Authors Posts by elirreverente

elirreverente

721 POSTS 0 COMMENTS

A 100 años de la masacre en la Federación Obrera de Magallanes (FOM) en Punta Arenas

Por Central Clasista de trabajadoras y trabajadores

El 27 de julio de 1920 tuvo lugar el asalto, incendio y asesinato de dirigentes sindicales, obreros y obreras en la sede de la Federación Obrera de Magallanes (FOM), quien fuera una de las primeras experiencias concretas de unidad de la clase trabajadora.

La FOM, se funda el 11 de junio de 1911 en Punta Arenas, donde confluyeron obreras y obreros ovejeros, herreros, portuarios, de los frigoríficos, tipógrafos, zapateros, albañiles, carpinteros, entre otros. Esta central sindical se fundó poco después de la FOCH y sus antecedentes se remontan al surgimiento de las Sociedades de Resistencia en la Patagonia quienes deciden dar paso a procesos de unidad para la lucha.

La FOM no sólo fue un modelo de unidad de la clase trabajadora, sino también un valeroso y concreto ejemplo de lucha que nos enseña que las/os trabajadoras/es sólo avanzamos organizadas/os y peleando. En diciembre de 1912 la FOM convocó a una gran Huelga que abarcó la Tierra del Fuego y toda la Patagonia, luchando por mejoras salariales para las/os obreras/os del campo. Esto dio como resultado el Primer Convenio Colectivo de Trabajo para las/os obreras/os rurales de la región magallánica, logro inédito en la historia a nivel país. También luchó por la instauración de la jornada de ocho horas laborales, además de ser una de las primeras organizaciones sindicales en realizar una escuela vespertina para mujeres.

La organización de las/os obreras/os de Magallanes tomará cada vez mayor fuerza dando origen a otras huelgas, además de impulsar procesos de educación de la clase trabajadora que permitió el desarrollo de conciencia y fortalecimiento de la organización.

No es de extrañar que esta gran experiencia haya culminado con una masacre que hoy la historia de las y los ricos busca callar.

Como Central Clasista de Trabajadoras y Trabajadores tomamos el ejemplo y coraje de las/os obreras/os de la Patagonia quienes hicieron suya la organización, la educación y la lucha por sus derechos. Nos reconocemos en esa lucha, así como en el ejemplo de la FOCH y la CUT de Clotario Blest del 53.

Es nuestro deber como clase trabajadora organizada tomar estos heroicos ejemplos y continuar en la senda de la organización y la lucha, no sólo por mejores condiciones laborales y salariales, sino también por construir una sociedad justa, igualitaria y, por sobre todo, libre de toda explotación y opresión.

Vivimos tiempos convulsionados, y desde el movimiento sindical debemos estar a la altura.

Organizar y educar a las bases sindicales, luchar por nuestros derechos en fábricas, empresas y en la calle. Ejercer solidaridad concreta y levantar la articulación del pueblo pobre, son tareas inmediatas para hacer frente a la actual crisis.

¡CON EL EJEMPLO DE LA FOM, A RECUPERAR NUESTROS DERECHOS!

“Bozal humano”. Realizado por miembrx de “Mujeres creando”.

Por Minerva Rios.

La violencia contra la mujer es una constante en la lucha política social de las mujeres. Pero es también, una lucha solitaria y silenciosa que viven miles de ellas a diario, las que en tiempos de confinamiento se han visto doblemente expuestas a ser violentadas, de manera privada. Situación que pareciera ser respaldada por el Estado, en el ámbito público, en tanto a la omisión y falta de acciones concretas que permitan poner fin al agravamiento de la violencia doméstica en época de de cuarentena.

Es preocupante que ya pasados cinco meses de cuarentena total en algunas ciudades, aún no se tomen medidas claras respecto al proceder en los casos de violencia. Muchas mujeres son violentadas a diario tanto física, como psicológicamente, y quedan a la deriva cuando acuden a la justicia o alguna entidad de apoyo. Desde el SERNAMEG se han implementado medidas poco funcionales que son vías de información y apoyo, más que procesos de denuncias serios y comprometidos con salvaguardar la vida de estas miles de mujeres que están en peligro. De igual manera, los llamados de denuncia han aumentado en un 70%.

