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MARCHA DEL 8M. Levantamiento nacional de mujeres contra la violencia en Santiago.

Por Aletheia Gutiérrez. 

La integridad de mujeres y disidencias sexuales se ha visto vulnerada a lo largo de la historia. Y la violencia sexual ha sido un medio para dominar y construir los lineamientos que rigen el sistema sociopolítico desigual chileno.

A lo largo de la historia, en Chile y en del mundo se han utilizado distintos mecanismos para desconocer, mistificar y malinterpretar las agresiones sexuales que viven mujeres y disidencias sexuales, pero también para hacer de éstas un medio válido que oprime y controla a la población.

Entre 1541 y 1580 durante la conquista española se vivió un proceso de mestizaje forzoso, impulsado por un ritual de dominación, donde las violaciones hacia mujeres de nuestros pueblos ancestrales, fueron la base del intercambio y la pretensión de dejar descendencia.

Esta historia se repite en el contexto de la dictadura cívico militar en Chile, donde según el informe de la Comisión Nacional de Prisión Política y Tortura, se recibió el testimonio de 3.399 mujeres que corresponde al 12,5% de los declarantes, quienes fueron objeto de violencia sexual, sin distinción de edades. No obstante, se estima que la cantidad de mujeres violadas es muy superior a los testimonios recogidos,  y en la mayoría de los casos no ha habido imputados hasta la fecha.

La cultura sexista y cisheteropatriarcal, en la que solo prevalece el criterio del hombre, margina y expone a quienes han sufrido violencia sexual, atribuyéndole la responsabilidad directa a las víctimas, quienes supuestamente “seducen” a los victimarios.

Aparece así uno de los motivos trascendentales de la violación: el ejercicio del poder, con sentimientos de colera y hostilidad. En algunos momentos de la historia el deseo de agredir sexualmente a un otre -incluyendo su muerte- se percibe como fuente humana de goce; también se propone la violación como un impulso natural y adaptativo, y/o como una forma de castigo para las mujeres que no se ajustaran al rol exigido por la sociedad.

Regularmente se tolera y minimiza la gravedad de los hechos, naturalizándose los deseos de violación y de violencia sexual, con una contrapuesta del castigo severo para cambiar la conducta humana de quienes han sido acusados, pero teniendo siempre en cuenta que algunas acusaciones pueden ser falsas.

Se incorporan cuestiones como la precaria educación y la carencia de vocabulario que permitiera definir los abusos, el maltrato y la violación como algo diferente a un problema “sólo personal”; el mantenimiento de costumbres sexistas, machistas y estereotipos de género en la definición de los delitos de violencia sexual, en la base de la crianza, en las relaciones amorosas y de amistad, en los modelos de educación sexual y formal, en los medios de comunicación masivos, en el sistema judicial, entre otros.

14.598 víctimas de delitos sexuales

Según el Boletín Semestral de la Fiscalía en el año 2020 ha habido 14.598 víctimas que denunciaron delitos sexuales y el total de imputados alcanza los 13.842, pero en medio del Covid-19 las denuncias han bajado, sin considerar este tipo de delitos es el que menos se denuncia y donde más se cuestiona el relato de las víctimas.

A propósito de la conmemoración del 18 de octubre, Carabineros de Chile se ha visto envuelto en graves delitos de connotación sexual, y según la información entregada por las víctimas al momento de hacer la denuncia, 192 personas habrían sufrido desnudamientos; 67 habrían enfrentado hechos constitutivos de violación o abuso sexual; y 15, amenazas de cometer delitos sexuales en su contra (Fiscalía de Chile, enero 2020), siendo formalizados tan solo 6 de los Carabineros imputados.

De esta forma, en Chile se termina imponiendo la violación fundacional como una forma legítima de impulsar la herencia de un sistema de dominación, en el que las sexualidades son un punto crítico, y donde quienes ejercen poder repiten sus delitos una y otra vez, debido a la carencia de políticas públicas efectivas, y de un sistema judicial, educacional y de salud que propicie relaciones corresponsables, respetuosas, autónomas, solidarias y amorosas.

MONTAJE POLICIAL. Las imágenes de la población, viralizadas en tiempo real, lograron descartar el intento de montaje policial.

Por Adelaida Ojeda. 

La policía aseguró que la víctima había sido detenida, maniobra distractiva para construir una coartada que permitiera justificar la acción temeraria contra el menor. Incluso, Carabineros ingresó partes policiales al sistema virtual del Poder Judicial, tratando de hacer pasar la brutal acción como una detención. Las imágenes de la población, viralizadas en tiempo real, lograron descartar el intento de montaje policial.

