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por Marcelo Arce Garín
Actual presidente de la Unión Nacional de Artístas, elegido por mayoría absoluta
de votos. Este tremendo creador quién en los ochentas fue fundador de la banda
De Kiruza y también un cuequero por excelencia haciendo escuela de la mano con
Roberto Parra, desde los noventas se desempeña como solista apañado por
bandas como The Flayting Project.
Uno de los grandes objetivos en la canción latinoamericana es la denuncia.
¿Como abordas en tu acto creativo las injusticias y anomalías producto del
neoliberalismo en el cual vivimos?
Hay coyunturas históricas de cambios radicales, movilización social, política,
choque generacional, en las cuales se hace imprescindible que todos los oficios se
pongan al servicio de los cambios, de la revolución. El artista, que es un
permanente transformador, un intérprete de vivencias humanas (íntimas o
colectivas), asume una posición y su obra se transforma en herramienta de lucha.
Irremediablemente el canto denuncia también se convierte en corriente y/o género
de la música popular.
Si creo que la vocación y la impronta de la música latinoamericana es el amor. Si
tú revisas la obra de Violeta, de Victor, de Atahualpa, verás que la temática del
amor es más recurrente que la denuncia explícita.
Yo creo que son tiempos de seguir cantando al amor ininterrumpidamente. Pero
nunca dejar pasar la oportunidad de proponer, denunciar, honrar la memoria de
los que queremos y defendemos. Nuestras banderas del alma.
El objetivo del Imperialismo es achicar territorio a los movimientos
populares, anular lo colectivo e imponer el poder económico, hoy los
profesores están movilizados en un paro nacional, una ley abusiva como
aula segura sirve de excusa para reprimir a los estudiantes y el
hostigamiento al sindicato y sus dirigentes es cotidiano, entre otros. ¿Qué
herramientas crees que son necesarias para el desarrollo del movimiento
social y la conquista de los espacios que le han sido arrebatados?
Quizás no estoy preparado para responder una pregunta tan amplía. Sobre todo
tan concentrada en la contingencia política pero puedo intentar, partiendo por
explicar que las herramientas para un salto cualitativo en términos sociales,
políticos y económicos existen desde que la sociología se volvió ciencia. Ese
mérito lo tienen Marx y Engels. Yo solo puedo hablar desde el trabajo artístico
cultural que es lo que me ocupa hoy día con mayor intensidad, la necesidad
imperante de que el Estado invierta en el desarrollo de ciertas disciplinas del arte
para que se enriquezca el alma de la ciudadanía pero el Sistema de Mercado que
nos rige está siempre en una terca lucha por hacer todo lo contrario: impedir que
la cultura juegue un rol demasiado protagónico en la sociedad porque tiene temor
que las expresiones artísticas generen cuestionamientos y naturalmente que
estando regidos por un gobierno de derecha que cumple la función de cautelar los
intereses de las grandes corporaciones por sobre los de la ciudadanía es casi
lógico que exista una colusión entre estado y empresa privada para poner
mordaza a la libertad artística. Por esa misma razón la lucha por hacer que se
incrementen los proyectos culturales y que fluyan los recursos hacia las áreas
vinculadas a la cultura, las artes y el patrimonio es una tarea ardua. La Unión
Nacional de Artistas trabaja muy en serio en ese sentido: fortalecer el rol de las disciplinas artísticas a nivel país.
 Visita videos destacados:

Por Marcelo Arce Garín

Está exponiendo en nuestro país el artista visual Sergio Naranjo Ramos, dos exhibiciones ubicadas en lugares esenciales para la búsqueda de la verdad y la justicia, lugares de memoria que incendian el olvido y apuntan brígido al negacionismo instaurado por la derecha rancia que nos gobierna actualmente.

Desde el año 2014 y con diversos traspiés burocráticos y ninguneos Sergio logró este año realizar la muestra “Retorciendo el tiempo” en el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos ubicado en la preciosa calle Matucana. Fue inaugurada el día internacional de apoyo a las víctimas de tortura, también y para aprovechar la visita a nuestro país desde México, casa que lo acoge desde el año 1975 tras un doloroso exilio, expone la muestra “Memoria, tiempo y reconstrucción” en Londres 38, experiencia de retorno dolorosa y digna ya que ahí permaneció detenido y torturado junto a sus compañeras y compañeros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria MIR. Solo oían sus voces. Las vendas y los golpes eléctricos eran cotidianos.   Un sobreviviente.

