Por: Alonso San Martin

El derecho a la vivienda es una de las demandas más sentidas de nuestros pueblos. Así, hay vecinos/as que se organizan en los barrios y poblaciones a fin de luchar, por la anhelada casa propia. Una experiencia organizativa existente en Santiago es el Comité de Allegados Vivienda Digna el Frente Popular de Maipú. El Irreverente (EI) se reunió con una de sus dirigentas, Yenny Gonzalez (YG), a fin de saber un poco más sobre su proceso.

EI: ¿De dónde viene la iniciativa de organizarse como comité?

YG: Nace de un grupo de deudores habitacionales en lucha contra la banca privada en el año 2006. Esto termina en un gran número de personas organizadas el 2011 y luego de un receso se levanta el Comité de Allegados Vivienda Digna el Frente Popular, el cual comienza con hijos y nietos de deudores habitacionales. Esta experiencia, se inicia de una manera más transversal, ya que nos planteamos una lucha no solo por la vivienda, sino también por todas las demandas sociales. De hecho, ese fue un error que se cometió con los deudores, porque cuando algunos recibieron rebaja de dividendos y condonación de deudas casi todo el movimiento se vino abajo, es por ello que dijimos que los comités de allegados tenían que existir de otra manera; hoy hay más gente participando y además de la lucha por la vivienda, se pelea por salud, educación, trabajo, mejor sueldo, etc.

EI: ¿A qué problemáticas se han enfrentado en este camino?

YG: A las mismas que se enfrentaron nuestros papás o abuelos, la típica burocracia y leyes de vivienda que son, esencialmente, las mismas, pero endurecidas por cada Gobierno. Por lo mismo, la gente siempre se está organizando de un modo más duro; nuestra experiencia podemos compartirla con los vecinos y ellos mismos se dan cuenta que entre más organizados están, más dura es la represión y más dura es la pelea contra el sistema.

EI: ¿Quiénes conforman el comité?

YG: Cabros que están comenzando a hacer familia, hijos de allegados, trabajadores, estudiantes, dueñas de casa, todo tipo de personas que viven como allegados. De pronto tenemos familias completas allegadas. Han comenzado a llegar compañeros haitianos, colombianos, peruanos, argentinos, ecuatorianos.

EI: ¿Cuáles son las proyecciones de la lucha que están llevando?

YG: Llevamos casi tres años, hemos tenido suerte o una muy buena organización, pues tenemos un terreno en Maipú, con promesa de compra-venta, lo que es muy difícil, ya que cualquier terreno que se pueda encontrar, está comprado por las constructoras. El terreno fue quitado a uno de los empresarios de Pocuro. Hoy apuntamos a concretar la compra postulando a los fondos estatales, ya que si no fuera así la gente tendría que sacar de sus subsidios para comprarlo, lo que afectaría a la construcción de las casas en su tamaño o calidad, eso a corto plazo. Llevamos casi tres en esto, así que en dos años más ya estaríamos con nuestras casas. Es importante destacarlo, porque hay comités que se demoran ocho a diez años, si llegamos a concretar el proyecto en cinco, podría ser un referente para cualquier organización. Nuestra idea es construir barrio desde el ingreso al comité, luego que tengamos nuestras casas debemos seguir organizados en la población para lograr otras demandas sociales, porque hay mucho que hacer todavía. Por ahora tenemos proyectado trabajar la tierra, convertir el comité en una cooperativa y formar cooperativas de trabajo a partir de la organización con los vecinos, lograr la sustentabilidad alimenticia, energética y económica. Trabajamos para que el vecino se dé cuenta que organizándose se puede generar trabajo sin necesidad de los patrones y que organizados podemos llegar a dar saltos enormes en nuestras vidas, la independencia total de todo lo que el sistema nos impone.

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