Los residuos traídos por la empresa sueca Boliden a Arica contaminaron a los habitantes, provocándoles diversas enfermedades, como cáncer al pulmón, lesiones cutáneas, abortos espontáneos en mujeres embarazadas, y malformaciones y severos daños neurológicos en niños.

El Tribunal de Apelación de Umea de Suecia falló en contra de las víctimas de Arica quienes han dado una larga lucha por la justicia en el país donde comenzó su pesadilla, al traer desde el país nórdico a la ciudad nortina 20 mil toneladas de basura tóxica, que contaminó a miles de personas a mediados de los años 80.

“Lamentamos que la Corte de Apelaciones de Umea haya favorecido una vez más a la empresa Boliden y no a los 796 ciudadanos chilenos que por años han sido víctimas de contaminación. Ahora nos abocaremos a estudiar el veredicto para adoptar los próximos pasos a seguir. Solo podemos decir que no nos daremos por vencidos en esta lucha”, afirmó Rodrigo Pino, el vocero representante de las víctimas.

La noticia generó una gran frustración entre los vecinos afectados, que desde ayer iniciaron una vigilia para esperar el veredicto de la Corte de Apelaciones de Suecia. De acuerdo a lo informado en este caso operó la prescripción, pues la contaminación de arsénico partió en 1985. Sin embargo, la postura de los demandantes es que recién en 2009 hubo informes técnicos respecto de la contaminación de los vecinos de Cerro Chuño y de la población Los Industriales.

La acción legal iniciada contra Boliden por 796 habitantes de Arica buscaba establecer un vínculo causal entre los niveles elevados de arsénico en los cuerpos de los pobladores y el lodo de la fundición exportado desde Suecia en un acuerdo con la compañía chilena Promel.

Los términos del acuerdo de Boliden con Promel no están claros: mientras Boliden afirma que Promel les compró el lodo de la fundición (con miras a revender los subproductos extraídos), un informe elaborado a principios de este año por el Parlamento Europeo (“Acceso a recursos legales para las víctimas de abusos contra los derechos humanos cometidos por empresas en terceros países “) afirma que” es un hecho indiscutible que Boliden pagó a Promel 10 millones de coronas suecas (aproximadamente 1 millón de euros) por cuidar los lodos”.

Lo que está claro, sin embargo, es que Promel finalmente no procesó los lodos de la fundición, y casi 20.000 toneladas, que contenían arsénico, mercurio, plomo y otros metales pesados, se abandonaron en las afueras de Arica. La pila de residuos quedó al aire libre y sin ningún tipo de protección durante años, y según varios estudios dichos residuos contaminaron a los habitantes del sector, provocándoles diversas enfermedades, como cáncer al pulmón, lesiones cutáneas, abortos espontáneos en mujeres embarazadas, y malformaciones y severos daños neurológicos en niños, entre otros.

Rodrigo Pino Vargas advirtió que “aproximadamente 12.000 de mis conciudadanos se han visto afectados y el área ha sido considerada insegura para la vivienda. Boliden podría haber optado por almacenar el material en Suecia, y afirman que habría sido más barato para ellos hacerlo. Sin embargo, en cambio, firmaron un acuerdo con la empresa minera chilena Promel S.A. (ahora desaparecida) para procesar los lodos, y la enviaron al fin del mundo”.

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PETICIÓN

El mes pasado se entregó una petición con 2400 firmas al Embajador de Suecia, Jakob Kiefer,      en Santiago. En ella se exige que:

  • Un representante del gobierno sueco con sede en Chile visite el sitio afectado y se encuentre con las víctimas de la contaminación ambiental;
  • Que el gobierno trabaje con la comunidad afectada en el desarrollo y la entrega de un programa de atención médica eficaz que responda a los daños
  • Repatriar los residuos para que puedan procesarse de forma adecuada y segura en Boliden ya no exporta sus residuos, y actualmente está construyendo una instalación de almacenamiento subterráneo para contener residuos similares.

 

Las condiciones de almacenamiento de los residuos en Arica no se considerarían aceptables en Occidente, y, sin embargo, de manera sorprendente, más de 30 años después de su llegada, los residuos tóxicos todavía están en y depositados en condiciones inseguras.

Lo anterior es considerada como una afrenta diaria a la comunidad en Arica. Hasta ahora, Boliden se ha negado a devolver los residuos a Suecia.

“Nosotros nunca pedimos que trajeran esos residuos a Arica. Nos negamos a ser el vertedero de Occidente”, concluyó el vocero representante de las víctimas.

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