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MEMORIA, TIEMPO Y RECONSTRUCCIÓN.

Carlos Osorio, artista visual y escritor nos habla de Naranjo Ramos:

“Aquí el artista y su umbral de dolor. Ejecutando su propio decálogo de acciones corporales exhibiendo el fracturado tiempo, exponiendo el pellejo tembloroso a la parrilla y que para la ocasión es pública. Mostrándonos esa extensa geografía que porta, aquel soberano contenido de remotos parajes, de accidentados caminos, de campos arrasados sin flores siquiera, de villas y patios de cielo siempre estrellado, de brisas que calan los huesos, de huellas obsequiadas en alguna provincia señalada y que no se olvidan. Por cierto, cabe preguntarle ahora que comparece ante la luz cálida, que lo ilumina y protege de capuchas y amarras, a rostro descubierto, acaso ¿no es cierto que este mundo que habitamos, es paraíso de apremios e impunidades?…”

El periódico El Irreverente acompañó a Sergio Naranjo Ramos en su ejercicio memorial, actualmente se perpetua en el país que le tendió la mano este ejercicio asqueroso que es el exterminio, un acto horrendo que azota a México en diversos lugares, cuerpos desmembrados y torturados que se desparraman por el asfalto y duele. Por eso el canto de Sergio es necesario, denunciar la barbarie para que no se repita, un coro latinoamericano que recuerda hacia el futuro.

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Revisa conversación en siguiente link:

https://www.youtube.com/watch?v=KAmGh17JFAs&feature=youtu.be

 

 

 

El alcalde de Santiago ha declarado su intención de cerrar el Instituto Nacional la comunidad de este liceo no sigue su política para solucionar la crisis del principal y más antiguo colegio de la República.

Ante tamaña amenaza, los firmantes, institutanos de distintas generaciones, declaramos de la manera más solemne y enérgica nuestro irrestricto apoyo al colegio que nos formó como personas y ciudadanos, inculcándonos su ethos laico, republicano y democrático. Pretender cerrar el Instituto Nacional -así sea en aras de una supuesta “refundación”- es atentar contra estos valores, al mismo tiempo que significa un ataque en regla contra la Educación Pública nacional como parte de una ofensiva desatada hace décadas contra esta institución republicana. La actual ofensiva combinada del alcalde de Santiago, de la ministra de Educación y de las fuerzas privatizadoras contra el Instituto Nacional, son sin duda, en el espíritu de sus promotores, un hito clave del asalto final contra la abandonada y despreciada educación pública.

Esta ofensiva oscurantista se produce justo en los momentos en que se desarrolla un gran movimiento del profesorado de la Educación Pública por su revalorización, a la par que un rechazo transversal a una reforma curricular promovida por el Ministerio de Educación y el Consejo Nacional de Educación que empobrecerá aún más la formación del estudiantado de la Enseñanza Media.

La defensa del Instituto Nacional es, pues, la defensa de la educación pública en su conjunto. Si cae el “primer foco de luz de la nación”, sus principios y valores, la idea de una educación laica, democrática e igualitaria, serán aplastados durante mucho tiempo.

Los problemas del Instituto Nacional deben resolverse mediante una inversión sustantiva de fondos públicos y diálogos democráticos entre los distintos componentes de la comunidad institutana y de la comunidad educacional nacional, no por medio de la represión, las medidas autoritarias o la imposición arbitraria de una autoridad ocasional.

Más de dos siglos de historia, estrechamente ligados al devenir nacional, no serán borrados por los émulos de la Reconquista colonial.

 

Santiago, 11 de julio de 2019.

