Desde el territorio de los Siete Jaguares, Chicomuselo, Chiapas, México, y encontrándonos reunidos mujeres y hombres provenientes de quince estados del país, compañeras y compañeros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) Secciones 7, 18 y 40, la Constituyente Ciudadana-Popular, acompañados por hermanas y hermanos de Guatemala, Honduras y Venezuela con quienes integramos el ALBA Movimientos Mesoamérica, además de diversas organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos; nos reunimos en el marco de la invitación realizada por el Movimiento Social por la Tierra (MST) para reflexionar y discutir en conjunto los temas relativos al presente Encuentro y consensar estrategias de acción unitarias.

Durante un día completo de pláticas y discusiones, se retomaron diversas temáticas que relacionan la defensa del territorio, con la soberanía nacional y el proceso constituyente, como los pilares de la liberación nacional y de los pueblos de México. En ese contexto todas y todos coincidimos en que la lucha por un nuevo gobierno a nivel estatal y nacional, es nuestra tarea inmediata.

El diagnóstico de la situación en que se encuentra la región mesoamericana, arroja que la misma se deriva de la implementación sistemática y continuada de las políticas neoliberales, cuya estrategia actual se centra en el extractivismo, la acumulación por despojo y el desvío de poder, que abierta y desgarradoramente anula nuestra historia, nuestra cultura y nuestra identidad, nos arrebata las posibilidades más elementales de subsistencia y merma nuestras capacidades de producir y reproducir nuestras vidas comunitarias.

En particular en México, las reformas comenzadas por Calderón y continuadas por Peña Nieto, agudizaron el despojo de los bienes sociales, naturales y culturales de nuestros pueblos, coronándose hoy con la aprobación por el Ejecutivo Nacional del Acuerdo Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), colofón del TLCAN, que asegura profundizar la crisis y convertir a nuestro país en patio de maniobras y exportaciones de Estados Unidos.

Esta nueva etapa de saqueo es protagonizada por las empresas trasnacionales en contubernio con la clase política, que sólo puede mantenerse profundizando la violencia y el terror de Estado por medio de la represión legalizada a través de sus instituciones. Después de los sucesos de Ayotzinapa, el terrorismo de Estado es la única opción que se nos deja a quienes defendemos los territorios, las comunidades y los derechos humanos. Al respecto, las y los participantes hemos escuchado el testimonio de las víctimas más actuales de este régimen represivo, las y los maestros de la CNTE que desde el 2013 enfrentan la mal llamada Reforma Educativa.

Así, a través de decenas de testimonios y del intercambio de palabras, de experiencias y de ideas, hemos constatado que las luchas por el territorio y los bienes naturales se han convertido en pilares de resistencia por todo el país, y en no pocos espacios, incluso en vanguardias para la toma de poder. La defensa de la vida, en todas sus dimensiones, significa hoy la sobrevivencia de nuestros pueblos, nuestra identidad y nuestra dignidad.

En este marco las y los participantes decimos que:

Nos encontramos convencidas y convencidos que es en las Naciones y Pueblos indígenas y campesinos donde se encuentran las raíces de nuestro origen y nuestra identidad, base de toda posibilidad nacional desde el pueblo, unidad que incluye a las clases y mayorías nacionales. Reconocemos que la soberanía alimentaria y de nuestros pueblos sólo se puede construir desde nosotras y nosotros; por tanto, sabedores que es en nuestras casas, en nuestra comunidad, desde donde debemos impulsar la defensa del territorio, la soberanía nacional e iniciar el nuevo proceso constituyente necesario para refundar la Nación.

Reconocemos y nos enorgullecemos que somos principalmente los pueblos originarios y campesinos quienes nos hemos ocupado del cuidado,conservación, producción y reproducción de los bienes naturales y culturales de México.

Somos conscientes de que los Tratados de Libre Comercio (como el TLCAN y el Acuerdo Transpacífico [TPP]) siguen siendo las bases fundamentales para generar leyes y políticas anti nacionales con las que se justifica el despojo y la ocupación del territorio por empresas trasnacionales y extranjeras, en contra de las necesidades nacionales y desfavoreciendo a los campesinos e indígenas del país.

Estamos convencidas y convencidos de que la naturaleza no es una mercancía, sino un bien común; que la crisis socioambiental que nos aqueja es producto de estos tratados comerciales, que se negocian en las élites políticas y a pesar de la voluntad de los pueblos y comunidades. Y ciertos de que la manipulación genética, así como la expansión de las semillas y cultivos transgénicos, son utilizados como un brazo poderoso para el control territorial.

