Por Nelson Martí

Este octubre se marcan 49 años desde el asesinato de Ernesto “Che” Guevara y 42 años desde el asesinato de Miguel Enríquez.

Ambos hombres murieron muy joven, el Che tenía 39 años y Miguel solamente tenía 30 años cuando las fuerzas represoras acabaron con sus vidas.

El Che, después de haber liderado el triunfo de la Revolución Cubana, viajó al Congo y después a Bolivia para seguir luchando por el socialismo y la liberación del colonialismo e imperialismo.

Miguel, una vez que se enteró del golpe de Estado, optó por quedarse en Chile e incluso se ofreció para ayudar al Compañero Presidente Salvador Allende a escaparse del país para crear un gobierno provisional, sin embargo Allende optó por seguir combatiendo en La Moneda.

Cuando los militares ya tenía el poder y empezaron a masacrar y torturar a las y los militantes de izquierda, el MIR bajo la conducción de Miguel Enríquez se pusieron a resistir con armas contra la dictadura feroz de Augusto Pinochet.

Tanto el Che como Miguel pusieron sus vidas a disposición del proyecto revolucionario y por eso se les recuerda no solamente como héroes sino como ejemplos a seguir para las revolucionarias y los revolucionarios de hoy en día.

El legado que nos dejaron

Hoy vivimos en una sociedad cuyos valores son la competencia, el individualismo y el egoísmo y vivimos bajo la lógica de “sálvese quien pueda.” Lamentablemente todos y todas seguimos dominados y por lo tanto esos valores del capitalismo nos permean y están en los huesos. Sin embargo, esto no quiere decir que es imposible que nos los saquemos. De nosotros y nosotras depende cambiar este sistema.

Pero también hay que tener en cuenta que los revolucionarios y las revolucionarias tenemos que ser un ejemplo para el pueblo y tenemos que ser los mejores posible lo cual significa que debemos y necesitamos dejar de lado la competencia entre nosotros mismos ya que hoy el sector revolucionario no existe todavía. Si logramos sacar la idea de la competencia entre las revolucionarias y los revolucionarios, podremos avanzar mucho y en palabras del mismo Che, “si fuéramos capaces de unirnos, qué hermoso y qué cercano sería el futuro.”

Para poder avanzar, tenemos que entregar lo mejor de nosotros porque el proyecto revolucionario es un proyecto de vida. Es por esto que el Che y Miguel siguen siendo íconos y ejemplos de la izquierda revolucionaria porque ellos entendieron que es fácil hablar de la revolución, el socialismo o la lucha de clases, pero de lo que se trata realmente es aportar al proyecto revolucionario para cambiar la sociedad. De nada nos sirven los pseudointelectuales que pasan el día criticando a los esfuerzos a otro compañeros y otras compañeras, pero ellos mismos no son capaces de contribuir concretamente a las luchas sociales y políticas.
Los pioneros y las pioneras de Cuba tienen una consigna que es “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che.” Esa consigna da a entender un mensaje muy sencillo: que hay que darlo todo por esta lucha contra la explotación y la opresión porque de lo contrario, no podríamos llamarnos revolucionarios o revolucionarias.

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