 

 PRIMEROS FIRMANTES

Sergio Grez Toso, historiador, académico de la Universidad de Chile

Jaime Lorca Tobar, ingeniero comercial, director Centro de Formación Memoria y Futuro

Miguel Lawner, arquitecto, Premio Nacional de Arquitectura 2018

Miguel Núñez, Premio Nacional de Artes Plásticas 2007

Patricio Jorquera Encina, Doctor en Ciencias Universidad de Chile

Alejandro Goic, director de teatro y actor de teatro, cine y televisión

Marco Antonio de la Parra Calderón, médico psiquiatra y dramaturgo

Gregory Cohen Muñoz, escritor, cineasta y profesor

Grinor Rojo, Dr. en Filosofía, especialista en literatura latinoamericana, ensayista y académico de la Universidad de Chile

Juan Carlos Cárdenas Núñez, médico veterinario, director Centro Ecocéanos

Jorge Arrate Mac Niven, abogado, economista y escritor

Marcos Roitmann Rosenmann, sociólogo, académico Universidad Complutense de Madrid, España

Francisco Peña Torres, profesor de Ciencias Políticas e Historia, académico de la Universidad Paris I La Sorbonne, Francia

León Cohen Muñoz, médico psiquiatra

Gabriel Patricio Castillo Morales, músico compositor poliinstrumentista e intérprete

Patricio Guzmán Sinkovich, economista, Magíster en Sociedad y Política Latinoamericana

Patricio Grez Marchant, ingeniero agrónomo, Magíster en Política y Gobierno

Manuel Arriagada Figueroa, ingeniero civil químico

Max Ropert Contreras, médico cirujano, Hospital San José

Moisés Scherman Filer, economista, Coordinadora Vecinal La Reina

Cristián Parada Bustamante, abogado

Rodrigo A. Salinas Ríos, médico neurólogo, Facultad de Medicina Universidad de Chile

Luis Sierra Bosch, economista

Francis Goicovich, historiador, académico de la Universidad de Chile

Jaime Campos, Director Programa Riesgo Sísmico (PRS), Departamento de Geofísica Universidad de Chile

Pablo Toro Blanco, historiador, académico de la Universidad Alberto Hurtado

Patricio Rojas Orrego, artista plástico

Bernardo E. Sèves, historiador, profesor universitario

Patricio Fuentes Ruston, ingeniero agrónomo

Patricio Wang, compositor, instrumentista, director musical

Santiago Pinochet Marín, trabajador social

Ricardo García Contreras, abogado

Hernán Monasterio Irazoque, médico psiquiatra, académico de la Universidad Pedro de Valdivia

Rodrigo Patricio Osorio Hermosilla, ingeniero agrónomo, Servicio Agrícola y Ganadero, Ministerio de Agricultura

Jorge Guzmán Chávez, escritor

Simón González Barrios, egresado de Derecho Universidad de Chile, practicante forense en consultorio jurídico Macul, Corporación Metropolitana de Asistencia Judicial

Leonardo Infante Vásquez, fotógrafo, académico de la Universidad de Chile

Francisco Pascual Cataldo, ingeniero comercial MBA

Alejandro Zambra, escritor

Hugo Calderón Merino, sociólogo, consultor

Rodrigo Araya Ayala, estudiante de educación superior

Pedro Davis Urzúa, economista

Hiram Vivanco Torres, lingüista, académico de la Universidad de Chile

Alfredo Morgado Travezán, abogado, concejal I. Municipalidad de Santiago

José Solorza Araya, ingeniero civil

Patricio Bustamante Veas, tecnólogo médico, Magíster en Oftalmología, senador universitario, académico de la Universidad de Chile

Igor Parra, palinólogo

Gonzalo Céspedes Varela, arquitecto

Willy Kracht Gajardo, profesor asociado de la Universidad de Chile

Sergio Carmona Olmedo, médico cirujano

Gonzalo Benjamín Terreros Hernández, académico del Instituto de Ciencias de la Salud, Universidad de O’Higgins

Raúl González Meyer, economista

Edgardo Pacheco Marmolejo, estudiante Medicina Universidad de O’Higgins, docente Preuniversitario CPECH

Galo Eidelstein Silber, ingeniero civil electricista

Sebastián Castillo, geólogo

Gabriel González, estudiante de Literatura, Senador Universitario Universidad de Chile

Enrique Román, economista

Chile. Ex militantes del FPMR le salen al paso a criminalización de luchas sociales actuales

 AL PUEBLO DE CHILE Y  A LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Junio, es un mes en el que acabamos de recordar a los hermanos y hermanas rodriguistas que fueron asesinados en 1987 por los criminales y testaferros de la dictadura cívico militar en Chile. Los mismos que asolaron el país durante 17 años, construyeron e instalaron el actual modelo que administran y perfeccionan los gobiernos pos dictatoriales, integrados por partidos de la Concertación y sus derivados, entre ellos, la actual coalición de derecha.

