Patricio Reyes Puelma

29-09-2018

Después de prácticamente un mes y medio de sufrir la contaminación del aire, la población de estas comunas sigue abandonada por las autoridades del gobierno. Es más,  ni siquiera hay un diagnóstico transparente  de las causas de los problemas de salud que prácticamente suceden a diario con la población, tanto de estudiantes, dueñas de casa, trabajadores y pobladores en general.

En gran medida  existe un desborde   de los servicios de salud de Quintero y Puchuncaví. Sin embargo el gobierno sigue dando palos de ciegos por ineptitud y/o por falta de voluntad para fiscalizar las empresas del cordón industrial de Quintero y Puchuncaví; La propia población que ha sufrido esta contaminación es la que ha  seguido presionando, denunciando y luchando para que se tomen medidas, mientras sus enfermos siguen concurriendo a los servicios hospitalarios día a día.

Los indicios y el sentido común apuntan que la contaminación del aire obedece a que las empresas a Codelco Ventanas, AES Gener, Oxiquim, Copec, Gasmar, Enap Quintero, Enex y GNL Quintero no cumplen las normas del medio ambiente de este sector geográfico llamada zona de “sacrificio”. Y las autoridades correspondientes de los diferentes gobiernos no fiscalizaron el cumplimiento de estas normas.

Es más, el gobierno ha llegado a tanto su desidia como lo señala el diario La Tercera del 27-09-2018, recién ahora implementando “el traspaso de la supervisión directa de toda la red de monitoreo de calidad del aire, que antes se encontraba en manos de las empresas (sic), a manos del MMA, y que se está fortaleciendo la red mediante una auditoría y la compra de equipos que permiten medir de manera específica gases contaminantes que actualmente no se miden en el aire”.

Lamentablemente si revisamos nuestro país región por región muestra una realidad similar. Ya sea en la minería, la industria forestal y celulosa, la pesca y salmonicultura, la energía eléctrica, la fruticultura, o cualquier sector industrial; la destrucción medioambiental y sus efectos sobre la salud y calidad de vida de las personas dejan al descubierto la brutalidad del modelo económico que solo le interesa el lucro.

Afortunadamente, la población de Quintero y Puchuncaví  ha reclamado, protestado y movilizado, contando con cierto grado de simpatía de amplios sectores de la población del país y puntualmente de solidaridad, pero no hay que sentarse a esperar que en diferentes lugares le  llegue la hora de la destrucción del medio ambiente y la afectación de la salud de la población. Se hace necesario levantar independencia política, social, económica y cultural que se construye desde ahora, desde abajo, en mil batallas, por millones de hombres y mujeres conscientes de sus derechos.

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