En marzo del 1985 se produjo un terremoto en Santiago. Paulina Aguirre Tobar, joven mirista preocupada por su familia, se dirigió al domicilio de su abuela materna. En aquel lugar era esperada po servicios de inteligencia, quienes comenzaron a seguirla. El 29 de marzo de 1985, cuando llega a la casa en donde estaba el armamento de la fuerza central del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), Paulina cayó, siendo asesinada. Los servicios de inteligencias encabezados por Álvaro Corbalán, quien dio la orden de asesinarla, pudieron recuperar armas y municiones que existían al interior de la casa del Arrayán que la joven habitaba.

La Brigada Azul de la CNI presentó su muerte como un enfrentamiento, lo que ha sido desmentido con los años. Paulina fue presentada por la prensa de esos años como una joven terrorista, subversiva y delincuente. La investigación del Servicio Médico Legal mostró que a esta joven militante del MIR le dispararon por la espalda y estaba desarmada. Álvaro Corbalán fue condenado a 63 años de presidio por los múltiples asesinatos cometidos en dictadura, entre ellos el de Paulina.

Paulina asistía al Liceo Valentín Letelier en cursos vespertinos. Disfrutaba de tocar la guitarra y escribir. Dejó a sus padres los siguientes versos “Cuando el dolor, la sangre, el odio y la muerte son necesarios, miles de manos se tienden para tomar las armas. Acuérdense ustedes de mí Siempre”.

Desde temprana edad mostró su convicción por acabar con el régimen militar. Vio a su padre, Luis Aguirre torturado en Calama y encarcelado en Santiago. Su tío Pedro, estuvo recluido en Chuquicamata y su tío Carlos fue fusilado en Antofagasta. Estos acontecimientos familiares más los vejámenes y represiones que tuvo que presenciar reafirmaron su compromiso con la lucha armada.

Paulina se unió a la lucha con su padre a los 14 años, influenciada por actividad política y militante de Luis Aguirre. Se fueron al sur de Chile junto a sus abuelos paternos. Tuvo formación política, enfocada a la vida en clandestinidad y marxismo- leninismo. Pasó a desarrollar la labor de enlace y seguimiento de compañeros que retornaron a combatir a Chile, ella los recibía, veía que estuviese todo en orden y se  los entregaba a Luis Aguirre quien los subía a Neltume.

Cuando su padre es enviado a las fronteras de Nicaragua y Panamá, Paulina es trasladada a Santiago, comenzando como militante en guerrilla urbana. Más tarde viaja a Cuba a cursos de armamento y guerrilla urbana.  La joven militante, cuyo nombre político era “Luisa”, trabajó cinco años en la clandestinidad, comprendiendo lo que era vivir en dictadura.

En la actualidad Paulina estaría conformando la fuerza revolucionaria Joven, enseñando lo que sabía y destinando esfuerzos a que gente recupere su memoria.

Para Paulina su padre siempre fue un ejemplo a seguir, hoy Luis enfatiza que es ella quien es un ejemplo para él, un ejemplo de lucha.

 

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