Es a propósito de aquell@s herman@s caídos en combate; que fueron apresados y torturados por querer construir otro destino posible, que hoy levantamos nuestra voz y expresamos nuestra opinión, ante los intentos mediáticos del poder por vincular, reducir y enlodar nuestra lucha, nuestros símbolos y nuestra historia de resistencia, a grupos de asaltantes. En nuestros herman@s caídos están reflejadas las vertientes históricas del Frente, de nuestros orígenes, los militantes provenientes de las estructuras internas de la juventud y partido comunista, los combatientes internacionalistas y los jóvenes sin partido que se incorporaron a la lucha y al combate en plena clandestinidad.

A través de estos años, hemos sido testigos de cómo todos los gobiernos pos pacto de 1990, hecho con los representantes de la dictadura cívico militar, no sólo sellaron la impunidad de las violaciones a los Derechos Humanos, sino que se perfeccionaron en levantar montajes, amparados en sus aparatos comunicacionales (medios masivos de información, televisión, medios escritos, agencias) para criminalizar a luchadores sociales que lideran movimientos ambientales, mapuche, estudiantiles, pobladores sin casa, mujeres. Por ello, hemos asistido incluso a montajes de suicidios, que siguen en la impunidad.

Hoy, a 32 años que entre los meses de junio y septiembre se ejecutó a 17 compañer@s; en que los aparatos de seguridad organizaron secuestros; torturas; asesinatos; desapariciones; y algunos fueron tirados al mar, vemos que el Estado y sus gobiernos títeres prosigue con estas prácticas criminales. Se justifica la persecución al pueblo mapuche con testigos falsos, con infiltración de agentes pagados, con el intento de silenciar a sus dirigentes, lonkos, Machis y estructuras históricas de la cultura del Walmapu. Lo mismo ocurre con los dirigentes sindicales, ambientales, con la nueva modalidad de tercerizar los crímenes del Estado y sus agentes por la vía de sicarios contratados por empresas privadas.

A los estudiantes secundarios se les persigue, se inventan leyes criminales para aplicarles una violencia nunca antes vista; invaden sus espacios educacionales; se les quita el derecho de la presunción de inocencia; militarizan la vida cotidiana en colegios y alrededores. Nunca antes se había presenciado tanta violencia contra los menores de edad en Chile, que han sido justamente quienes apuntan directamente al corazón del modelo económico, político y cultural.

En este contexto de violencia extrema y desatada por parte del gobierno de la lumpen burguesía, es que queremos relevar la herencia del FPMR y su legado político a las nuevas generaciones, sobre todo con nuevos intentos de enlodar nuestra presencia en la memoria histórica del pueblo.  Para nosotros y nosotras, dar la vida por la vida fue, es y será la disposición inmortal de todos quienes abrazamos la lucha revolucionaria.

Fue bajo el ideario de la Unidad Popular, proceso conducido por el compañero Presidente Salvador Allende, el que nos impulsó a luchar y a tomar las armas, para nosotr@s el proyecto sigue vivo. Las Banderas de Raúl Pellegrin, Miguel Enríquez, de los caídos en Corpus Christi; de luchadores injustamente encarcelados como Mauricio Hernández Norambuena; Raúl Escobar Poblete; Marcela Mardones, de aquellos a quienes aún se les prohíbe regresar a la patria, y todas y todos los compatriotas caídos en combate, siguen vivos en aquellos jóvenes estudiantes que en la actualidad son encarcelados por mantener en alto las banderas de la dignidad.

Hemos dicho con fuerza que es cobarde e inmoral que el Estado siga manteniendo una fuerza pública que decretó la lógica y el combate contra un supuesto “enemigo interno”. Las FF.AA. se han transformado en sicarios, en el brazo armado de grandes empresarios. Resulta del todo inmoral que violadores de Derechos Humanos reciban pensiones millonarias y conserven todos sus privilegios en cárceles de lujo, construidas especialmente para ellos, por supuestos “servicios a la patria”, cuando en realidad sólo son sicarios bien pagados por cuidar los intereses de empresarios transnacionales.