Un ejemplo de lo irracional de cómo funciona el sistema es el caso de una mujer que fue detenida en Pichelemu y dejada en un calabozo de carabineros, por movilizarse para hacer una denuncia por violación en horario activo de toque de queda. ¿Estamos preparadas/os socialmente para tomar decisiones que impliquen dejar en cautiverio a miles de mujeres con sus agresores? ¿Está el gobierno tomando decisiones serias, informadas y comprometidas respecto a cómo actuar en casos de violencia de género? ¿Se ha reconocido la violencia de género como una constante persistente, la que no se puede obviar al planificar políticas públicas?. Se hace pertinente, también, saber si se le está tomando el peso necesario a lo que es ser sobreviviente de violencia de género.

La violencia que experimentan las mujeres, además de ser alta en cantidad, es variada en las formas en las que es ejercida: pasando por insultos, humillaciones, golpes, gritos, violaciones, hasta llegar a la muerte. Solo es esta última la única tipificada como causal delictual en casos de violencia de género, en la reciente “Ley Gabriela”.

Pese a las insistencias de la ONU, en cuanto a las medidas de prevención de la violencia contra las mujeres (presentadas en abril de 2020) y las cifras alarmantes que mostraron países a los que les afectó la pandemia, en Chile no se han tomado las medidas necesarias para cuidar el bienestar de quienes se encuentran más vulnerables. Se está al debe con la población en general, pero en especial con quienes en situación de confinamiento se encuentran en su hogar, siendo este un lugar de alto riesgo.

Es importante pensar en el quehacer práctico y para dar medidas básicas de protección y seguridad a quienes se sabe de antemano están en un constante riesgo. Se necesita potenciar la denuncia, haciéndola más expedita y eficiente; además de hacer el enjuiciamiento público y privado de las conductas que crean, facilitan y replican el actuar violento contra las mujeres, para así ir a un cuestionamiento de todos los tipos de violencia y avanzar de manera seria para erradicarlos.

Esto, siempre apelando a la solidaridad, al compañerismo mutuo y al actuar social – comunitario como la herramienta base de la articulación de un nuevo tejido social, que es una de las tantas invitaciones que deja abierta esta crisis sanitaria, política y social.

TERRITORIO DE LUCHA. Manifestaciones y barricadas en Villa Pedro Lagos frente al descontento social de las autoridades. Arica julio 2020.

Por Amadalía Díaz & Ethan Martínez.

La sexualidad en Chile ha sido un tema abordado públicamente desde 1967, sin embargo, su camino se ha visto fuertemente interrumpido y/o alterado por intereses institucionales y la actual Constitución de 1980.

La salud sexual y reproductiva ha oscilado en proceso y retroceso, debido a las voluntades políticas de cada gobierno, las presiones desde sectores conservadores y a causa de imposiciones en cómo se crean y ejecutan las políticas en el territorio, por la herencia de la dictadura cívico-militar.

Es ahora, en plena crisis socioeconómica y sanitaria, que la sexualidad tensiona el discurso de derechos humanos frente al gobierno de Piñera, quien ha orientado la agenda de la política de salud sexual a reforzar el rol de la mujer a espacios de maternidad y familia, soslayando entrar en terreno de sexualidades marginales, que esperan hoy la atención y servicio garantizados por el Estado.

El fenómeno COVID-19, crisis sanitaria y confinamiento, ha impactado en la esfera pública cuando de salud sexual y reproductiva se trata. Han sido los centros de salud públicos los que se han visto saturados por la emergencia sanitaria, provocando la vulneración sistemática de diferentes derechos.

