Por Marcelo Arce Garín.

La aridez y las piedras de Verónica Jiménez (Garceta Ediciones, 2016).

Un batacazo ejemplar en la entrada  nos alumbra la marcha No alcanzó a tallar sobre la tumba de su padre la inscripción que diría “la muerte en el país que amabas”. Nunca imaginó la suya. Tan solo dos años quedaron grabados en su nicho: 1921-1982. Esos fueron los límites de su eternidad. Alma y Oficio, trazos que pellizcan la piel, una sentencia gris.

Muerte y resurrección, polvo y piedras; Una religiosidad pop coherente con el entramado que invade el ambiente. Cantarle a María Teresa, la profesora evangélica que repartía versículos en tarjetas con forma de animales: palomas, peces, caballos o en EL ÁNGEL DEL CAMINO Verónica nos susurra siempre pensé que moriría en la infancia. Esperaba que me enterraran en una urna blanca, tal como habían hecho con un niño de mi calle: estuve largo rato observándolo, mientras duró el rosario que las afligidas personas mayores repetían con devoción.

Nada queda al azar, la poeta apunta con el dedo al lector y denuncia Pace la oveja en la geometría de los campos/ y el cerdo, que ya cumplió un año, está listo para la matanza o Este es el camino que yo escogí: /soltar las cargas de la opresión/ entrar en el blanco pozo de los deseos/ combatir la oscuridad dentro de mi. Versos para no agilarse.

Así viene la mano, una trilogía potente: CAMPANAS DE NIEVE/ TIERRA AJENA/ REINO DEL FRÍO, un conjunto equilibrado y precioso. Un canto a lo humano y lo divino, como la vieja escuela, esa llena de humildad y sabiduría enarbola este libro que es uno de los mejores publicados el año 2016. ¡Lo dije y que!

(contacto: verojimenezd@yahoo.com)

NO COMMENTS

Leave a Reply