Gran conmoción pública generó la crisis de la anemia infecciosa del salmón (virus ISA) que dañó profundamente la industria salmonera durante el año 2009. Lógicamente, las portadas de los diarios de la gran capital, no ampliarían sus informativos más allá de las grandes pérdidas a las transnacionales. Según cifras de privados, al año 2005 las salmoneras generaban 45 mil plazas de trabajo, la gran mayoría en las regiones X, XI y XII. El experto en acuicultura, Frederick Kibenge, estima que para el año 2011 se cerraron más del 30% de las fuentes laborales creadas por la industria, producto de la crisis del ISA.

Según el profesor Teodoro Wigodski, para el año 2007 la transnacional noruega Marine Harvest, ya había detectado los primeros brotes de ISA en algunos criaderos del sur de nuestro país, situación que no fue comunicada a las autoridades de la época, lo que permitió el avance a otras regiones.

La desregulación y el criterio de los privados para solucionar la crisis no fueron suficientes. ¿Quién asumiría los costos? Los trabajadores y sus familias que perdieron sus únicas fuentes de ingreso. Aquellos más de 15 mil sureños y sureñas que verían cómo producto de la avaricia se quedaban sin el sustento necesario para sobrevivir.

Por estos días, nuevamente una gran crisis medioambiental se vive en la zona. Ya casi se cumplen dos meses con marea roja, más de 600 toneladas de moluscos varados en Chiloé y otras 40 de salmones muertos, son el resultado de prácticas comunes en la industria, como el vertimiento de miles y miles de toneladas de salmones muertos en las costas sureñas.

Hoy, las y los trabajadores de Chiloé y sus familias se cansaron de escuchar las escuálidas respuestas de SERNAPESCA que atribuye la catástrofe a situaciones normales en la zona. Durante esta semana han bloqueado las rutas dentro de la isla y sus ingresos, declarando su descontento con la autoridad central. Recientemente, el Ministro del Interior, Jorge Burgos, haciendo gala de su estricta retórica, espetó que su Gobierno no era un Gobierno de billetera fácil, justo en momentos en los que salen a la luz pública los millones de dólares imputados a gastos en bebidas alcohólicas por parte de las FF.AA. ¿Quién entiende?

Dirigentes de las protestas en la isla han dicho que mantendrán las movilizaciones hasta las últimas consecuencias. La respuesta del Gobierno de la Nueva Mayoría no se hizo esperar: numerosos contingentes de fuerzas especiales de carabineros han aterrizado en la zona para contener las protestas.

A pesar de lo anterior, las comunidades en lucha seguirán movilizadas y se espera que de no encontrar respuestas positivas por parte del ejecutivo, sus acciones puedan agudizarse.

Distintas organizaciones políticas y sociales han solidarizado con el pueblo chilote y han convocado a una serie de acciones en apoyo a sus reivindicaciones. Varias federaciones de estudiantes en todo el país han dispuesto sus oficinas para ser utilizadas como acopio de alimentos no perecibles que pronto serán enviados a la isla, así como también se han plegado a las protestas convocadas desde el sur del país.

Chiloé, un ejemplo de dignidad, una comunidad que se cansó de esperar.

Por Ignacio Bustos

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