Por Equipo Irreverente

El 2017, en Chile, mostró con fuerza la crisis del sector salud al quedar en evidencia las casi 25 mil personas fallecidas en espera de atención y con la consolidación de su transnacionalización al aumentar los capitales extranjeros en las Isapres. En educación, se constata el giro en la agenda del Estado, donde se apuesta por ajustar y corregir el modelo de educación de mercado, avanzando en un nuevo formato privatizador que genera un fuerte impacto en el profesorado quitando contenido a las demandas del magisterio.

Los/as trabajadores/as, si bien no han logrado un avance sustantivo, el 2017 se generan algunas huelgas y se va vislumbrando, además, un proceso inicial para la construcción de una nueva central de trabajadores/as con perspectiva clasista que proyecte su lucha, la que debería consolidarse durante este año.

También vimos como desde la elite y los/as poderosos/as, en su afán de criminalizar y hacer decaer la lucha del pueblo mapuche, se levantaron acusaciones que luego terminan cayendo por pruebas falsas o procedimientos viciados y abusivos, siendo el caso más claro la Operación Huracán. Esto no ha logrado disminuir la lucha, sino más bien, ha seguido con más fuerza y simpatía. Coincidentemente con la agudización de la represión policial se mantiene la corrupción organizada en el millonario fraude de carabineros y su credibilidad ha disminuido enormemente.

Por otro lado, el triunfo electoral de la coalición derechista sobre la NM obedece a factores como: mayor cohesión de la derecha, claridad de un proyecto y, lo más importante, logran tomarse las banderas de la NM en educación, y diversidad de género, logrando interpretar la “tecla aspiracional” y de consumismo de sectores de la población. El proyecto del nuevo gobierno tenderá a representar fielmente la frase “atendido/a por y para sus propios dueños” como ha sucedido con el nuevo gabinete e intendentes/as que van de empresarios/as o personeros/as de grandes grupos económicos, a pinochetistas recalcitrantes (desde Alfredo Moreno del grupo Falabella, al intendente de la Región del Bio-Bio, Jorge Ulloa).

No se puede dejar de plantear que, además, el gobierno de Bachelet le ha facilitado el trabajo a Sebastián Piñera con medidas como el acuerdo por otros 30 años más de explotación del litio por parte de SQM, la búsqueda de cambio de pena para violadores/as de DDHH a fin de que pasen sus últimos días en casa por “razones humanitarias”, en contra punto a los/as Ex–PP que se les tramita y niega prácticamente todas sus reivindicaciones planteadas en la mesa de trabajo entre gobierno y sus representantes.

No menor ha sido la contraofensiva imperial y los triunfos electorales de gobiernos pro gringos en nuestro continente, por lo que personeros/as de la coalición Chile Vamos ya han mostrado voluntad de acercarse a los gobiernos derechistas de Macri de Argentina, Kuczynski de Perú, Juan Manuel Santos de Colombia, Temer de Brasil y eventualmente Peña Nieto de México; especialmente enfocados en cercar a Venezuela y Cuba.

En el plano nacional hablan de bajar impuestos a las empresas, hacer respetar la “legalidad” en la Araucanía y, en el ámbito cultural ideológico, dificultar la aplicación de la ley de aborto y la restricción del ingreso de inmigrantes.

Así, los desafíos para los sectores populares son variados y grandes para el presente año y dicen relación con ir superando la falta de coordinación, avanzar en la solidaridad y practicar “la acción común de hecho” entre las organizaciones sociales y diferentes colectivos. Por de pronto, es importante ampliar los comités de base por NO+AFP, potenciar propuestas en salud y medio ambiente, solidarizar con la lucha del pueblo mapuche y relevar los esfuerzos por la construcción de la Central Clasista.

Las luchas contra cualquier forma de opresión y explotación no pueden quedar al margen, por lo que también saludamos la lucha por los derechos de la mujer y el día del joven combatiente.

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