La brutal escena de un joven tirado en el lecho del río Mapocho evoca los peores años de la dictadura cívico militar de Augusto Pinochet, donde sus aparatos represivos exterminaban a sus opositores, lanzándolas a las aguas en un intento por hacer desaparecer los cuerpos de las víctimas.

Este viernes 2 de octubre, Carabineros fue sorprendido arrojando a un adolescente de solo 16 años al río, quien perdió la conciencia y sufrió fracturas de muñeca y traumatismos craneales en esa pavorosa caída de siete metros, mientras la imagen se viralizaba por redes sociales. Pero esta vez gracias a la acción de los ciudadanos que registraron el incidente pudimos conocer en forma inmediata el violento accionar policial que, en un primer momento, fue negado categóricamente por la fuerza represiva.

Además del hecho mismo, la policía incurrió nuevamente en lo que viene siendo una práctica en sus vulneraciones a los derechos humanos: obstruir la investigación y manipular así los antecedentes que los pudieran responsabilizar ante la justicia. Lo hizo antes en el caso del asesinato de Camilo Catrillanca, donde primero mintió al comunicar que el comunero mapuche había arrancado en un tractor tras haber supuestamente robado un vehículo. Y luego para no entregar los videos de la cámara go pro aseguró que habían sido destruidos para evitar que se conocieran escenas sexuales entre uno de los policías y su pareja. La versión era totalmente falsa.

En el caso del menor lanzado al río, Carabineros dijo en un principio que la víctima estaba en calidad de detenido para así construir una coartada que permitiera justificar la acción. La maniobra distractiva incluso fue más allá, pues la policía ingresó partes policiales al sistema virtual del Poder Judicial, tratando de hacer pasar la brutal acción como una detención. Ello quedó en evidencia pues el menor fue trasladado a la Clínica Santa María por rescatistas y no por carabineros.

La fiscal del caso Ximena Chong en la audiencia de formalización del policía aseguró que el joven nunca había sido detenido y, es más, afirmó que el carabineros identificado como Sebastián Zamora Soto,  “tras constatar a la víctima boca abajo e inmóvil dentro de las aguas del río, junto al resto de los funcionarios se retiró del lugar”,  no otorgando socorro alguno.

El hecho está clarísimo: Zamora Soto se abalanzó en diagonal contra el joven, tomándolo con sus brazos e impulsándolo de tal forma que lo elevó sobre la baranda y lo hizo caer de cabeza hacia el río Mapocho. Finalmente, el victimario fue imputado por “homicidio frustrado” y quedó en prisión preventiva.

La Justificación del contexto

Nuevamente y al igual que en plena dictadura quienes justifican la irracional agresión al menor levantan el falaz argumento del contexto en que se produjeron los hechos. La justificación sería “un contexto intenso de detención de personas que causaban desórdenes”, como si la población no tuviera derecho a manifestarse. Nuevamente los sectores de la derecha defienden el accionar de la policía y levantan la defensa de lo que ocurrió el viernes 2 de octubre en las inmediaciones de la Plaza de la Dignidad como una excusa para incurrir en graves violaciones a los derechos humanos.

El descontrolado uso de la fuerza de Carabineros es un real peligro para la población, que en cada manifestación pública ve violentados sus derechos humanos por la acción desmedida y represiva hacia los sectores populares. Así quedó demostrado por la Fiscalía ante las denuncias de más de 6.000 personas que aseguran haber sido violentadas en la vía pública por 6.369 efectivos policiales durante el estallido social. Pero hasta ahora hay solo 419 carabineros investigados, la mayoría por haber aplicado torturas y tratos crueles a sus víctimas.

La permanencia del general director, Mario Rozas, al mando de la institución se hace cada vez más compleja, ante este nuevo episodio del joven lanzado al Mapocho en Pio Nono, reproducidos en los principales medios del mundo, cuando faltan pocos días para el primer aniversario del estallido social y a menos de un mes para el plebiscito por una nueva Constitución.

 

 

 

Por Central Clasista de Trabajadores

Como de costumbre, los sectores organizados declarados abiertamente clasistas, el 1° de mayo del 2019, ahora convocados por la Central Clasista, se reúnen en una gran marcha, para conmemorar en esta fecha a los Mártires de Chicago y levantar las reivindicaciones de la clase. Dicho acto se denominó 1° de mayo clasista y combativo. Sin embargo, no imaginábamos lo que vendría meses después.

