Ya desde el 2006 el Comandante Hugo Chávez Frías manifestaba su preocupación por la dependencia de la renta petrolera en Venezuela, mal que aqueja a la mayoría de países de América Latina y el Caribe por los modelos económicos dependientes que cultivan desde la conformación de sus Estados, y que hoy se ve reflejado en el déficit fiscal producto de la baja de precios de materias primas como el cobre y el petróleo. En el caso de Venezuela, el precio del barril de petróleo bajo de US$116 (peak en 2008) a US$24 el barril durante este año. Esto supuso un importante déficit para el Gobierno Bolivariano, y una complicación táctica al momento de enfrentar la guerra económica que la derecha, el empresariado y EEUU mantienen hacia Venezuela, al depender en su mayoría de la renta petrolera para importar alimentos y productos de primera necesidad.

(Ver articulo “Trabajadores de Empresas Polar denuncian a empresario Lorenzo Mendoza como responsable de guerra económica en Venezuela)

Esto ha representado una oportunidad, en cuanto al desarrollo de las Comunas y sus consejos comunales, desde el punto de vista productivo, instalando el debate sobre el modelo de producción, la soberanía alimentaria y el socialismo comunal, y “cómo” implementarlos bajo las lógicas de solidaridad, cooperación y propiedad comunitaria para hacer frente al desabastecimiento y el boicot económico.

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Estado Comunal; Comunas y consejos comunales

“El socialismo no puede ser decretado desde arriba”, bien lo saben los intelectuales, líderes e ideólogos socialistas, bien lo sabía Hugo Chávez, y lo declaró en diversas entrevistas, discursos y en especial en los hilarantes “Aló Presidente”, razón por la que instaba al pueblo a construirlo. “O inventamos o erramos” citaba al pedagogo Simón Rodríguez, esperando que en el proceso fuera desarrollándose la experiencia que le diera cuerpo, sangre y alma popular al proyecto socialista bolivariano.

Durante el 2006, cuando Chávez declaraba el carácter Socialista de la Revolución, comenzó a proponer a las organizaciones populares mediante asambleas territoriales organizar la forma para construir y avanzar hacia el Socialismo con el horizonte de consolidar formas de autogobierno territorial para el ejercicio del poder popular.

Es a partir de este proceso que nacen las Leyes del Poder Popular el año 2009, con el ánimo de consolidar el proceso de articulación y construcción del poder popular que se dio durante esos años; generando una estructura comunal para que el pueblo participe de manera protagónica y soberana en los gobiernos descentralizados; aportando al desarrollo socio-productivo según la realidad de cada territorio; contando con unidades financieras y administrativas para la ejecución, inversión, crédito y ahorro de los fondos y recursos a los que accedan los consejos comunales; y dando cabida a una nueva concepción socialista, considerando a un sujeto social emancipado, colectivo, que coopera, que es solidario dentro de una lógica democrática, dirigiendo su interés hacia el logro de la suprema felicidad social. (Ver Leyes del Poder Popular, República Bolivariana de Venezuela)

Después de 10 años, las Comunas han proliferado en diversos Estados del país Bolivariano, con aciertos y desaciertos, con propuestas organizativas y productivas, según la realidad de cada territorio; empresas con control obrero, bases agrícolas, producción ganadera, redes de abastecimiento, redes de pequeños y medianos productores, propuestas anti-patriarcales, autogobiernos, etc. Aún con un desarrollo disímil y heterogéneo, pero con un desarrollo de poder paralelo al del Estado, la tensión latente con alcaldías, gobernaciones, guardia nacional u otros organismos del Estado, ha comenzado a evidenciar las contradicciones en el seno del mismo, como poder instituido, visibilizando a aliados y detractores de la propuesta final de Chávez con el pueblo: “Comuna o nada”.

(Puedes revisar también A 3 años de su partida: Chávez y la Revolución traicionada”)

Una experiencia que se ha podido observar en varias comunidades del país, en especial las de carácter rural, es la del desarrollo agroalimentario. Un ejemplo de ello, es la del Consejo Comunal La Pica –ubicada en la Parroquia Independencia, en el Municipio Libertador del Estado de Carabobo-, que el 2015, luego de 2 años de trabajo, pudo poner en marcha su propia Base Agrícola.

La Base Agrícola NegroCameo

La Base Agrícola Negrocameo –llamada así en honor a un soldado del Ejercito Libertador de Simón Bolívar- se conforma como una Unidad Socioproductiva dentro del Consejo Comunal; está construida sobre un terreno de propiedad Estatal recuperado por el Consejo Comunal, posee un espacio de cultivo de 40 m2, y ha sido financiada por organismos del Estado como CIARA (Fundación de Capacitación e Innovación para Apoyar la Revolución Agrícola) y FONDAS (Fondo para el Desarrollo Agrario Socialista). Al momento ha producido 50 kl de cebollín, 50 kl de aliño verde, 220 kl de pepino y 250 kl de tomate, en dos ciclos estacionales, logrando proveer de alimentos a precio justo a las comunidades y familias que componen el Consejo. Actualmente, se encuentran en producción de Ají, Pimentón, Lechosa y Mango.

Además, Ismael Ortega, campesino a cargo del proyecto, ha planteado que la producción utilicé insecticidas naturales –excluyendo así, el uso de agro tóxicos-, y ha implementado un tanque artesanal para riego con gravedad, prescindiendo a la vez de energía eléctrica,

El objetivo de esta Unidad Socio-productiva es abastecer a la Comunidad parte del Consejo Comunal y contribuir a combatir el desabastecimiento de alimentos. Lo que en un inicio fue la propuesta de un grupo de familias campesinas comenzó a involucrar progresivamente a la comunidad, que según Ismael, cada vez más la sienten de su propiedad; defendiéndola colectivamente y aportando en el proceso de producción.

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