10 de Agosto de 2016/SANTIAGO Cientos de personas se reúnen en la Plaza Ñuñoa para realizar un cacerola en contra de las AFP y del llamado de la organización No + AFP FOTO:MARIO DAVILA/AGENCIAUNO

Llegamos al último mes del año con una clara reconfiguración del escenario político nacional. Un rápido recuento nos permite señalar que este año para los trabajadores/as y los/as pobres en general partió de menos a más, debido al desgaste de las movilizaciones en torno a lo educacional y las pocas posibilidades de surgimiento de luchas de otros sectores sociales que convocaran a un gran número de personas.

Sin embargo, durante el 2016 ha sido destacable la pérdida de peso político de los partidos de la izquierda tradi­cional al interior de algunos sectores sociales en lucha. A modo de ejem­plos, la marcha “alternativa”, 1ero DE MAYO CLASISTA Y COMBATIVO, superó en cantidad y adhesión a la marcha convocada por la CUT. La pérdida de influencia de la izquierda tradicional al interior de la CONFECH, a favor de fuerzas diversas, que en general se oponen a las políticas del gobierno y los/as poderosos/as. Y el triunfo de la lista C “Disidentes Unidos Somos Fuerza, Seremos Cambio”, que con Mario Aguilar a la cabeza, derrota a Jaime Gajardo y los dirigentes que representan las políticas de gobier­no, luego de 9 años a la cabeza del Colegio de Profesores y que promete una mayor autonomía del gremio.

Este mes además se ha visto una ma­yor visibilidad de la violencia hacia las mujeres, cuyas marchas “Ni una me­nos” han convocado a miles de mani­festantes. Pero sin duda, la demanda por NO + AFP se transformó en el eje articulador de la lucha de los/as tra­bajadores/as, con un amplio respaldo de la población. Y aunque no hay una propuesta unificada, claramente se apunta a un cuestionamiento total de la seguridad social de un país, donde la vivienda, la salud, la educación y las pensiones, ámbitos de negocio para el lucro de determinados/as empresarios/as y, por tanto, un canal de alimentación mensual de recursos para el modelo económico. El punto más álgido de esta demanda, fue el paro del 4 de noviembre, donde los sectores revolucionarios jugamos un papel destacado en las diversas activi­dades de protesta durante todo el día.

Diciembre es también el mes de los derechos humanos. Y en Chile, este sí que es un tema, ya que la dictadura cívico – militar que dirigió Pinochet, los violó sistemáticamente durante 16 años y los gobiernos posteriores no han hecho mucho por reparar ese enorme daño, llevando a que aún hayan innumerables juicios pendien­tes y continuas protestas de los/as afectados/as. Pero menos interesados aún se han mostrado por impedir que se sigan violando los derechos humanos económicos, sociales, po­líticos y culturales en nuestro país.

Por esto, también hay otros procesos de reafirmación de derechos de los cuales damos cuenta en este número de “El Irreverente”. Por ejemplo, el fortalecimiento de formas de expre­sión y autogestión cultural, como el carnaval popular de la Villa O’Higgins. O la lucha por la vivienda, como la desarrollada por el Comité “Vivienda Digna” en Maipú, a través de di­versas acciones, como ocupaciones de espacios públicos o las manifes­taciones callejeras. O el Encuentro Nacional de Organizaciones de Salud que se realizó en Concepción y que busca poner en el centro de las de­mandas el derecho de a la salud.

También los trabajadores públicos, aunque traicionados por su dirigencia nacional, se han movilizado con fuer­za, resaltando y reivindicando la huel­ga como una forma de movilización y lucha válida, y que hoy, por varios días y pese a la nula cobertura de los me­dios, también están llevando a cabo trabajadores/as del sector privado, como Homecenter, Easy y Pizarreño.

En lo internacional la victoria de Donald Trump en USA, aparentemen­te, demorará la concreción del TPP. Pero lo que sin duda se seguirá im­pulsando es la IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), con todo el riesgo que supone para la soberanía de nuestros países, la sobreexplota­ción de recursos naturales y un futuro de pobreza asegurado para nuestros pueblos latinoamericanos, princi­palmente los pueblos originarios.

Por último, no podemos dejar de mencionar el dolor que nos produce la partida física del Comandante Fidel Castro. Pero al mismo tiempo, rea­firmamos nuestro compromiso con los cambios que necesitan nuestras sociedades y en ese camino seguire­mos imitando el ejemplo de Fidel.

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