Por:  Maximiliano Guerra, Secretario Juvenil de Tupamaro, Caracas, Venezuela.

La humanidad es testigo de una batalla, la guerra entre el pueblo y las corporaciones. El mundo decide en diversos terrenos como se trazará el porvenir de millones de personas. El pasado 6 de diciembre del 2015 diversos medios de comunicación quedaron congelados y expectantes ante los resultados electorales en la República Bolivariana de Venezuela, donde la oposición se coronaba con una atropellante victoria como mayoría electoral. La noche con un ambiente tenso estaba esperando que estallara aquella intensidad política que caracteriza el pueblo venezolano, sin embargo el chavismo reconoció los resultados y con madures política las tropas no cayeron en provocación alguna.

Millones son las interpretaciones que se les da al motivo de la derrota, la mayoría en relación al hombre y no la estructura, por un lado a ratos el pueblo se descontextualiza en una especie de búsqueda de respuesta, por otro lado algunos líderes en un espíritu muy cómodo de no asumir responsabilidades en  la derrota han criticado con energía a quienes cuestionan  el curso de algunos ministerios o algunas decisiones de partido, renunciando entonces a esa idea autocrítica que caracterizaba al comandante Hugo Chávez, refugiándose en la necesidad de una supuesta “gobernabilidad”, no tomando en cuenta que cuando se renuncia al sentimiento crítico y se asume una postura de no hay que tocar lo que está quieto nos negamos a la profunda idea que nos mueve: el socialismo con el ánimo de irlo materializando en el Estado Comunal.

Hoy más que nunca el análisis debe ser marxista por sobre todo, entender que “Todo lo solido se desvanece en el aire”  que vivimos el momento histórico para comprender que demos continuar con el legado del comandante Chávez, pero no enmarcado en no mover nada para además blindarlo, si no que avanzar a la descentralización política y económica del país, con eso ir caminando a la construcción de la comuna como eje fundamental sustentador del proyecto socialista. La pérdida de la Asamblea Nacional debe ser motor de este cambio, fundado en destruir aquello a lo que le dimos tanta jurisdicción, que en un momento histórico fue necesario pero que hoy  nos puede jugar un rol destructor de muchas de las garantías políticas que tiene la ciudadanía, es por eso que el pueblo hoy debe estar preparado para asumir las riendas de la destrucción o reducción de poder de este estamento, como única forma de no perder uno de los bastiones que nos queda, al cual debemos prestarle todo el apoyo y la firmeza que caracteriza al bravo pueblo, el Gobierno Revolucionario y el Presidente obrero constitucional, Nicolás Maduro Moros.

Publicado originalmente en: http://laotratv.tv/

 

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