Por Sol Leal,  Brigada Internacionalista “Che Guevara”*

La presente entrevista forma parte de una serie de encuentros que se realizaron entre la Brigada “Che Guevara” y mujeres militantes protagonistas -desde diversos sectores y espacios- de los andares de la Revolución Bolivariana. Se trata de charlas transmitidas en el marco del programa “Aula Comunal”, emitido por Radio Arsenal de la Fundación Alexis Vive, organización ubicada en la urbanización 23 de Enero.

En esta oportunidad publicamos la 1º parte de la conversación que mantuvieron integrantes de la Brigada Internacionalista Che Guevara (BICG) con Arlenys Espinal (AE), autorreferenciada educadora popular y luchadora social, que forma parte del CEPAP (Centro Experimental para el Aprendizaje Permanente) y de ESPARSA (Escuela para la Participación en Salud Social), dos proyectos autónomos que desde hace casi 30 años se abren paso cuestionando la educación formal y la escolarización.

BICG: ¿A qué organización perteneces y qué lugar ocupas dentro del proceso de la Revolución Bolivariana?

AE: Soy educadora de vocación y profesión y afortunadamente trabajo en el Centro de Experimentación para el Aprendizaje Permanente (CEPAP), que es parte de la Universidad Experimental Simón Rodríguez: el CEPAP es un proyecto no convencional que desde que nació en los años ´60 ha estado peleando (y aún persiste esa pelea) contra la educación convencional, abriéndose paso a una educación que llamamos liberadora y que sabemos que a veces se estigmatiza y se vuelve un lugar común, pero nosotros insistimos en que la educación liberadora, la que nos es herencia de Simón Rodríguez y de Freire, y que nos es herencia de otros pensadores de acá también, es una educación que tenemos que no va a suceder de una forma convencional, desde el Estado -por arriba-. Aunque esto es una Universidad convencional, el CEPAP se mantiene, porque esta Universidad nació como CEPAP, luego se formalizó por cuestiones políticas y aunque en este lugar se forman Licenciados en Educación, aquí no hay clases, hay Comunidades de Aprendizaje y hay un trabajo que tiene que ver con la pedagogía vista no como educación de adultos, sino entre adultos basado en el estudio de la experiencia.

Por otra parte, me designo, considerando mi andar, luchadora social. Estudie aquí (en la CEPAP) y ahora facilito los procesos de aprendizaje. Con respecto a mi lugar en la revolución, primero quiero aclarar: sobre todo considerando a la gente que viene de fuera, que la revolución es un proceso histórico y como tal no empieza con Chávez. El proceso histórico revolucionario tiene 500 años, lo que pasa es que con Chávez hubo un avance importante porque se tomó el poder y ese mismo avance tiene muchas complejidades que hay que discutir también. Hay un poder político, pero hay muchos organismos cooptados por el gobierno y la lucha social -a mi modo de ver- ha disminuido de manera considerable. Hay que detenerse a analizar esto, aunque ciertamente la revolución es una aventura compleja y contradictoria y si la consideramos -como pretende el PSUV- en pasos -1, 2, 3- y es así, y el Dios es Chávez, no…porque Chávez hizo su esfuerzo, dejo su vida aquí, pero es evaluable como todo el mundo, en términos de aciertos y desaciertos. Su liderazgo fue importantísimo y definitivo, pero también tenemos que evaluar porqué no tenemos un poder popular, yo creo que no lo tenemos, es decir existen elementos, pero no tenemos poder popular porque los que estamos somos muy dependientes. En síntesis creo que estamos en el proceso histórico revolucionario, no en la revolución convencional, administrada y cooptada…no, allí no estamos, allí no estoy yo.

BICG: ¿Cuál es el papel de la Academia y la Educación en el marco de la Revolución Bolivariana?