Según la primera encuesta sobre acceso a salud sexual y reproductiva de la Corporación Miles (2020), cuatro de cada diez personas han manifestado problemas para acceder a servicios de salud sexual y reproductiva, un 72% vio dificultades en el acceso a métodos anticonceptivos y preservativos, un 34% por falta de stock y porque el centro de salud no estaba prestando el servicio, y un 30% por el alza de precios. Así mismo, uno de cuatro solicitó la prueba del Papanicolaou y un 85% no pudo realizarla, un 80% no pudo acceder a atención sobre diagnóstico y/o tratamiento de infecciones de transmisión sexual (ITS) y de un 16% que solicitó examen de detección de VIH, el 90% no pudo hacerlo.

Tampoco se sigue facilitando la terapia antirretroviral en personas VIH+, menos las terapias hormonales para las/os trans, ni el cambio de la DIU, las horas ginecológicas y para matrones se cancelan presencialmente y no se están realizando exámenes para detección de ITS. Además, los procesos de aborto siguen siendo más seguros con las/os amigas/os y en la casa (aunque el misoprostol está escaso).

La tardía y nula respuesta del estado y sus instituciones, específicamente por el ministerio de Salud respecto de la sexualidad como un derecho humano que se debe garantizar, satisfacer y resguardar no ha sido, ni es una prioridad. La omisión y nulo pronunciamiento es parte de la violencia institucional que estos meses han marcado la agenda de los derechos sexuales y reproductivos. Y el actuar de este macho opresor, vuelve a quedar impune. Como cada abusador que usa el silencio para chantajear: <<pero, si yo no hice nada…>>, invisibilizando cada grito que exige respeto, hasta que te aprecia débil, inseguro/a, dilemática/o y alejada/o de ti misma/o.

Así se individualiza a las/os chilenas/os, se les aleja del bienestar, de su tranquilidad y de la satisfacción y acceso a sus derechos, introduciendo en las relaciones y sus sexualidades un poder y control, a favor de las políticas neoliberales, colonial-racistas, adultocentristas y cisheteropatriarcales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La huelga General es una salida colectiva, y por tanto unitaria, frente a los problemas que aquejan a la clase trabajadora

Catalina Rojas.

Toda huelga, ya sea en una empresa por reivindicaciones económicas o salariales, o una huelga política y de masas, es expresión concreta de la lucha entre la clase trabajadora y la burguesía. Se desenvuelve en el marco de las relaciones económicas del sistema capitalista, caracterizándose, principalmente, por la paralización de la producción por parte de las/os trabajadoras/es en rebeldía e impactando directamente en las ganancias del patrón.

Es una demostración de la fuerza y poder que tienen las/os trabajadoras/es, dejando en evidencia las debilidades de la patronal y propiciando condiciones favorables para el desarrollo de conciencia de clase y politización de los sindicatos.

Es innegable que, desde octubre, hay un salto en conciencia de nuestro pueblo. Sectores de este, tuvieron la capacidad de comenzar a instalar un pliego de demandas de carácter integral y cuestionar el modelo económico vigente. En ese sentido, y entendiendo que las formas que adquiere la protesta han variado a la fecha, es posible afirmar que seguimos en un ciclo de lucha abierto y más avanzado que antes de octubre, por lo que la huelga general aparece como una herramienta pertinente para las luchas venideras.

Ella es una huelga de masas, es decir, amplia y transversal, de extensión nacional, cuyas demandas ya no son sólo económicas, sino que adquieren un carácter político, representando el sentir y malestar del pueblo, respondiendo a un proceso de acumulación, lo que podría permitir el desarrollo de un nuevo escenario, mayor y más complejo. Sin embargo, no necesariamente genera condiciones pre revolucionarias ni asegura el inicio de una revolución, pero si permite fortalecer procesos y experiencias del pueblo en lucha y consolidar procesos de articulación del campo popular.