Son ellos quienes hoy se levantan como custodios de esta Constitución espuria, y cómo lo expresamos en nuestra declaración en homenaje a nuestr@s herman@ caid@s “…además eternizan y propagan la inmoralidad de la corrupción a toda la sociedad. Desde el presidente, el poder Ejecutivo; los mandos de las fuerzas armadas y de orden, el poder Judicial y Legislativo. Todos roban a dos manos y pauperizan cada día más a nuestro pueblo. Vivimos en un estado corrupto y terrorista…”

Hoy, arman sus montajes mediáticos, tratando de ligarnos con la delincuencia. Pero  los verdaderos delincuentes son las FF.AA. y las fuerzas de orden y seguridad. Esto no es más que intento desesperado por esconder sus actos de corrupción, sus delitos de ventas de armas a narcotraficantes, al que además protegen; el “Milicogate” con fraudes millonarios al Fisco, donde desaparecieron millones de dólares por el robo del fondo reservado del cobre; el desfalco del llamado “Pacogate” que ya va en más de 20 mil millones de pesos; por ocultar sus vidas llenas de lujos, drogas y excesos de todo tipo, acorde con el gran poder que poseen y la impunidad en la que viven.

Pese a que tienen todo el poder, nos temen, por eso niegan nuestra justa lucha contra la dictadura e invisibilizan nuestra ética y el amor por nuestro pueblo, desde donde seguimos luchando para desmontar esta institucionalidad que sólo trae explotación y esclavitud.

Cómo seguimos junto al pueblo, es que sabemos con certeza que hoy, los procesos son otros y se construyen de acuerdo a las nuevas dinámicas y actores sociales del pueblo. No seremos nosotr@s rodriguistas que fuimos fundadores del FPMR, que hemos estado en distintas etapas de esta orgánica, que sin duda marcó un hito en la resistencia del pueblo, quienes pretendamos marcar las pautas desde una orgánica hoy inexistente.

Mantenemos nuestro compromiso y nuestra palabra: “Respaldamos la lucha por una educación digna, gratuita y de calidad, por un salario justo y por el término de la estafa de las AFP; por la legítima causa del pueblo mapuche; seguimos presentes en las luchas por la salud, vivienda, las demandas de las mujeres y la felicidad de nuestro amado pueblo (…) y desde allí, colaboramos en la construcción de los instrumentos que se den los sectores populares para superar este instante negro y desmontar la institucionalidad creada por la casta político empresarial en dictadura que aún sigue rigiendo los destinos de los chilenos.

Esta lucha es colectiva y desde el pueblo, desde abajo y paso a paso.”

 

Territorio Chile, 4 de julio, 2019

 

Claudio Molina Donoso

Carlos Pino Molina

Richard Ledesma Plaza

Patricio Ramirez

Sandra Trafilaf Yañez

Francisco Peña Riberos

Lautaro Cruz Sandoval

Roberto Ruz

 

Por Paulo Álvarez Bravo (1)

Clotario Blest Riffo nació el 17 de noviembre de 1899. Su madre fue el cobijo fundamental de su formación, ella educó y alimentó a Clotario y a sus dos hermanos (fallecidos tempranamente) en un contexto marcado por la precariedad material, donde la primera preocupación fue no ser devorados por la pobreza. Como aquí expondremos, brevemente, su trayectoria de vida está marcada por el rigor, por opciones tempranas y definitivas de las que nunca renegó: seguir a Jesús de Nazareth, servir a los trabajadores y un compromiso irrestricto con los valores que a la vez que reconocen, le dan dignidad a la vida defendiendo ésta por sobre cualquier cosa, abrazando para ello la opción de la no violencia activa, la misma con que M. Gandhi había derrotado a un imperio.

En los no pocos terribles momentos de la historia de este país Clotario Blest optó, no sin contradicciones ni temores, quedarse entre los vencidos de siempre, la gente común y corriente, hombres y mujeres componentes de las muchedumbres que el sistema suele desechar, tratar como nada o nadie, sino aplastar. Optó por jugarse entero y sin tibiezas por los oprimidos de ayer -y de hoy- oponiéndose al sistema de muerte, incluso a riesgo de perder su propia vida. A contracorriente de las definiciones del poder y de los beneficios personales que le hubiesen dado una posición más cómoda y segura, se la jugó por hacer entre los más, el inusual ejercicio de justicia social, entrega y defensa con los oprimidos, básicamente porque entendió que la existencia de las personas se define por la capacidad de jugarse por los sueños y la consecuencia ética, como por ejemplo;

