Por Alicia Navarrete

Las promesas de crecimiento económico del gobierno de turno y toda su estrategia para inyectar dinamismo a la economía están enfocadas siempre a la “generación de riqueza como la solución para atacar a la pobreza”. 

El actual escenario le responde con datos que son preocupante. Es así como ya es parte de la información semanal en los noticieros que, más fábricas o empresas están en un cierre forzados producto del nuevo compartimiento macro económico, esto implica la proliferación de tratados de libre comercio y la mano factura reemplazada por la importación. Son los imperios económicos que hoy dictan desde sus gobiernos las relaciones económicas del sistema neoliberal en el mundo, y las consecuencias están a la vista.

En Chile fábricas y empresas como BEBA, FENSA, MADENSA, IANSA, GUANTE Y otras han sido protagonista de despidos masivos en los últimos días, a esto se suma la incertidumbre del sector del acero como Huachipato y la crisis provocados por grupos de inversión.

El grupo Claro, que pone en riesgo la industria nacional y un ambiente de incertidumbre para miles de trabajadores. Como resultados de gestiones de empresas, que de la fabricación pasan a ser meros proveedores en el mercado teniendo que importar desde el extranjero productos que antes se fabricaban en el país, con la clara intención de aumentar sus márgenes de utilidad y dejando a los y las trabajadoras sin los puestos de trabajo. Sumado a unos de los momentos económicos y cambios que seguro marcaran el desarrollo y la nueva forma de analizar la fuerza laboral en el mundo, como efecto de lo que califican los expertos como cambios necesarios. Un ejemplo es la entrada de la tecnología a los puestos de empresas como supermercados y servicios que están en la transición de la mano de obra hacia la automatización de sus servicios.

Chile es unos de los países que hoy tiene la peor distribución del ingreso del continente y una del más desigual, reconocimiento que es un dato manejado por la clase política como una eterna promesa por superar, pero la verdad es una sola, en chile los ricos son más ricos y los pobres más pobre.

Tomado el nuevo orden macroeconómico y el remplazo de las fábricas por la importación, más la ya instala automatización en el mundo del trabajo, nos indican que la explotación en el futuro será mayor. Claramente los puestos de trabajo serán más valorado y seguro se someterán a la regla económica que tanto dividendo ha traído a los mismos de siempre la “elite económica”, LA VENDITA oferta y demanda. Los trabajadores tendrán más de un trabajo para alcanzar a tener recursos que le permitan mantener su calidad de vida. Menos sueldos más horas de explotación será los resultados que nos espera a los que hoy somos la fuerza laboral.

distribucin sueldos fundacion Sol agosto 2018

 

Un dato importante es el estudio que la Fundación Sol nos entregó en agosto del 2018 donde deja claramente en evidencia las malas condiciones en materia de ingresos que tenemos hoy las y los trabajadores del país. Del estudio realizado por la fundación se desprende que el 50,6% de los trabajadores de Chile ganan $380.000 o menos y solo el 15,3% tiene un salario superior a $850.000.

¿Qué podemos esperar?, si hablamos de condiciones laborales y contratación, los datos son peores. La cesantía es un elemento que tenemos que analizar como fuerza laboral y sin duda prepáranos para enfrentar esta situación como trabajadores organizados. Supone un esfuerzo por reconocernos como clase y explotados y, ¿sino qué?

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