Sin embargo, para que sea una herramienta de lucha efectiva en la actual crisis, se requieren contemplar al menos:

  • Avanzar a un sindicalismo clasista de carácter combativo, venciendo las posiciones burócratas de dirigencias sindicales, promoviendo el protagonismo de las bases sindicales en la discusión política abierta, la práctica de la lucha más allá de la negociación colectiva y la participación democrática más allá de la votación en elecciones, cambios de estatutos o decisiones burocráticas.
  • Como el movimiento sindical está más retrasado que otros sectores del campo popular, es importante acompañar la huelga general con protesta popular, en donde otros sectores del pueblo como pobladoras/es, mujeres y disidencias, estudiantes y otras/os, se sumen al llamado y aporten en la paralización de la producción.
  • Si bien la huelga no se decreta entre cuatro paredes, tampoco es espontánea y debe prepararse. Para ello se debe organizar más sindicatos, propiciar discusión y debate, propagar la agitación política, fortalecer la articulación del pueblo y definir planes de lucha conjunto en perspectiva de constituir ejes programáticos.
  • Avanzar en la construcción de un instrumento político de la clase trabajadora que permita otorgar una perspectiva estratégica poniendo la construcción de una nueva sociedad en el horizonte.

Estas tareas no están a la vuelta de la esquina, pero sí son alcanzables en el ciclo de lucha actual. No podemos hacernos las/os sordos y ciegos con el inmenso avance y desborde de la lucha popular iniciada en octubre. Tampoco podemos pasarnos una película en mil colores y creer que ya se está haciendo la revolución, debemos tener los pies en la tierra y actuar en base al análisis concreto de la realidad concreta.

Si realizamos los esfuerzos antes mencionados, la huelga general aparece como una herramienta viable y necesaria, y a su vez, como experiencia de lucha que hará crecer la conciencia y confianza del pueblo en sus capacidades. El llamado a la huelga general por la vida incorpora demandas reivindicativas de carácter democrático, y a su vez, dada la gravedad de la crisis capitalista nos presenta la disyuntiva entre continuar en la barbarie del capital o avanzar hacia una nueva sociedad libre de explotación y opresión.

Por Matías González. 

El pasado 1 de julio Israel empezó a llevar a cabo su plan de “Paz”, que busca anexar, de manera ilegal, territorio legítimamente palestino ubicado en Cisjordania. Este acuerdo es patrocinado por Donald Trump. Obedece al papel de gendarme que cumple Israel en Medio Oriente y al poderoso lobby israelí en Estados Unidos. El mandatario estadounidense reconoció a Jerusalén como la capital de Israel en 2017, una decisión autoritaria que fue el preámbulo de lo que ocurre hoy en Cisjordania.

Cisjordania es un territorio donde viven 3 millones de palestinas/os y, junto a la Franja de Gaza, conforman los dos territorios palestinos que Israel no ha anexado en su totalidad. Israel desde 1948 hasta la actualidad ha anexado más del 70% de territorios palestinos, de una manera unilateral, transgrediendo derechos humanos y leyes internacionales.

En Chile, el presidente de la comunidad Palestina, Maurice Khamis, señalo que “si Israel anexa lo que pretende se acaba Palestina” y, lamentablemente, está en lo cierto. Hace más de 70 años que la ocupación israelí va en aumento, acarreando miles de muertas/os palestinos, y miles más que han tenido que dejar sus tierras.

Muchas/os de ellas/os y sus descendientes están radicados en Chile, donde hay más de 500 mil, siendo el territorio donde más palestinos hay fuera de medio oriente. Hoy ya son chilenas/os, son trabajadoras/es y estudiantes, pero guardan la tristeza de no poder volver a sus raíces y la impotencia de tener que “aceptar” que su hogar en Palestina será destruido, que sus plantaciones de olivos y mandarinas serán quemados para construir asentamientos de colonos israelíes.

Cargan con el dolor de ver cómo ante los ojos ciegos y oídos sordos de la comunidad internacional, se destruye su cultura, su tradición y su identidad es arrancada de raíz por un Estado ilegítimo, amparado solo por la ambición del capital norteamericano, todo esto en nombre de la “paz”.