20 mil toneladas de desechos tóxicos han contaminado a miles de ariqueños, desde 1985 cuando llegaron tres barcos de Suecia con arsénico.

Mañana miércoles el Tribunal de Apelaciones de Ümea, de Suecia, emitirá un importante veredicto que podría paliar económicamente los daños provocados a la salud de 796 habitantes de Arica, quienes presentan niveles elevados de arsénico en sus cuerpos, producto del abandono de 20 mil toneladas de residuos tóxicos por la empresa sueca Boliden en la ciudad nortina, durante la dictadura, en un acuerdo con la compañía chilena Promel.
Mientras la sueca Boliden asegura que Promel les compró relave para revender los subproductos extraídos, un informe elaborado a principios de este año por el Parlamento Europeo afirma que” es un hecho indiscutible que Boliden pagó a Promel 10 millones de coronas suecas (aproximadamente 1 millón de euros) por cuidar los relaves”.
Los efectos de esos depósitos provocaron en las víctimas cáncer al pulmón, lesiones cutáneas, abortos espontáneos en mujeres embarazadas, malformaciones y severos daños neurológicos en niños, que vivieron en las poblaciones del Cerro Chuño y en Los industriales, luego que a partir de 1985 y hasta el año 1996 se construyeran viviendas sociales justamente donde fueron abandonados los tóxicos. La alarmante situación sigue afectando a miles de pobladores, pues aunque fueron erradicadas algunas poblaciones, a los mismos lugares contaminados llegaron inmigrantes a vivir. Pero lo más increíble es que las 20 mil toneladas permanecen en un cerro de Arica sin ni siquiera una aviso que advierta “peligro” y a solo 400 metros de una población.
Si el veredicto es a favor de los pobladores, estos podrían recibir 10 millones de pesos. De ahí que, a partir de las 21 horas de hoy, realizarán una vigilia para esperar el fallo que podría hacer justicia a la grave contaminación con la que viven desde hace décadas.

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