Hoy, ya posesionado el gobierno derechista de Sebastián Piñera, poco a poco se comienzan a visualizar sus ejes y énfasis reales. De ahí el llamado a la “oposición” a discutir en comisiones 5 acuerdos nacionales, con letra chica, producto de que no tiene mayoría en el parlamento para impulsarlos sólo. Este llamado a la ya desarticulada Nueva Mayoría, y sin mucha voluntad de recomponerse, agudiza su quiebre, donde las diversas tendencias al interior de sus agrupaciones tratan de acumular fuerza. Por otro lado, en el Frente Amplio, se muestran diferencias que perfilan un reagrupamiento interno tratando de llenar el espacio que ha dejado la Nueva Mayoría en la escena política nacional.

Sin embargo, a pesar del cambio de Gobierno, se siguen viendo las similitudes entre la administración de Piñera con la de Bachelet, tanto en el plano diplomático internacional, como en enfrentar la crisis en pensiones, la mirada de política laboral para enfrentar reivindicaciones de los/as trabajadores/as y en la nula voluntad de avanzar en la disminución de la brecha existente entre pobres y ricos que, a estas alturas, es francamente escandalosa.

Los énfasis del Gobierno derechista serán asegurar la tranquilidad y amplia libertad de la que gozan los/as empresarios/as en los procesos de negociación colectiva (cuando la hay), que, dicho sea de paso, es el regalo que se entregó a los/as dueños/as del capital desde el advenimiento de la dictadura y que aún permanece vigente pese a las “reformas” de los Gobiernos de la Concertación, que aseguraban llegarían a defender los intereses del pueblo.

Esta última “gran reforma” impulsada por Bachelet y alabada por la Nueva Mayoría, la Central Única de Trabajadores (CUT) y otras organizaciones, son más de lo mismo y solo seguirán favoreciendo a los/as empresarios/as y dificultando a los/as trabajadores/as en su intento por mejorar las condiciones laborales y sociales al interior de las empresas. Ahora los/as trabajadores/as deberán esperar que se fiscalice, se denuncie y se sancione, si es que en definitiva tal cosa llega a suceder, por lo que poco o nada sirve que las Centrales Sindicales economicistas y entreguistas se estén reuniendo con el nuevo Ministro del Trabajo del Gobierno empresarial.

Para que eventualmente ese camino sea útil o sirva de algo, se debe plantear claramente las demandas con mandato de las bases. Aunque las demandas de los/as trabajadores/as han sido planteadas y nadie de la elite responde (ni pretende responder), no importando el Gobierno de turno, ni el sello que este tenga, todo se mantiene igual, lo que avanza uno, lo retrocede el otro. En buena cuenta es un recambio de personeros, pero la naturaleza del sistema sigue igual. Esto no es para desanimarse, al contrario, debemos evitar que el temor, la desconfianza y la desesperanza se apodere de nosotros/as destruyendo lo poco que hemos logrado construir.

Por el lado del campo popular se notan, y debemos valorarlo, los esfuerzos existentes para reconstruir el movimiento sindical clasista y consecuente, haciendo honor a parte importante de la historia de los/as trabajadores/as de esta franja de tierra. Este es un camino largo y difícil que, significa desarrollar un gran trabajo de educación y organización con la clase trabajadora e impulsar la movilización y acción directa de los/as mismos/as. Buscar los caminos para llegar a todos/as los/as que no están organizados/as, además de seguir confiando en quienes lo están.

En esta conmemoración del 1° mayo, junto con nutrirse y rendir un homenaje a los/as que han aportado con su ejemplo, como Luis Emilio Recabarren, Clotario Blest (y muchos más), todos/as juntos/as en la acción común, debemos fortalecer el proceso de construcción de la Central Clasista dando la pelea por la nueva sociedad que queremos. Estas y no otras son las urgencias del tiempo presente.

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