Authors Posts by elirreverente

elirreverente

539 POSTS 0 COMMENTS

Por Marcelo Arce Garín

Insigne poeta, creadora de libros claves en nuestra poesía actual, “La bandera de Chile” y “Santiago Waria”. Hoy con claridad y voz fuerte nos comparte sus reflexiones en torno a la nacionalización versus privatización de nuestros recursos naturales.

EI: Hace 47 años se nacionalizó el cobre de forma unánime en nuestra patria, un logro fundamental para concretar el programa del presidente Salvador Allende ¿cómo vivió usted esta bella conquista?

EH: Pasando por sobre mi pesimismo –recuerdo- me sumé a la algarabía y celebración espontánea de la gente ante tamaña decisión de soberanía y por el acto político del gobierno del presidente Allende, el que manifestaba que esa riqueza natural le pertenecía a la nación chilena: se nacionalizaba el cobre. Necesitaba sentir y vivir por mi parte, lo que podía significar la dignidad para un pueblo que recuperaba lo que se le había robado por años. No olvidemos que se decía que el cobre era el sueldo de Chile y no es difícil representar lo que le pasa a alguien cuando le roban su sueldo. Pero también no podía dejar de representarme que sólo un milagro podía hacer que se recuperara todo lo robado aun cuando el Congreso en pleno hubiese ratificado esa decisión del Ejecutivo. Era obvio que las empresas norteamericanas, apoyadas en su gobierno, que nosotros/as tildábamos en esa época de imperialista (y que hoy sigue maniobrando para controlar la economía global, el proceso cultural completo de la globalización) no iban a soltar su botín y para mantener sus extracciones, sus asaltos a mano armada tenían la gran complicidad interna: políticos y empresarios/as de la burguesía chilena. Y esas y otras empresas transnacionales hicieron el lobby suficiente para desembocar en el golpe militar de 1973. Después de esa fecha terrible, comenzó el periodo de la privatización en nuestro país, para decirlo de manera elegante ya que creo que fue la institucionalización de la rapiña, del “choreo” de las empresas del Estado. Entonces, la falta de dignidad se convirtió en el aire que respiramos.

EI: En la actualidad un manto globalizado y neoliberal nos arrebata la dignidad popular. ¿cómo ve nuestro futuro?

EH: Nuestro futuro como país, nación y pueblo no es de un “futuro esplendor”. No tenemos una Constitución válida que nos proteja del avasallamiento de la globalización y del control que hacen los grupos económicos de la política. El pueblo es un concepto romántico que llegó hasta el siglo XX, hoy somos gente desarticulada y confundida por el liberalismo que nos hace competir por el becerro de oro. Vemos televisión o películas de netflix mientras nos olvidamos de nuestra historia. Mañana es otro día donde hay que trabajar como máquina. Quizá el levantamiento de la mujer contra la opresión que la acecha desde todos los ángulos de este sistema productivo y reproductivo pueda hacer que el tiempo futuro adquiera el sentido que no tiene.

EI: ¿Cree que algún día podamos renacionalizar el cobre, pilar de nuestra economía?

EH: Creo que el cobre dejó de ser el pilar de nuestra economía, aunque siga entregando suculentos dividendos cuyo aprovechamiento mayor está con toda claridad en los ministerios de Defensa e Interior, pero no en las necesidades de la población. El cobre extraído es de mucho más baja ley que hace 50 años lo que es desfavorable no obstante si el precio es bueno, pretexto suficiente para sumergir en la dejadez cualquiera iniciativa para los gobiernos de turno. Nunca se asoció a la extracción de cobre algún desarrollo industrial y la política del royalty ha sido de una tibieza asombrosa. Hoy el cobre ha quedado como un pilar secundario, aunque no se lo presente así pues la gran viga maestra ha pasado a ser el litio que sí debería nacionalizarse como todos nuestros recursos básicos.

Por Verónica Castro 

Un día 11 de julio de 1971 el congreso nacional de Chile aprobó, en votación unánime, la nacionalización total del Cobre. Al cumplirse ya 47 años de este importante suceso, El Irreverente (EI) conversó con el economista y abogado experto en temas de la minería nacional, Julián Alcayaga (JA), quien se ha dedicado a luchar contra la inversión extranjera en la minería y por la renacionalización del cobre.

EI: ¿Cuál es el balance actual de la situación del cobre en Chile, a 47 años de su nacionalización?

JA: Este balance tiene un activo y un pasivo. El activo, es el extraordinario éxito que ha tenido la nacionalización, ya que, en sus 47 años, ha entregado al país alrededor de 120 mil millones de dólares de excedentes, lo que es más que el impuesto de 1era Categoría que ha pagado la totalidad de las empresas privadas que existen o han existido en Chile en este mismo lapso. La nacionalización efectuada por el Presidente Allende es, lejos, el mayor éxito económico de toda la historia de nuestro país.