El 18 de octubre de 2019, fuimos testigos y partícipes de una revuelta popular sin precedentes, que canalizó las múltiples movilizaciones y micro luchas que las precedieron. Día a día la población hacía suyo el lema de “Chile despertó”. La clase trabajadora y el pueblo se levantó, se tomó las calles, la solidaridad, la memoria y la cultura popular, de allí a los meses venideros sin descanso, el país se llenaba de expresiones de rebeldía, era, es, una lucha justa y necesaria: por derechos sociales, laborales y económicos, por dignidad, fin del patriarcado, la equidad de los géneros y respeto por las personas y derechos de la comunidad LGTBIQ. Se multiplican también las acciones por la defensa de los recursos naturales y la autodeterminación del pueblo mapuche, fueron meses de intensas luchas que cobro vidas, tortura y prisión para luchadoras/es sociales, muchas/os de las/os cuales aún se mantienen presas/os, algo inaceptable.

Hoy nos encontramos enfrentando una pandemia mundial, que ha puesto en evidencia, aún más, aquello que se desnudó desde aquel octubre. Se mostró la brutalidad del capitalismo y de quienes detentan el poder, ellas/os hacen todos los esfuerzos posibles por salvaguardar la economía aun asumiendo el sacrificio de vidas. Y es que las vidas siempre las ha puesto el pueblo trabajador, aquellos hombres y mujeres que deben trabajar para subsistir, y que un día menos de trabajo es un día menos de comida.

La crisis sanitaria ha venido a profundizar y agudizar una crisis capitalista que se viene arrastrando de hace varios años y, nuevamente, la patronal ha hecho que la pague la clase trabajadora. Abusando y fomentando el miedo por el riesgo de perder la vida, nos han impuesto una serie de legislaciones que vienen a precarizar el trabajo, quita derechos y hace pagar los costos económicos de la crisis. La ley del teletrabajo, la nueva ley maldita, o “ley de protección al empleo” como le han llamado, son todas medidas que no sólo precarizan la vida y el trabajo, sino también atentan directamente contra la organización sindical.

El gobierno empresarial ha reimpulsado lo que originalmente era el plan de gobierno de una derecha continuista de las medidas concertacionistas, ambas defendiendo los intereses de las/os ricas/os. Medidas que fueron denunciadas y en parte frenadas a costa de la lucha, organización, sangre y cárcel aportada por el pueblo desde el alzamiento de octubre.

No debemos abandonar la organización y la lucha, por el contrario, hay que profundizarla y extenderla. Nos quieren calladas/os, encerradas/os y desmovilizadas/os, no podemos hacerles ese favor, debemos aumentar los niveles organización y mantenerla viva, articulando los sectores en lucha como una tarea fundamental. Una elección o votación más o menos, no hará los cambios profundos que el país necesita, tampoco lo hará una protesta más o una menos, sino que estos se lograrán creando instrumentos necesarios para lograr los objetivos que el pueblo y las/os trabajadoras/es se hayan planteado en un pliego del pueblo, el cual debe contener el término del actual Código Laboral, además, caminar hacia un programa del conjunto de la clase, que se transforme en una hoja de ruta decididamente anticapitalista y antipatriarcal.

Vivimos tiempos de crisis, y la clase trabajadora deberá tomar decisiones de gran relevancia para el curso de la historia ¿Queremos seguir aguantando la barbarie capitalista?, o ¿queremos recuperar lo que es nuestro y construir una sociedad libre de explotación del hombre por el hombre y la opresión?

Anhelamos, buscamos y trabajamos por una sociedad en donde seamos todos y todas, socialmente iguales y totalmente libres.

Marcha de la Coordinadora de Víctimas de Trauma Ocular. Denunciando el uso de perdigones, lagrimógenos y otros elementos de riesgo como armas para generar daño; al mismo tiempo exigiendo la destitución del General Director de Carabineros Mario Rozas.

 por Esteban Huente. 

En la Calle Bandera, a la salida del subterráneo paseo de Las Delicias, un grupo de hombres y mujeres comenzaron a reunirse. De distintos puntos de Santiago convergían a la sombra del BancoEstado. Alrededor, las mallas papales y cientos de Carabineros resguardan la Nueva Normalidad y a su Presidente en La Moneda.

Despliegan lienzos, la fuerza pública se instala en bloque frente a las y los miembros de la Coordinadora de Víctimas de Trauma Ocular, las llamadas por radio no cesan y el ambiente se torna tenso, la represión amenaza, la policía reluce sus colmillos sujetos a fauces podridas y mal olientes.

Sin embargo, nada ni nadie detiene a quienes asumen el objetivo de ir a gritar ¡Justicia! al Palacio de la Sinrazón; La Moneda.

