Gabriel Iturra, es el actual presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Central (FEUCEN). Fue vocero de la Asamblea Coordinadora de Estudiantes Secundarios (ACES) durante el año 2010 y es militante de Juventud Rebelde (JR), quienes han ganado presencia en distintos planteles de estudios a partir del 2014.

Gabriel tendrá una importante participación en las decisiones que tomará la CONFECH durante este 2016. El equipo del Irreverente, en un fluido diálogo, le consultó sobre las tareas y acciones del Movimiento Estudiantil para este año.

_RLP5493EI: Gabriel, ¿Cómo evalúas el desarrollo y desempeño del Movimiento Estudiantil (ME) durante el año 2015?

GI: El año 2015 comenzó con los escándalos de corrupción, dejando al descubierto los ilegales e ilegítimos vínculos entre el Empresariado y los partidos políticos tradicionales y destapando la colusión de los precios de grandes empresas. En ese contexto el ME trató de articular un discurso con contenidos no solo del ámbito de la educación, sino pasando a tocar temas como el de la desigualdad y las injusticias de esta sociedad. Ahora, desde el punto de vista del tema de la educación, el Gobierno, respondió con intransigencia mostrando falta de voluntad política y contradicciones internas entre sectores de la Nueva Mayoría, impidieron que se avanzara a una Reforma Educacional que se acercara a lo que nosotros hemos venido demandando. Lamentablemente algunos sectores del ME se prestaron al juego al participar de las mesas pre-legislativas, instancia burocrática, sin capacidad de ejecución, inútil para nuestros intereses. Perdimos masividad en las calles, el Confech no ejerció conducción, se impuso la pauta de los sectores conservadores de la Nueva Mayoría y del Empresariado, las vocerías estudiantiles estuvieron muy tibias y no reflejaron el real malestar de los estudiantes. Finalmente se cierra el año con el gobierno improvisando, quedando miles de estudiantes sin saber con claridad que ocurrió con la gratuidad.

EI:¿Cuáles serían las causas del decaimiento de la movilización de los estudiantes?

GI: Creo que son muchos factores. Por un lado está el desgaste producido por décadas de luchas por demandas que, afortunadamente, ya son sentidas por la mayoría del pueblo chileno. Por otro lado, las grandes marchas, herramienta de inmensa importancia, se volvieron casi rito. No se reinventaron constantemente para que tuvieran cada vez más vida y dieran fuerza a un movimiento, ya que en su interior existen sectores interesados en bajar el nivel de lucha, supeditándolos a acuerdos de cúpulas políticas presentes al interior del gobierno.

EI: Has mencionado en declaraciones, que muy probablemente el 2016 sería un año de movilizaciones. ¿En qué te basas para señalar esto?

GI: En primer lugar, el recambio generacional de las conducciones al interior del ME, que este año incorpora contingentes que vienen a renovar las futuras luchas con todo el potencial que entregaron las importantes experiencias libradas antes del 2011. Este factor es el que entregará nuevos métodos, renovados bríos a un momentáneamente decaído ME. En segundo orden, que al interior de la Nueva Mayoría (NM) se hayan impuesto los sectores conservadores, nos hace prever pocas posibilidades de acercamientos al diálogo y consenso con los Estudiantes. Por último, miles de estudiantes siguen en la incertidumbre de no saber si contarán con gratuidad. Todo lo anterior, unido a la crisis general de la institucionalidad política, además del factor de la economía a la baja, nos hace plantear que este será un año muy dinámico.

EI: Según tu apreciación, ¿Influirá el negativo avance de la Reforma Laboral y los llamados a movilización que ya están desarrollando sectores sindicales, para acelerar un proceso de convergencia y de articulación entre trabajadores y estudiantes?

GI: Claro que sí. Son los propios trabajadores y las verdaderas organizaciones clasistas las que han denunciado con fuerza el carácter fraudulento y el retroceso histórico que representa esta reforma pro-empresarial. Es tarea prioritaria unir a trabajadores y estudiantes. Eso lo realizaremos a través del activo vínculo de la lucha diaria porque sus intereses son los nuestros. Esta pelea es una sola, hay que unir todas las luchas.

EI: ¿Cuáles podrían ser algunas claves para potenciar esas posibles movilizaciones, tanto sectoriales como generales?

GI: Darle un nuevo aire al CONFECH y al movimiento estudiantil en general, cambiar las lógicas burocráticas de conducción por métodos directos; discutir los ejes programáticos en materia de educación y salir a exigir lo que es nuestro. Comprender que debemos generar vinculación directa con otros actores sociales que permitan dar un salto cualitativo y con mayor contenido de clase.

EI: Más allá de este año 2016; ¿Cómo ves el horizonte del movimiento social y su desarrollo y cuáles crees serán las tareas de los revolucionarios?

GI: Claramente, no tenemos capacidad para incidir en estas reformas. No será por la vía de la discusión legislativa que el pueblo gane la Educación, la Salud, el Trabajo; será a través de la participación genuina del pueblo de forma directa y concreta que lograremos avances significativos en el camino de la dignidad, eso fue demostrado en pequeña medida a partir de los procesos abiertos por los estudiantes estos años anteriores.

Los revolucionarios debemos empeñarnos por profundizar la crisis de los poderosos desde fuera de los marcos institucionales, que ellos nos impusieron, a desarrollar control comunitario, a interpretar los anhelos del pueblo, a salir de la marginalidad y convertirnos en alternativa política real para el país, porque no somos la ultraizquierda, somos la izquierda revolucionaria.

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