Estamos claros de que la reforma neoliberal al artículo 27 Constitucional, ha permitido la especulación financiera e inmobiliaria dentro de los territorios urbanos y campesinos, beneficiando a los grandes acaparadores de tierra y agua. Lo anterior, ha llevado a que las personas y colectividades campesinas e indígenas se encuentran en pésimas condiciones de vida, que no cuentan con un marco digno de existencia y son víctimas permanentes del despojo, la corrupción y el abuso de autoridad.

Tenemos la certeza de que para imponer sus políticas neocoloniales de despojo, se ha implementado una estrategia de terror de Estado que convierte a la población en el enemigo interno, en donde la criminalización de la protesta social, el encarcelamiento, desaparición forzada, tortura y asesinato de quienes se resisten, es la constante para poder imponer sus políticas y ambiciones.

Informadas e informados de que la crisis climática mundial, generada por el modelo económico de sobrexplotación de recursos en contrapunto de los tiempos de equilibrio de la naturaleza, tiene consecuencias particulares en nuestro territorio: pérdida de bosques, contaminación de los cuerpos de agua, erosión del suelo, entre otros. Así como que la crisis socioambiental ha sido ocupada por el gobierno, las empresas multinacionales y los países llamados del primer mundo, como medio para lograr grandes negocios y ganancias a nombre de nuestros pueblos, y esconder que son ellos precisamente los principales causantes de esta crisis climática, a través de mecanismos de mercado como los Pagos por Servicios Ambientales, REDD+, Bancos de Agua, por mencionar algunos.

Reflexionamos y estamos ciertos de que nuestra región mesoamericana, es un espacio ocupado por pueblos milenarios de más de 4 mil años, con cultura e historia propia; y que desde la época colonial el territorio mesoamericano, al igual que la mayoría del territorio de nuestra América, fue convertido por los colonialistas en un espacio libre para la explotación ejercida por las grandes potencias y sus corporaciones.

Escuchamos con atención que las luchas y resistencias de la región mesoamericana, son iguales a las nuestras, por lo que reconocemos la hermandad que nos une bajo este régimen neoliberal. Por tanto, entendemos que nuestras luchas y resistencias deben articularse en un gran movimiento mesoamericano, que permita la solidaridad y las acciones conjuntas de nuestros pueblos.

Denunciamos que en todo el territorio nacional, se encuentran implementando proyectos y megaproyectos que afectan nuestros bienes naturales: agua, tierra, bosques y selvas. Estos proyectos se concentran principalmente en: minería, represas hidroeléctricas, petróleo y gas, agua, parques eólicos, biopiratería genética de flora y fauna y contaminación transgénica.

Comprendemos que el régimen actual impone una negación sistemática de acceso a la justicia para las y los defensores, pueblos y comunidades indígenas y agrarias y movimientos sociales, pues de manera reiterada ante las injusticias que se cometen en contra de miles de personas que luchan a diario por ejercer plenamente sus derechos, se restringe el acceso a los instrumentos jurídicos que sus propias leyes otorgan. Lo anterior, en conjunto con la creciente corrupción que invade a los poderes judiciales locales y de la federación, nos permite llegar a la conclusión de que su mal llamado “estado de derecho” es ilegítimo, pues lejos de cumplir con sus funciones de justicia, es utilizado para criminalizar la protesta social y a toda persona que sea crítico a sus políticas y acciones.

En este sentido, entendemos que la única vía para superar la crisis histórica en la que nos encontramos, es desde los pueblos. Por lo que asumimos la Refundación de la Nación desde su base indígena, campesina y popular; la recuperación y defensa del territorio; la lucha por la soberanía alimentaria y la libre determinación de los pueblos, como partes esenciales de la soberanía nacional.

Por lo anterior, las y los asistentes declaramos lo siguiente:

1.- Condenamos enérgicamente la detención arbitraria de nuestras y nuestros compañeros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), la cual se actualizó en un contexto de despliegue excesivo y desproporcionado de fuerza, que deja de manifiesto la política represiva y de criminalización de la protesta social del Gobierno Federal que opera de facto en nuestros territorios chiapanecos.

Por nuestra parte, haremos todo lo necesario para la liberación de las y los maestros detenidos, con la firme convicción de que la razón y la legalidad se encuentra de su lado, pues la defensa de la educación social y para el pueblo no puede constituirse, bajo ningún gobierno que se considere respetuoso de las libertades civiles y de los derechos humanos, en un delito.

2.- Denunciamos el despojo atroz del territorio del bosque sagrado de los pueblos otomíes del Estado de México, nuestras y nuestros hermanos de Xochicuautla, quienes continúan su lucha en contra de la Autopista Toluca – Naucalpan, solidarizándonos con su resistencia.

3.- Exigimos se detenga la invasión del territorio de San Salvador Atenco, así como la militarización del mismo por parte del Ejecutivo Federal.