El pasivo de estos años es el regreso de la inversión extranjera a nuestra minería, que, en su mayoría, se efectuó a partir de 1990 con el inicio de los gobiernos de la Concertación, los cuales legislaron expresamente para que llegaran mineras extranjeras y se llevaran nuestro cobre sin siquiera pagar impuestos. Hasta el año 2004, se llevaron de Chile cerca de 30 millones de toneladas de cobre, con un valor sobre los 200 millones de dólares, sin contar el molibdeno, oro, plata, etc., y no dejaron nada en Chile. No ha existido nada más nefasto en nuestra historia que la inversión extranjera en nuestra minería, iniciada en 1979 con la venta de La Disputada a Exxon y, sobre todo, con la inversión minera a partir de 1990.

EI: ¿Cómo ve usted la explotación extractivista, la exportación sin valor agregado y sin proteger el medio ambiente?

JA: Una de las razones principales de que las mineras extranjeras no declaren utilidades y no paguen impuestos en Chile, es debido a la subfacturación y evasión de los contenidos de cobre y subproductos, lo que permite exportar concentrados sin dar valor agregado en el país. La evasión delictuosa de estos concentrados, es la principal razón por la cual las mineras extranjeras no funden ni refinan el cobre acá y lo grave de todo esto, aparte del desastre económico y ambiental, es que ya no podemos obligar a las mineras extranjeras a dar dicho valor agregado a la minería en Chile, porque a ello se opone el TLC con EEUU, vigente desde el año 2004, que se desea reforzar con la modificación del TLC con Canadá, que ya fue aprobado con amplia mayoría, en la Cámara de Diputados, con el apoyo de los diputados del PC, del PS y de la mayor parte de los diputados del Frente Amplio.

EI: ¿Cuál es su apreciación respecto de que aún se mantenga el 10% del cobre para gastos de las FFAA, sin control?

JA: Estoy totalmente de acuerdo con que se mantenga ese 10% en favor de la FFAA, porque ello ha sido la principal trinchera que ha defendido a Codelco de su privatización, tanto en los primeros años de la dictadura, como a partir de los años 90, cuando comenzaron nuevamente los intentos por su privatización. Para que exista un mayor control y limitación de los gastos en armamento, no es necesario derogar esta ley, solo basta con modificarla.

EI: ¿Cuál cree debería ser la política respecto a la minería en general y el cobre en particular?

JA: Lo más beneficioso para el país sería que toda la gran minería del cobre, oro, hierro y litio sea nacionalizada, pero si no existe la fuerza y la voluntad política para ello, por lo menos se debieran implementar políticas tributarias que eliminen al máximo la elusión y evasión de impuestos. Estas son leyes simples, sin quórum calificado, pero son de iniciativa exclusiva del Presidente de la República. ¿Cuál debería ser entonces la política en la minería en general? Simple, elegir un Presidente que tenga el coraje y la inteligencia del Presidente Allende.

Juan Carlos Gómez Leyton

La historia política y social reciente de Nicaragua se abre con la revolución sociopolítica popular que derroca a la dictadura patrimonial de la familia Somoza, en julio de 1979. Esta revolución es un proceso histórico que aún está en desarrollo. En efecto, 39 años después de aquel acontecimiento fundante de la Nicaragua actual, la “revolución” sigue estando presente en las actuales conflictividades históricas, políticas y sociales de Nicaragua, sigue estando presente en la presencia de los principales actores políticos y sujetos sociales que hoy se confrontan y protagonizan una nueva coyuntura crítica de la revolución nicaragüense. Para analizar lo que ocurre en Nicaragua hoy, vamos a trabajar el periodo que va desde el triunfo de la revolución sandinista en 1979 hasta la actualidad. Pues, partimos del supuesto, que dentro de este lapso histórico se han intentado establecer tres regímenes políticos los cuales, por lo acontecido, son procesos políticos históricos fracasados.

 

En el mes de junio cumplimos 6 años de publicación impresa de nuestro diario El Irreverente. Cuando surgimos fue inicialmente en formato digital durante 2 años y después, en junio 2012 al calor de las luchas sociales y políticas dimos un salto y emergimos con la publicación impresa en papel, manteniendo paralelamente la versión digital.

En 2012 fueron momentos de movilizaciones de las luchas sociales, estudiantiles, medio ambientales y de trabajadores. Al realizar el esfuerzo de la publicación impresa lo hicimos manteniéndonos en base a la autogestión financiera y administrativa y contamos con el apoyo de organizaciones sociales como los estudiantes, sectores sindicales de los suplementeros, trabajadores precarizados del área social y otros.

Cuando nacimos dijimos: “urge más que nunca levantar alternativas periodísticas que den espacio a los sectores populares de nuestra sociedad, difundiendo su quehacer social y político.

De ahí que con el nacimiento de El  Irreverente pretendemos constituirnos en la expresión de las luchas y movilizaciones del pueblo en nuestro país. Eso significa difundir, proponer y reflejar una línea, un programa y plataforma de lucha que de cabida a los actores sin voz en la sociedad excluyente del neoliberalismo”. También dijimos que queríamos transformarnos en la tribuna de la cultura popular, el arte, los pueblos originarios, jóvenes, mujeres y estudiantes.

