Por Patricio Reyes Puelma

La extrema escasez del agua es un problema mundial, del que Chile no está ajeno. El agua es esencial para la vida, pues es un derecho básico, natural y necesario de todos los seres vivos.

Las Naciones Unidas estiman que de 1.400 millones de km3 de agua en la Tierra, tan solo 200.000 representan agua dulce para consumo humano.

Una de cada seis personas en el mundo se ve afectada por estrés hídrico (no accede a agua potable). Los 1.100 millones de personas en el mundo afectadas por esta situación, viven en países en desarrollo.

Una situación de estrés hídrico puede afectar a cualquier parte del mundo, las ciudades con estrés hídrico son las que utilizan, al menos, un 40 por ciento del agua disponible. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que en 2025 unas 1.900 millones de personas vivirán en lugares con escasez absoluta de agua, y el 66% de la población mundial podría estar en esta situación.

La primera víctima de esta crisis es Ciudad del Cabo en Sudáfrica que pasa por una emergencia hídrica. En el corto y mediano plazo, Sao Paulo, Tokio, Yakarta, Ciudad de México, entre otras, pueden afrontar una situación similar.

Pese a que Chile se encuentra fuera de la zona de escasez, según los criterios de Naciones Unidas, y tiene un promedio de 50.244,7 mt3 de agua por habitante, el país tiene problemas en algunas zonas (en Chiloé, en sectores de Coquimbo y Valparaíso). Según el Instituto de Ecología & Biodiversidad de Chile, más de 400 mil habitantes no tienen acceso al agua potable. El hidrólogo de este organismo Cristián Frêne ha explicado en repetidas ocasiones que “el agua se distribuye de manera muy dispar. En el norte tenemos una escasez estructural, en el centro tenemos agua bastante limitada y en el sur hay una sobreoferta”. Según él, el problema radica en el mal uso de los ecosistemas a lo largo del país, los cuales “son degradados, maltratados y así pierden la capacidad de almacenar agua”. Señala que “hay una mezcla entre cambio climático, que hace veranos más secos, y el problema de degradación de ecosistemas, forestales, de turberas que impiden que el agua de lluvia se almacene en invierno para ser entregada en verano”. El hidrólogo, que trabaja en las comunas de Ancud y Quemchi junto a un equipo, está desarrollando humedales artificiales para almacenar aguas lluvia y en un futuro ser utilizadas.

¿Cómo prevenir una posible crisis hídrica? Para Frêne existen tres pilares al abordar este tema. Primero, mejorar el manejo de agua en el sector forestal, agrícola y ganadero. “Esto va a permitir tener mejores suelos, capaces y preparados para almacenar las aguas de las lluvias”. “Segundo, hay que mejorar toda la aplicación de tecnologías, fácilmente apropiables por la gente que vive en el campo. De bajo costo de mantenimiento e instalación y que permitan generar una mayor eficiencia en el uso del agua, por ejemplo, sistemas de riego”, agregó. “Para poder cambiar lo que ocurre en Chile y anticiparse al cambio climático y a la escasez de agua que viene hay que cambiar la ley e institucionalidad vigente respecto al agua”.

La legislación actual nace del Código de Agua creado en 1981, en plena dictadura, que definió el agua como “bien nacional de uso público” y “bien económico” y que entregó el agua con el sistema de concesiones a particulares, incluso a perpetuidad. Tanto es así que el 80% es agua privatizada; de esta el 90% se encuentra en manos extrajeras. Este proceso se completó en el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, DC; en su gobierno se privatizó el 51% de los derechos del agua en poder del Estado, comenzó con las empresas abastecedoras de agua potable, licitó la venta de 35% de ESVAL, de Valparaíso, en manos del consorcio Enersis-Anglian Water. Luego fue el turno EMOS, Región Metropolitana, que traspasó a Aguas Andinas, ESSBIO en el Biobío y ESSAL en la Región de Los Lagos.

Principales beneficiarios por la privatización de las empresas sanitarias en Chile

Cuadro de elaboración propia, junio 2018 Cuadro de elaboración propia, junio 2018

La cesión de derechos de agua a privados, desde 1981, que la define como una mercancía, impide que se pueda hacer una buena defensa del agua como un bien común. Chile no está preparado para enfrentar una crisis hídrica, prueba de ello es que ante escasez hídrica la respuesta es entregar aguas en camiones aljibe.

El aluvión del verano en la zona del Cajón del Maipo y el nevazón en la Región Metropolitana en 2017 nos debe llevar, con movilización y organización de las comunidades, a recuperar el agua como derecho humano básico y cuidarla. No se puede revivir el viejo recuerdo de portar agua en baldes para comer y lavar, mientras las empresas lucran con ella.

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