“El cristianismo se demuestra en las acciones, no en las palabras. Creo haber cumplido la doctrina de Cristo, creo haber actuado de buena fe […] El cristianismo es la lucha por alcanzar la justicia, para sacar de la miseria a los pobres, para dar esperanza a los que sufren sometidos a una sociedad corrompida por el dinero. […] Todos hoy día, no ambicionamos más que el dinero, lo demás no importa, aunque estemos rodeados de pobres que se mueren de hambre. […] Eso es el cristianismo. No andemos buscando otros epítetos. […] Mi único orgullo es haber nacido pobre y vivir pobre como lo hizo mi maestro Cristo.” (Echeverría, 1993)2.

En verdad, la vida de Clotario Blest (Don Clotario), recorre las fibras estructurales de la vida socio-política de Chile, su biografía está plegada de momentos que van dando cuenta de una profunda consecuencia contenida, como decíamos antes, entre el ser cristiano y su amor por la causa de los trabajadores. Esa opción, ese compromiso profundo, fue abrazada desde muy joven y desde abajo. Una serie de antecedentes se acumulan fortaleciendo la opción. Primero pensó ser sacerdote pero después de dos años se salió del Seminario estando seguro de que ahí no estaba el Jesús del Evangelio. Poco más tarde, en 1924, fue parte de la escasa concurrencia que respondió al llamado realizado por el líder sindical Luis Emilio Recabarren que tuvo por objeto alertar a la sociedad chilena del peligro de una posible dictadura militar, luego del golpe provocado por la oficialidad joven del ejército, acto que termino en un profundo fracaso y que algunos autores asumen como razón del suicidio de Recabarren.

A contracorriente de las practicas divisionistas en el seno del mundo obrero, del levantamiento de una bandera partidista, de la intervención estatal que habían provocado entre otras cosas que los trabajadores estuvieran sumergidos en luchas intestinas y mal conducidas, Clotario Blest resultó ser una figura clave para crear primero la Asociación de Empleados Fiscales (ANEF, 1948) y años más tarde, la Central Única de trabajadores (CUT, 1953) donde logrará no solo ser su presidente sino que por cerca de una década otorgar a la organización de estructura y contenido, asumiendo un liderazgo sociopolítico que por una parte inyecto de esperanza a los trabajadores y por otra parte, provocó resistencia sino franco temor en la desvencijada clase política chilena, acostumbrada a las negociaciones entre la elite y de asumir a la clase trabajadora como mano de obra desarticulada sino sumisa, a pesar de una intensa y sangrienta historia de lucha y pequeñas grandes conquistas obreras.

Pronto su figura se volverá pesadamente incomoda no solo para el poder estatal (quien lo encarcelará en más de veinte ocasiones) sino para los partidos y sus dirigentes políticos y sindicales, también para algunos representantes de la iglesia católica e instituciones tradicionales acostumbrados a la negociación en las altas esferas de poder, poco y nada dispuestas a cambiar algo y a las que él denunció y opuso. Quizá eso explica que no sólo desde el gobierno haya sido maltratado y acusado de todo para desacreditar su inclaudicable persistencia humanista, su condición cristiana y opción temprana por la vía no violenta que Gandhi había promovido. Hay que decir, que desde las propias orgánicas que había ayudado a levantar, desde el mundo de los trabajadores y sus organizaciones, fue tratado con desdén y violencia, acusándolo incluso de traidor.

Días después del 11 de septiembre de 1973 Clotario Blest levantó la primera organización de derechos humanos del país, el Comité de Derechos Humanos y sindicales (CODEHS), tuvo especial cercanía con los familiares de detenidos desaparecidos, cuyo rostro más elocuente y activo estaba formado por mujeres, con quienes se hace compañero de camino y de lucha y de las que aprende lo que es el coraje y el amor herido, poniendo en jaque su machismo secular. En cada acto de denuncia contra el régimen, don Clotario se encargaba de decir presente: prestando su casa para hacer las reuniones y puntos de prensa, encadenándose junto a ellas en las rejas del ex congreso nacional, orando sobre los hornos de Lonquén, participando de las movilizaciones de protestas durante la década de los ochenta, llamando la atención a quienes quisieran ver y escuchar sobre el país vivido y sufrido en las poblaciones o ante la opinión pública local e internacional. En la agonía dictatorial, declaró que el país no debería negociar la democracia ni a través de plebiscitos ni de impunidad, sí es que realmente aspira a ser una sociedad digna y libre.