“Vamos a exigir al Gobierno de Chile que se acabe la violencia policial contra los chilenos y que se ponga fin a la impunidad”, con quienes han perdido sus ojos, comenta a El Irreverente, Marta, vocera de la organización, mientras una treintena de personas se organizan para marchar, desafiando a la represión uniformada de verde.

Medios de comunicación alternativos transmiten en vivo, celulares y cámaras en ristre, una radio comercial llegó a cubrir y se improvisa un punto de prensa, ya pasamos calle Morandé.

La Coordinadora 18 de Octubre, despliega un lienzo en su esplendor, aquí hay coraje, “Quién Se Olvida de Lxs Presxs Politicxs se Olvida de la Lucha”, reza la consigna en un largo paño blanco. Al fondo el edificio presidencial y sus guardias al sol.

Mientras tanto, algunos transeúntes y policías observan con desdén las consignas se multiplican respecto a la solidaridad de las víctimas de trauma ocular, se exige justicia y clama por detener la impunidad en los todos los casos de personas que perdieron sus ojos, “ ya se cumplió un año, los  procesos judiciales son lentos y no hay responsables para todas las violaciones a los Derechos Humanos, DDHH, cometidas en este periodo”, nos dice Marta mientras se alistan para leer entre todas y todos una proclama que interpela al Estado de Chile “a cumplir con los tratados internacionales de protección a los DDHH”.

En coro, con voz firme y clara solicitan entre otras cosas: “dar celeridad a los procesos judiciales para entregar a los responsables de las agresiones”, realizadas por las Fuerzas Armadas y Carabineros.

Asimismo, “que la justicia actúe con todo el peso de la ley contra quienes nos han herido y asesinado”.

También, “entregar reparación real a las víctimas de la violencia estatal”.

Finalmente, señalan en su comunicado que, “exigimos la destitución inmediata del General Director de Carabineros Mario Rozas y la prohibición del uso de perdigones, lacrimógenas y otros elementos de riesgo como armas para generar daño a los manifestantes”.

En la esquina de la calle Teatinos un equipo de prensa de Canal 13 graba un comercial, curiosamente ese medio de comunicación hoy no vino a reportear esta noticia. Los rostros de los noticieros son interpelados e invitados a conocer la realidad de las víctimas y estos congelan los músculos de sus caras, miran hacia la muchedumbre sin ver nada, Mónica Pérez, ya no reportea, solo le preocupa no dejar la cartera en el suelo, la publicidad y el verde su vestido.

Mientras se desarrolla esta actividad Fabiola Campillai, quien fue herida por una bomba lacrimógena, mientras esperaba locomoción colectiva, resultó con ceguera total, pérdida del olfato y del gusto fue internada de urgencia por complicaciones con la anterior operación. Mientras su agresor, el ex Capitán de Carabineros, Patricio Maturana Ojeda, se le revocó la prisión preventiva y espera en su domicilio los lentos resultados de la investigación.

El grupo cruza a la calle Nataniel, extiende sus lienzos en plena Alameda Bernardo O´Higgins y luego vuelven a La Moneda caminan en un círculo contra la impunidad y el olvido.

Manuel Carrasco Retamal

Francisco Farías Caro. 

Manuel Carrasco Retamal se integró a la lucha revolucionaria en los años 70 desde un sector especial -como son las fuerzas armadas-, y siendo sargento del Ejército desarrolló un grado de conciencia y sensibilidad cercana a los trabajadores y al pueblo. Es más, desde su propio frente asumió el esfuerzo de organizar la Cooperativa de Vivienda de los suboficiales y clases.  Sin embargo, siempre consideró que debía ir más allá, por lo que dio un paso crucial en su participación orgánica dentro del MIR. En ese marco, militando en su frente y tomando todas las medidas de seguridad, participó en una escuela- taller de formación ante el colectivo sobre el trabajo revolucionario al interior de las fuerzas armadas. Los elementos que entregó en la escuela fueron claros y en forma pedagógica, cautivando la atención y participación de los presentes.

El compañero en   su trayectoria partidaria   fue activista, organizador y reproductor de   fuerzas,

reclutando muchos compañeros a la causa popular, aportando en diversas tareas en distintos

periodos incluyendo la resistencia a la dictadura cívico militar.

En los últimos años se había agravado la diabetes con la que convivía de hacía mucho tiempo. Es más, le había afectado los riñones, lo que lo obligaba a dializarse en forma permanente. Hace unas semanas tomó   la   determinación: no   seguir   con   la   diálisis   lo   que   traería   consecuencias   fatales. Estaba cansado y agotado. Su partida fue el 20 de septiembre de 2020.

Siempre recordaremos tu compromiso y compañerismo. Hasta siempre, querido Manuel.