4.- Nos solidarizamos y asumimos como propias las luchas socio-ambientales y en defensa de sus territorios que fueron expuestas y denunciadas durante el presente Encuentro, entre otras, las luchas en Chiapas, San Luis Potosí, Nuevo León e Hidalgo.

5.- Exigimos la presentación con vida de los 43 normalistas desparecidos por el Estado mexicano; que se detengan las acciones de Enrique Peña Nieto y su séquito en contra de organismos nacionales e internacionales de Derechos Humanos que han desmantelado su “verdad histórica” y que se castigue a los responsables de este crimen.

6.- Condenamos la represión, criminalización y persecución de las luchadoras y luchadores sociales de México y Mesoamérica, que defienden derechos individuales y colectivos. Expresamos nuestro apoyo y solidaridad con los presos políticos por la defensa del territorio y la vida.

7.- Expresamos nuestro respaldo a las organizaciones populares, pueblos originarios y población de Honduras, ante la abierta y brutal represión del Estado hondureño, que ha desatado una campaña de exterminio e impunidad expresada en hechos tan graves como el asesinato de la compañera y luchadora social Berta Cáceres, acaecido el 3 de marzo del 2016; nos sumamos a la demanda de los familiares de nuestra hermana que demandan una investigación independiente sobre su asesinato. En el mismo sentido, repudiamos los asesinatos de centenares de campesinos y campesinas en la Esperanza Intibuc´a y el Bajo Aguan en Honduras. Asumimos las voces que exigen la cancelación del proyecto hidroeléctrico en el Rio Gualcarque y saludamos la constitución de la Articulación de Movimientos Populares “Berta Cáceres Vive”, con la confianza que fortalecerá la lucha del Pueblo Hondureño.

8.- Expresamos nuestro apoyo a las compañeras y compañeros de la Asamblea Social y Popular, que del 11 al 22 de abril del presente año, desarrollan en Guatemala la “Marcha por el Agua, La Madre Tierra, el Territorio y la Vida” para exigir la recuperación de nacimientos, ríos, lagos, lagunas y costas marinas que han sido contaminados, robados y desviados por empresas de caña de azúcar, palma africana, plantaciones huleras, bananeras, hidroeléctricas, mineras, petroleras y demás empresas extractivas, con fines mercantiles. Nos sumamos a su planteamiento de que los graves problemas en Guatemala sólo se resolverán con una transformación del Estado guatemalteco, por medio de un proceso constituyente, originario, plurinacional, multisectorial y popular.

9.- Nos pronunciamos en contra del golpe de Estado técnico a la presidenta Dilma Rousseff, perpetrado por la derecha política y los grandes capitalistas brasileños aliados al imperio estadounidense, quien ha renovado sus intenciones golpistas y ha redoblado esfuerzos por imponer gobiernos afines a su proyecto de dominación mundial, en la región de América Latina. En ese marco, nos sumamos a la lucha por la democracia del pueblo brasileño.

10.- Expresamos nuestras condolencias y más profunda solidaridad a las víctimas del reciente temblor ocurrido en Ecuador. Derivado de los trabajos de reflexión y discusión de este Encuentro Mesoamericano por la defensa del territorio, los pueblos, las comunidades, la soberanía nacional y los procesos constituyentes las y los asistentes acordamos las siguientes acciones:

a) Llamar a la formación de una Coordinadora Nacional de Luchas y Resistencias en Defensa del Territorio y en Contra de la Devastación Ambiental, en el marco de las actividades del XIV Foro “La globalización y los seres naturales de la Sierra Juárez Oaxaca” y de la Novena Feria de la Milpa, a realizarse en Guelatao de Juárez, Oaxaca en Septiembre próximo.

b) Organizar en el mes de septiembre el primer FORO MESOAMERICANO como primer paso hacia la fundación de un movimiento social mesoamericano en los primeros meses del 2017.

c) Respaldar el llamado de las y los profesores de las Secciones 7 y 40 de la CNTE en Chiapas, a la movilización del 22 de abril del presente año, en defensa de la educación pública, contra la reforma educativa y la liberación de los presos políticos del magisterio.

d) Diseñar, en conjunto con la CNTE y demás organizaciones sociales del estado de Chiapas, un plan de lucha por el desconocimiento del ilegítimo e ilegal gobierno estatal y la instalación de un nuevo gobierno popular desde los municipios.

e) Emprender una lucha común en contra del Acuerdo Transpacífico y los Tratados Comerciales Internacionales que afectan la soberanía nacional y a los pueblos de México.

f) Iniciar procesos de acercamiento y de intercambio con otros espacios con los que compartimos los temas que hemos discutido en este Encuentro.

g) Respaldar los trabajos de la Constituyente Ciudadana Popular.

Tierra, Trabajo, Independencia y Libertad.

Chicomuselo, Chiapas, México. 17 de abril, 2016.

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