Carmen Berenguer, premio iberoamericano de Poesía Pablo Neruda

Por Marcelo Arce Garín

“Ese lugar subalterno al que hemos pertenecido siempre, por siglos, en todos sus espacios, nos permitió politizar un acto nuestro, con el lápiz y la letra, que nos sirvió para tachar, borrar y llenar esa página chilena”

Raudamente marzo se cruzó en la calle, la prensa cacarea anualmente el súper lunes, poco a poco el sol destiñe, despuntan los amaneceres tardíos y múltiples convocatorias llaman a aunar el canto feminista.

Bajo ese contexto conversamos con Carmen Berenguer. Mujer, poeta, cronista, artista visual, feminista y Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, entre sus libros destacan Bobby Sands desfallece en el muro, Naciste Pintada, Maravillas pulgares, Mi Lai y muchos más. Al margen y justo al límite su poesía, crónica y arte visual es una luz incesante en la creatividad latinoamericana. Algunos la consideran la “tercera Yegua del apocalipsis”, pues junto a Pedro Lemebel y Francisco Casas protagonizaron en los turbulentos años 80 performances que ella denomina “distracciones culturales”.

“Poníamos cajas en los parques para que llegaran los pacos o Pedro (Lemebel) se desnudaba y yo lo pintaba de azul. Yo participé con ellos, sugiriendo ideas y señalándoles que era importante que constituyeran el movimiento “Homosexuales por el cambio”. Este fue un proceso que llevó tiempo  y que finalmente terminó con Las Yeguas del apocalipsis”,  recuerda Carmen Berenguer.

 

-El año 1987, con el “Y va a caer” azotando las gargantas populares, se llevó a cabo en Santiago de Chile el Congreso Internacional de Literatura Femenina donde usted fue una de las organizadoras. Desde esa emblemática fecha y oteando un horizonte nauseabundo ¿cómo visualiza las políticas de género en contraposición a los nuevos roles y reivindicaciones de la mujer hoy, hacia donde proyecta las luchas?

Esa reunión de escritoras y críticas fue muy importante, porque de esa reflexión bajo un gobierno de la dictadura de Pinochet, surgió una crítica feminista y una idea que no debiera perderse y que se desprende de una relectura de una producción literaria de la escritora mujer en Chile y en América latina.

Más tarde, en los años 90 cuando ocurre la institucionalización de aquella reflexión  constituyéndose El Instituto de la Mujer, surge el análisis del género como categoría discursiva que permite leer las diferencias sexuales de género y hacer  una lectura de las masculinidades. Son categorías de estudio académica.

-Tu discurso en tus obras siempre ha sido político y ha buscado visibilizar aquello que el poder ha querido esconder.

Desde el Congreso de 1987 se instala un discurso alternativo que es el lugar del margen, como lugar de alteridad, siendo real la marginalidad en los espacios públicos ocupados por el poder en la mujer. En la reflexión en torno a una disputa cultural de ese espacio del margen, su visualización fue política. Es decir dicho espacio se ocupó alterando aquellos lugares, por una ocupación simbólica en el imaginario chileno en la cultura.

Ese lugar subalterno en el que hemos pertenecido siempre, por siglos, en todos sus espacios, nos permitió politizar un acto nuestro, con el lápiz y la letra, que nos sirvió para tachar, borrar y llenar esa página chilena. Fue una estrategia. Quiero pensar en un largo invierno de colonización cultural, desde los centros metropolitanos del saber colonizando el archivo del inconsciente subalterno latinoamericano, sin pasar por una experiencia de la subjetividad de la subordinación.

¿Y cuales son los cambios que observas de esa lucha feminista de fines de los 80 a lo que se vive ahora?

Recibí una invitación a una caminata para el 8 de Marzo, escuché solo el ruido de los zapatos en el pavimento como una nueva música, un nuevo ruido feminista. Y si me preguntas del cambio que se ha ido operando desde el  2018 por el feminismo, lo pienso como fundamental el haber instado a corregir las viejas formas de convivencia nacional en el lenguaje, que tiene que modificar siglos de abuso y violencia. No obstante ese cambio social cultural ya está.

Diamela Eltit dijo que el futuro será feminista o no será. Estoy de acuerdo.

*Desde la próxima semana ésta conversación saldrá a las calles en el periódico El IRREVERENTE versión papel.

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