas continúan en el puerto de Valparaíso. De acuerdo a los representantes de los portuarios se mantiene el problema que aqueja a alrededor de 36 trabajadores que se encontraban con permiso, licencia médica o “congelados”, quienes no han recibido el pago de los beneficios.

Además denuncian que hay alrededor de 22 trabajadores a los que no se les permite reintegrarse porque la empresa aduce que fueron sorprendidos en acciones reñidas con la ley o atentados contra la propiedad y/o desórdenes. Frente a estas acusaciones los representantes han manifestado, que de ser así, la empresa debería hacer las denuncias correspondientes en tribunales de justicia, caso a caso, y no actuar como juez y parte, y ven en esto más bien una represalia contra estos trabajadores por haber ejercido su derecho a manifestarse. Este tema es especialmente sensible ya que de acuerdo al punto 3 del acuerdo firmado “no se ejercerán represalias en contra de los trabajadores que fueron parte de la movilización ni actos discriminatorios conforme al artículo 2 del código del trabajo sin perjuicio de las acciones legales que pudieran corresponder”.

Los trabajadores además acusan que se ha mantenido a trabajadores “rompehuelgas” y trabajadores nuevos que fueron ingresados mientras se encontraban en paro en desmedro del reintegro de trabajadores antiguos. Acusan que esto no solo agranda los listados, distribuyendo más turnos en más personas, sino que precariza directamente su  fuente de trabajo, ya que “la empresa prefiere trabajar con gente nueva sin experiencia, que con trabajadores profesionales, aumentando las posibilidades de riesgos y accidentes en faena”.

Los representantes también afirman tener legítimas sospechas de los “mandos medios” que con este tipo de prácticas solo “apagan el fuego con bencina” y en vez de dar rápida solución a los conflictos, solo traban y obstaculizan las negociaciones. Además anuncian que se ven en la obligación de denunciar estas malas prácticas y generar las movilizaciones necesarias para hacer un llamado de atención a la empresa y a las autoridades de gobierno.