El último mes ha habido una ofensiva del gobierno de Piñera en “política internacional”. Esto se ha expresado con la abierta intervención en la situación política de Venezuela, transformándose en uno de los peones más entusiastas de la política imperialista de Donald Trump,  ya sea con su diplomacia inconsulta o su presencia mediática en la frontera colombiana-venezolana (codazos mediante para aparecer en las fotos), donde no lograron su objetivos golpistas a través de una supuesta caravana humanitaria.

Sin embargo, Sebastián Piñera con su ambición desmedida junto a los presidentes más entreguistas a Estados Unidos como Iván Duque de Colombia, Martín Vizcarra de Perú, Lenin Moreno de Ecuador quien además desaloja las oficinas de Unasur en Quito, se envalentonan para crear un engendro pro imperialista llamado Prosur sin mucho contenido y estructura y que más parece un grupo de Whatsapp contra Venezuela que una organización internacional de países independientes. Pero, Sebastián Piñera en su afán de unir la ultraderecha invita a Bolsonaro presidente de Brasil,  quien provoca rechazo por discurso racista, xenófobo, opiniones contra las mujeres. Es más,  sectores sociales se manifiestan y movilizan en contra de su presencia en nuestro país.

Por otro lado, el Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como TPP11 que lo integran once economías  y que próximamente se pretende aprobar en el congreso no significa beneficios para el país, sino las beneficiadas serán, como dice Stiglitz, ganador del Nobel de economía en 2001: “en general, el acuerdo favorece a las corporaciones”, acuerdo, que en lo medular beneficia a las grandes trasnacionales por sobre los intereses de los chilenos. Es más, si se aprueba tendremos dificultades en los medicamentos genéricos, en las semillas e incluso es posible la reposición de la ley Monsanto, veremos limitada nuestra  privacidad en la navegación por internet y limitaciones en el derecho a huelga de los trabajadores.

Por el lado del gobierno, se visualiza una situación difícil para impulsar su programa de “contra- reformas”. En los últimos días ha ido variando su estrategia con la oposición para obtener acuerdos con sectores de la oposición para lograr sus objetivos de aprobar al menos parcialmente alunas leyes de sus contra-reformas; las “contra-reformas “en el plano tributario pretenden rebajar los impuestos a las empresas y los empresarios, educación pretenden escamotear la gratuidad y regresar a la selección para ingresar a determinados colegios, en el campo laboral limitar al máximo posible los derechos de los trabajadores. De hecho, ya el director Nacional del Trabajo Mauricio Peñaloza repuso el artículo 304 que señala “que no podrá existir negociación colectiva en las empresas o instituciones públicas o privadas cuyo presupuestos, en cualquiera de los dos últimos años calendario, hayan sido financiados en más del 50% por el estado”.

A pesar de la ofensiva ultraderechista hay que destacar una serie de movilizaciones y marchas de diversos sectores sociales como los pobladores que exigen cumplimientos de plazos en la construcción de sus viviendas. Diversas huelgas de trabajadores por sus derechos y demandas como los trabajadores mineros subcontratistas en El Salvador, los Trabajadores de Buffet Express a nivel nacional, movilizaciones de las mujeres feministas incluyendo la ocupación de la sede oriente de la UC, la marcha y movilización por No+AFP y la primera marcha por el derecho a la salud en distintas ciudades del país. A la convocatoria realizada por la Mesa Social por el Derecho a la Salud adhirieron más de 30 organizaciones de trabajadores y usuarios de la salud. En realidad este el camino para lograr las demandas de los sectores populares.

 

 

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