En cada gesto, por pequeño que sea, intentaba reivindicar las figuras que comulgaban con una vida entregada desde y para el pueblo; Martin Luther King, Mahatma Gandhi, “el che” Guevara, Jesús de Nazaret, su madre Leopoldina Riffo, los familiares dedetenidos desaparecidos, dirigentes obreros, pobladores, estudiantes, privados de libertad, vegetarianos, animalistas, artesanos. A no creer quizá, pero ellas y ellos eran su patrimonio, el pueblo de Clotario estaba constituido por los sencillos del mundo. En las oscuras horas de Chile, cuando la violencia asesina fue una razón de Estado y la posibilidad de que se amplificara su estela de terror era latente dijo:

“La experiencia nos ha enseñado que los sistemas de no violencia son muchos más eficaces para ganar las batallas por la libertad, la justica y la fraternidad, trilogía en que se basa toda prosperidad espiritual y material para los que ganan el pan “con el sudor de su frente” y no con el sudor de frentes ajenas.” (Revista Análisis, 1978).

Don Clotario intentaba ser coherente con lo que él mismo había declarado años atrás cuando se inició la dictadura cívico-militar:

“Sentí, además que desde el comienzo de este drama que mi deber era no esconderme ni asilarme, sino quedarme en Chile, ayudando a los perseguidos que pudiera y como lo manda Cristo (…) Me hice una promesa al día siguiente: mientras durara esta tiranía no me cortaría más la barba (…) nunca Chile había pasado por una dictadura tan implacable y feroz como esta (…) la tortura es peor que la muerte, pues se muere moralmente” (Echeverría, 1993).(2)

Don Clotario era un hombre de símbolos, de gestos elocuentes en medio de la cotidianidad. En el otoño de su vida, buscó ir cerrando cosas que reposaban en su intimidad; ver a un amor femenino con quien pacto en conjunto la entrega a los demás cuando los dos eran muy jóvenes y decir “no nos hemos equivocado”, convertirse en seglar franciscano, pasar sus últimos días en el convento de la Recoleta Franciscana, conmemorar el ultimo 1 de mayo que le tocó entre los presos políticos privados de libertad en la ex Penitenciaria de Santiago, abrazar con candidez a sus hermanos de lucha, amigas y amigos deseando fervientemente que lo vivido no fuese una excepción o una causa personal, sino que parte de las grandes causas de un pueblo tan equivocado en todo, menos en poner en medio de sus luchas, desde la no violencia activa, a los desposeídos y explotados, justamente para ser una sociedad menos violenta, más cercana a parir condiciones de equidad y de dignidad que lo que a él le toco.

Este 31 de mayo recién pasado se acaba de cumplir un año más de la conmemoración de la pascua de don Clotario Blest (1990), uno de los hombres más dignos de la historia de Chile. ¿Qué nos dice la vida de este hombre al Chile actual? ¿Los sueños y desafíos que parieron su vida se habrán ido con él? ¿De qué forma asumir su capacidad de gestar y de ser testimonio con las causas que profesaba a nivel humano y socio político? No es el interés de este escrito abonar nostalgia o coaccionar la mirada hacía un pretérito repleto de una memoria no escudriñada muy por el contrario, escribir de don Clotario es una invitación personal y colectiva a parir alteridad, libertad y compromiso en pos de desafiar los miedos, represiones y (auto) censuras que como personas y como sociedad- país hemos acumulado.

Don Clotario estaba revestido de una fortaleza ética que este país adeuda. Su figura no nos debiese recordar hacer lo correcto ni ser dignos, sino ser dignos y hacer lo correcto. En medio de tantas cosas rotas, podría ser que la vida y sueños de este hombre diminuto físicamente, no obstante su inmenso coraje, nos interpele.

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(1) Es profesor de historia. Cohabitante de La Minga e integrante del Comité de Defensa y Promoción de Derechos Humanos de La Legua.
(2) Echeverría, Mónica. Antihistoria de un luchador (Clotario Blest 1823-1990). Lom ediciones, 1993.