Nuestras páginas, han tratado de ser portavoz de las movilizaciones y luchas cotidianas de los trabajadores y el mundo social que, no aparecen en las páginas del duopolio de El Mercurio y de La Tercera, como también de las movilizaciones de los trabajadores de las distintas áreas productivas y de servicios del país.

Con dificultades y altibajos pensamos que hemos ido sacando la tarea adelante en este esfuerzo unitario y aunque queda mucho por consolidarnos en nuestros objetivos, a pulso, con perseverancia y “la verdad sin límites” hemos avanzado y aportado en los objetivos propuestos.

Finalmente queremos agradecer a nuestros colaboradores nacionales e internacionales, a todos los que han participado (aunque algunos ya no estén) y felicitar al actual equipo de El Irreverente por su esfuerzo, entrega, dedicación y entusiasmo en este desafío.

El 11 de julio de 1971 -día de la dignidad nacional- marca un hito en el ejercicio de la soberanía nacional al producirse la nacionalización del cobre y otros minerales. Las riquezas nacionales pasaban a ser así de propiedad de todos los chilenos, ejerciendo Chile soberanía sobre sus riquezas básicas. Ese mismo año la industria del salitre fue nacionalizada, asumiendo su explotación la Sociedad Química y Minera de Chile (SOQUIMICH), que posteriormente fue privatizada, siendo en la actualidad la principal y casi la única empresa dedicada a esta actividad.

Sin embargo, en septiembre de 1973 a raíz del golpe cívico militar, estas y otras conquistas son arrancadas violentamente, produciéndose un proceso de pérdida de soberanía con el consecuente empobrecimiento y saqueo de nuestras riquezas básicas. Como las nacionalizaciones tenían una gran legitimidad, la administración dictatorial busca y aplica un mecanismo para privatizar los recursos naturales a grandes empresas nacionales y extranjeras. Es así como, mediante la concesión, entregan prácticamente a perpetuidad las riquezas naturales.

En el caso del cobre, la dictadura privatiza el 30% de la industria, pero los sucesivos gobiernos de la Concertación, Piñera y Nueva Mayoría dan vuelta dicha proporción, dejando sólo el 30% del cobre en manos del Estado. A pesar de ello, y de la falta de apoyo a Codelco desde los distintos gobiernos en los últimos 47 años, según el economista Julián Alcayaga, esta “ha entregado al país alrededor de 120 mil millones de dólares en excedentes, lo que es más que el impuesto de 1era Categoría que han pagado la totalidad de las empresas privadas que existen o han existido en Chile en este mismo lapso”.

Además, desde 1990 hasta la fecha, las comunidades y territorios han sido avasallados con contaminación del medio ambiente y/o sufriendo la pérdida de sus aguas, ya que la minería requiere mucho de este vital recurso y, para abaratar costos, el empresariado no hace las inversiones básicas para la mantención de un medio ambiente aceptable ni mucho menos respetando a las comunidades, ya que estos sólo les interesa el enriquecimiento. Igualmente, la explotación y exportación de la minería por parte del capital extranjero se realiza sin incorporar valor agregado, o sea, sin dejar nada en las regiones donde se originan dichas riquezas.

En 1979, el litio fue declarado mineral estratégico, pese a ello, fue entregado a Julio Ponce Lerou (ex yerno de Pinochet) a través de una concesión a SOQUIMICH, empresa que ha financiado a políticos de Chile Vamos, ex Concertación y Nueva Mayoría, transformándose en un intocable para la elite, puesto que, este siniestro personaje, tiene información de todos/as los/as políticos/as que fueron “ayudados/as” con dichos recursos. Hoy se perfila una cierta reconfiguración de SOQUIMICH con la venta del 24% (US$4.000 millones) a la firma china Tianqi Lithium, que produce una amplia gama de subproductos de litio de alta calidad que incluyen hidróxido de litio, carbonato de litio, cloruro de litio, metal de litio y concentrados de minerales.

En cuanto a las costas chilenas, son 4 los conglomerados que controlan nada más y nada menos que el 92%* del sector pesquero nacional, obteniendo utilidades de, a lo menos, 3 mil millones de dólares anuales a partir de la extracción gratuita de los recursos del mar chileno. Estos conglomerados pertenecen a 7 familias: Angelini-Lecaros, Yaconi–Santa Cruz, Sarquis, Stengel, Fernández-Cifuentes, Jiménez e Izquierdo.

El agua para consumo es un recurso limitado e indispensable, un bien de primera necesidad, y, en Chile, este se halla en manos de grandes empresas privadas. El 90% de los derechos de aprovechamientos de aguas consuntivas (de las que no devuelven el agua utilizada) está en poder de empresas mineras y agroexportadoras.

Con todo este panorama es urgente la recuperación de la soberanía de los pueblos, comunidades y trabajadores/as para, en conjunto, generar conciencia, organización, acción común y movilización que permita recuperar las riquezas básicas y construir una sociedad más justa.