Entrevista por Elba Lazo

En la presente entrevista conversamos con Manuel Cabieses, director de la revista Punto Final y referente en el periodismo nacional para que nos cuente su visión sobre el rol que jugaron los medios durante la dictadura.

Lo primero que nos cuenta es que la revista Punto Final no pudo circular durante dictadura. Fue clausurada y sus oficinas asaltas y destruidas el mismo 11 de septiembre de 1973. A eso siguieron dos años de detención en el Estadio Chile, Estadio Nacional, Chacabuco, Puchuncaví y Tres Alamos hasta su expulsión del país.

Como dirigente del MIR, regresó clandestino a Chile con su esposa cuatro años después, y permaneció en esa condición hasta agosto de 1989, cuando emprendió la tarea de revivir Punto Final tras 16 años de clausura.

Esa experiencia le permite tener una idea muy clara del rol que jugaron medios alternativos durante la dictadura y nos la comparte a continuación:

¿Cuál cree usted que fue la importancia de los medios de comunicación alternativos (Revista Análisis, APSI, HOY, Cauce, Fortín Mapocho, entre otras) en la lucha contra la dictadura?

Los medios que menciona jugaron un rol muy importante. Informaron, orientaron y sobre todo alentaron la lucha contra la dictadura. A esos medios opositores legales hay que sumar los medios clandestinos. Por ejemplo, El Rebelde y El Siglo, del MIR y del PC, respectivamente.

Y a los miles de hojas y periódicos de partidos y organizaciones sociales y de derechos humanos que circulaban bajo la dictadura militar-empresarial.

Hay que agregar los esfuerzos de propaganda armada y emisiones clandestinas de Radio Liberación, del MIR, que interfería el audio de canales de TV y radio. Aunque de poco alcance, sus mensajes llamando a resistir y luchar, tenían gran impacto. En el caso del MIR, que mejor conozco, también tuvimos una agencia de noticias que abastecía de información a corresponsales extranjeros y a medios internacionales.

¿Qué pasó con esos medios una vez terminada la dictadura? ¿A qué se debe que algunos de ellos no hayan sobrevivido?

En su mayoría eran financiados por la solidaridad internacional. Una vez terminada la dictadura esas fuentes de recursos se cerraron creyendo que el pluralismo y la libertad  de expresión serían apoyados por los nuevos gobiernos. No sucedió así y la publicidad del Estado continuó fluyendo -hasta hoy- a El Mercurio y Copesa, en la prensa escrita, y a las radios y televisoras que sostienen el sistema de dominación actual, que son casi todas. Esto causó la muerte de los medios que dependían del apoyo internacional. Lo cual asestó un golpe a la libertad de expresión que fue celebrado por la Concertación de Partidos por la Democracia que se hizo cargo del gobierno.

La lucha por la libertad de expresión, por lo tanto, tiene una dimensión actual que consiste en acompañar al pueblo en su lucha por una nueva sociedad.

La batalla de ideas es hoy, en los hechos, una guerrilla que convoca a las redes sociales y a todos los medios de comunicación disponibles, por pequeños y modestos que sean, a combatir por una verdadera democracia.

¿Cuál es el rol que hoy en día deberían jugar los medios alternativos?

Los medios alternativos tienen también el desafío de crear un “lenguaje” para nuestra época, bien diferente al pasado. Un ejercicio de comunicación que sea cabalmente entendido tanto por su claridad y sencillez como por referirse a los problemas concretos del pueblo. Se trata, nada menos, de contribuir a  crear  una nueva cultura de masas, solidaria, humanista y revolucionaria.

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