Por Damián Brito, Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad Tecnológica Metropolitana (FEUTEM)

_RLP7771-2La improvisación del gobierno en sus políticas en torno a educación ha reflejado a medida que avanza el tiempo, lo alejado que estamos de alcanzar nuestro derecho a la educación. El cambio de discurso constante, la falta de claridades en torno a la gratuidad, la tergiversación de nuestras demandas, continúan generando incertidumbre con respecto al futuro de nuestra educación. Y es que la gratuidad resulta ser parte de una gran consigna, pero sin embargo, se encuentra lejos de ser para todos, de ser una política universal que abarque a todos los estudiantes, pues está claro que la política focalizadora no se puede insertar en lo que respecta a la educación como derecho.

Nuestra demanda como movimiento estudiantil siempre ha sido modificar estructuralmente el sistema de educación, apostando a la gratuidad universal, al fin al lucro y la democratización de nuestros espacios, y todo aquello se ha visto amenazado con la reforma de cartón del gobierno. La gratuidad no alcanza para todos, solo cubre aproximadamente al 20% de la matrícula total, una cifra minúscula a nivel país y que deja al resto del estudiantado al margen tratando de competir entre sí por quién tiene acceso a ella; y que deja además, a los grupos económicos que se han visto enriquecidos por el negocio de la educación en la misma posición, pues ahora el dinero lo cubre el Estado. Esto vislumbra una supuesta reforma que se encuentra lejos de llevar a cabo los cambios que necesitamos como pueblo, que saque al mercado de la educación, y que cubra realmente nuestras históricas demandas. Si hablamos de derecho a la educación, nos encontramos nuevamente lejos de alcanzarla, tomando en cuenta a todo el sistema de educación actual, que discrimina y excluye a muchos. La PSU como sistema de medición es un reflejo de lo anterior, siendo netamente un sistema de segregación que define el destino de quiénes pueden estudiar en la educación superior. Y sabemos a ciencia cierta que son los pobres de nuestro país y la clase trabajadora los más afectados, los que se ven imposibilitados de acceder a una institución universitaria, dejando despojados de sueños a una gran cantidad de jóvenes, a menos si es que teniendo suerte, se quedan en Institutos o CFT, instituciones que actualmente son utilizadas como espacio de tecnificación y preparación de la fuerza de trabajo pero a la cual no se le entrega el valor y la importancia que corresponde, desentendiéndose el Estado nuevamente de otorgar este derecho.

En la actualidad existe gran cantidad de universidades precarizadas, partiendo por las regionales, en donde el Estado no ha asumido ningún rol, es más, se ha desentendido. Estos últimos meses dos instituciones de educación superior han notificado a sus estudiantes y comunidad universitaria en general, del cierre de sus carreras, la Universidad de Viña del Mar con la carrera de sociología, y la Universidad de Los Leones con el “Plan Común de Ingeniería” que agrupa a cuatro carreras, todo esto bajo la excusa de una baja matrícula, pero que sin embargo, deja a la deriva el futuro de estudiantes y trabajadores. Resulta inaceptable que el Estado no asuma estos graves problemas, que las instituciones de educación superior hagan y deshagan con el futuro de sus estudiantes, todo proveniente de un sistema educacional con lógicas mercantiles y con fines lucrativos.

Estamos cansados de que nos sigan pasando a llevar, de que siga existiendo un juego morboso con nuestros destinos, y que además se tomen decisiones a diario en torno a nuestros futuros por un grupo reducido, corrupto y con evidentes compromisos son los mercaderes de la educación.

Hoy quienes quieren decidir por el futuro de miles de chilenos son los mismos que venden y transan nuestra soberanía en la bolsa, son los mismos que boletean y envían proyectos de ley que sus financistas les piden a la carta, la movilización social y la construcción de alternativa independiente del poder dominante y con una perspectiva clasista son las únicas alternativas para lograr nuestras reivindicaciones.

_RLP5748Alcanzar el derecho a nuestra educación se encuentra en nuestras propias manos, no vamos a incidir en la reforma, pues ha quedado demostrado que todo se resuelve en cuatro paredes, incluso junto a los grupos económicos de nuestro país, por lo que la única opción verdadera es salir a las calles. La movilización y la organización de nuestras casas de estudios es el camino para obtener nuestras demandas históricas por las que hemos luchado todos estos años, pues el poder está en nuestras manos, y es nuestro deber recuperar lo que por derecho es nuestro, este año será un año de inflexión, este debe ser el año de la ofensiva en conjunto con los demás sectores en lucha, la necesidad de articular movimiento social rupturista y no gremial es imperante, debemos lograr lo que no hemos podido hasta ahora que es unificar a todos los sectores del pueblo dispuestos a enfrentar al sistema. No creemos en la generación espontánea, para esto es que hemos trabajado desde hace años para que de una vez por todas sea el pueblo quien lidere su propio proceso, este año será un año de lucha, de lucha contra quienes nos niegan nuestro derecho pero también en contra de quienes quieren engañarnos con falsas promesas de incidencia.

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