AE: Yo creo que hablar de revolución y educación es clave. De hecho la educación que hemos tenido, desde Guzmán Blanco, que fue un presidente de la oligarquía venezolana que promulgó el decreto de la educación gratuita para todos, que muchas veces se lee históricamente como algo muy bueno, pero no se lee lo que significa: lo que entendió, es que si la mayoría no está en el aparato, no puede ser controlado, como ha sido este país, difícil de controlar. Y siempre, a la par de este proceso de normalización se construyó otra educación, que permanentemente lucha, desde Simón Rodríguez que fue un excluido. A pesar de que se hable del maestro de Simón Bolívar, cuando lo estudiamos nos damos cuenta que ni siquiera cuando Bolívar lo puso como Ministro de la Gran Colombia pudo integrarse…él fue excluido por otros camaradas, por decirlo así también de la Revolución Republicana y blanca y occidental…así era y así todavía sigue siendo.

Entonces un poco si la lucha porque la otra educación exista, persevere y resista, en eso es en lo que estamos y tenemos un método acá, que es el método de los proyectos de aprendizaje, aprendizaje no exógeno. Pero nada de esto es realmente nuevo, como te digo Simón Rodríguez, Freire, Oscar Jara, tantos otros, han apostado a lo que es la sistematización de experiencias y nosotros trabajamos con eso, pero eso no es un proceso único de la educación, sino que es un proceso de lucha porque aquí vienen escultores, luchadores sociales, educadores sin títulos. Entonces la idea es que el estudio de la experiencia les permita re-significarse, repensarse pero desde su experiencia. Ese método está aquí peleando con la educación convencional, y que aún en este proceso que ha tenido su dimensión revolucionaria y su dimensión convencional inclusiva, pero inclusiva de los pobres, en un sistema que no los quiere, no constructora de un nuevo sistema. Se trata de una lucha histórica, la misma de Simón Rodríguez y perseveramos en esa lucha. Pero eso tiene una incidencia en las comunidades, porque aun cuando no saquen una carrera de educación –todos no la sacan-, a través de una cosa que se llama interacción socio- comunitaria, se trabaja con este mismo método, menos académico, igual se pueden re-significar las experiencias, la importancia de re-significar la experiencia en la lucha es muy grande porque creo, haciendo una suerte de evaluación, que una de las cosas que pasa ahorita, es que si el gobierno evaluara y nos dijera que todo está bien –y es obvio que cualquier proceso de transformación va a sufrir los acosos del sistema que impera en el mundo que es trasnacional, corporativo, corrosivo, depredador- pero ¿cuál es la lucha que le hacemos y cual desde la educación? y más aun desde la educación no convencional, desde la educación popular.

Por otro lado, también como luchadora social formo parte de la Escuela para la Participación en Salud Social (ESPARSA), es un movimiento social, absolutamente autónomo, que ya tiene casi 30 años. Nació en el 89 después del sacudón (Caracazo), esa crisis da al traste con la 4ª República y genera al movimiento Chavista, al propio Chávez -el mismo lo decía-. Entonces creo que ese proceso histórico de lucha también es parte de ESPARSA, de la Escuela para la Participación Social que nace allí y lo que está buscando es un trabajo que denominamos de Salud Social, porque la lucha no es por mas medicamentos, no porque no nos hagan falta –ya tenemos esa cultura y hay gente que se muere sin medicamentos- sino porque si eso no es nuestro cómo es que pasamos a ser tan dependientes…ya en ese momento nos planteamos cómo desandar, cómo repensarnos, cómo otro mundo es posible. Por supuesto, cuando vino esta posibilidad revolucionaria, este proceso que generó el Chavismo Popular, el Chavismo Convencional, el Chavismo Institucional, el Chavismo que sólo lucha por el poder, el Chavismo que usa a Chávez y lo mal usa y lo explota, el Chavismo de base…todos los Chavismos, toda esa diversidad de cosas, en ese torrente de cosas, nosotros como ESPARSA decimos que ésta, que es una crisis que yo nunca la he vivido…o sea hacemos cola para cuatro productos básicos que no generan una buena alimentación nunca y entonces entendiendo que los criterios de alimentación tienen que ser otros, nosotros trabajamos la alimentación, la salud ancestral. De hecho hacemos el Encuentro de la Memoria Ancestral, somos puras mujeres -hay hombres de vez en cuando- pero generalmente a esos encuentros los constituyen mujeres.

 

*La Brigada Che Guevara es un proyecto de internacionalismo militante y solidaridad activa con Venezuela, impulsado por la Confluencia Movimiento Popular La Dignidad-Movimiento Tupaj Katari y el Encuentro de Organizaciones.

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