Desde hace unos meses ha comenzado a generarse una nueva situación en el país, esta se caracteriza por el ascenso de la lucha social, los trabajadores y sus familias comienzan a salir a las calles a manifestarse por cambios sustantivos en el sistema de pensiones, terminar con el sistema forzoso de ahorro previsional, que ha generado miseria y sufrimiento para la mayoría de los actuales pensionados y los que vienen. Todo ese capital propio de los trabajadores ha sido administrado y dirigido a otorgar sustento a los grupos económicos por parte de las AFP. Esa abusiva realidad no puede continuar, es hora de  poner término al actual sistema y dar paso a uno de reparto y solidario, con control de los trabajadores.

El movimiento estudiantil hace lo propio para cambiar el actual sistema educacional, siendo burlado una y otra vez por los gobiernos de turno, evadiendo toda solución de fondo que permita terminar con el lucro, la segregación y la mala calidad de la educación. Esas demandas están sin respuesta y ello va determinando la continuidad de la lucha por parte de la comunidad estudiantil.

Las luchas se van uniendo en la mayor parte del territorio, las comunidades y trabajadores se movilizan contra este modelo económico, luchas y demandas desde lo económico-reivindicativo, luchas ambientales y derechos elementales como la salud y la vivienda han sido las demandas que han ido construyendo conciencias y masificando el descontento que se genera ya por décadas. La prioridad ha sido beneficiar al empresariado y establecer una estrecha relación política económica que los ha transformado en agentes del gran capital tanto al parlamento como a las municipalidades.

Cada cuatro años se nos convocan a participar y validar el actual orden institucional, esa democracia hecha para mantener la oligarquía, que sustenta la representación de aquellos que se eligen en las siniestras reuniones de grupos de poder al interior de los partidos tradicionales, y que son los mismos que operan  en la lógica del cohecho, “acarreo de gente” desde otras comunas, corrupción y cargos que se  transforman en muchos casos casi  perpetuos o dinastías familiares.

Los procesos electorales actuales tienen como trasfondo la acentuada descomposición de la mayor parte de las organizaciones políticas que la sustentan y una institucionalidad al servicio de un sistema de dominación que ha construido un falsa democracia. Los electores nada deciden. La democracia de los grupos de poder está en una profunda crisis, el quiebre de la relación con el pueblo es un hecho real y concreto.

En el marco de la lucha ascendente del pueblo y los trabajadores: hemos dicho basta. Esta es la frase más adecuada para expresar el sentir de la mayor parte de la sociedad chilena en las recientes elecciones. La contundente derrota a los que pretenden continuar gobernando, con engaños, con sus falsas promesas, abusos de poder, enriquecimiento a través de la función y relación pública con los poderes económicos y el desprecio por las justas demandas del pueblo, es un hecho irrefutable.

El 65% del electorado no cree en la institucionalidad, por más que traten de mentir y de autoengañarse, avalados por analistas y la prensa del duopolio. La abstención ha sido una opción política para la gran mayoría de los electores.

La derecha y la Nueva Mayoría han sido derrotados, los resultados electorales les han restado legitimidad a la hora decidir por todas y todos nosotros, a la hora de reprimir al movimiento social, a la hora de continuar legislando a favor de los empresarios.

El pueblo y los trabajadores tenemos grandes desafíos por delante, el primero de ellos es lograr construir una nueva democracia desde la base, unir nuestras luchas y avanzar en un proyecto de sociedad que nos permita  alcanzar nuestros derechos.

La convocatoria a un Paro Nacional el día 4 de Noviembre, es una convocatoria que habrá de contribuir  a transitar por caminos de lucha independiente, clasista y popular, avanzando a niveles superiores de articulación, organización y  lucha.

                Todo el poder para el pueblo y los trabajadores

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