“Ya hace tiempo que el capitalismo creó un mercado mundial. Y a medida que se acrecentaba la exportación de capitales y que se expandían las “esferas de influencia” y las conexiones con el extranjero y las colonias de las grandes asociaciones monopolistas, el rumbo “natural” de las cosas ha conducido al acuerdo internacional entre éstas, a la formación de cárteles internacionales”.

EL IMPERIALISMO, FASE SUPERIOR DEL CAPITALISMO (Esbozo popular) V. I. Lenin

Para las y los chilenos los “tratados de libre comercio” no son nada nuevo, al contrario, desde el Gobierno de Eduardo Frei, durante los gobiernos de la Concertación, Nueva Mayoría y Chile Vamos, nos han vendido la pescada de que son un aporte para el desarrollo y el crecimiento nacional.

Hoy Chile es uno de los países que tiene la mayor cantidad de este tipo de acuerdos comerciales con otros países del globo. El TPP 11 como se le conoce al “Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico”, que, luego de la salida de dicho acuerdo de EE.UU. con el triunfo de Donald Trump, quedó sin uno de sus miembros más emblemáticos, pues este último Gobierno Yanki apostó por renegociar con Canadá y México el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN).

El año recién pasado el TPP fue firmado por Chile, Singapur, México, Brunei, Perú, Malasia, Australia, Canadá, Japón, Vietnam y Nueva Zelanda, pero aún debe ser ratificado por las ratas que habitan el parlamento chileno para entrar en regla.

Este tratado significa, en pocas palabras, la entrega total del país a las transnacionales y al poder de la burguesía internacional, precarizando aún más a la clase trabajadora y al pueblo, impactando en sus condiciones materiales de existencia, implementando medidas que restringen la libre competencia por el aumento de los monopolios, característica económica fundamental del imperialismo como última fase del sistema capitalista.

De cerca de los 30 puntos que llevaría dicho acuerdo, las y los organizados/as sociales, a través de diversos canales, han logrado tan sólo enterarse de algunos de ellos, demostrando la hermética y oscura asociación que tienen los/as empresarios/as de los países del pacifico para llevar adelante sus artimañas de dominación, que no tan sólo afectarán las condiciones en las cuales comerciarán estos países y sus respectivas burguesías nacionales como internacionales, sino que también, impactarán en el diseño e implementación de políticas públicas dando pie, por ejemplo, a desregularización en la industria farmacéutica, lo que impactaría en los precios de ventas de medicamentos y seguiría aumentando la precarización de la salud que reciben los sectores populares. Otra acción a la que obliga dicho acuerdo, es la disminución de impuestos, lo que impacta negativamente en la tasa de recaudación fiscal, disminuyendo el PIB y por lo tanto, menos recursos financieros para el gasto fiscal en políticas sociales, es decir menos recursos para educación, salud, vivienda, trabajo, etc.; además, obliga a aprobar una ley de privatización de las semillas afectando la soberanía alimentaria de la población de todos estos países. También se aumentarán los controles de seguridad de datos de internet a favor de las empresas, entregando nuestra información personal a las grandes industrias para aumentar sus negocios, pudiendo incluso ser sancionados con multas o cárcel cualquier persona que descargue libros, música u otro material de la red informática.

Para las y los trabajadores con este tratado no se viene nada bueno, ya que alguna de sus cláusulas buscaría perpetuar el sistema de previsión a través de las Administradoras de Fondos de Pensiones (AFP), obligándonos a seguir teniendo pensiones de miseria.

Por otro lado, a través de lo que han denominado en el tratado como un “trato justo y equitativo” se busca, a través de cortes supranacionales, resguardar los intereses económicos de los grandes capitales extranjeros, además de proteger a los/as inversionistas de sanciones judiciales en los países donde realizan sus respectivos negocios, lo que también impactaría a los/as trabajadores/as pues los tribunales laborales, tendrían menos competencias legales para sancionar en caso de abusos hacia estos, además de regular más aún la huelga, tanto en el sector privado como en el público, condición para desmovilizar y contener a la fuerza organizada de las y los trabajadores/as en lucha.

La discusión del tratado hoy se encuentra en las “cocinas” del parlamento y bien sabemos nosotros/as que de ahí no saldrá nada a favor de las y los trabajadores/as y el pueblo pobre, por el contrario, solo la lucha anticapitalista y antimperialista nos permitirá hacer retroceder a la burguesía y sus diversos mecanismos que buscan aumentar sus ganancias a costa de nosotros/as. Quienes quieren llevar la pelea contra el TPP 11 a las alcantarillas del congreso solo buscan desmovilizar a las y los afectados/as y meternos al pantano del parlamentarismo de conciliación.

Las y los trabajadores/as debemos primero que todo informarnos y segundo movilizarnos por detener el avance sostenido de dichos acuerdos que sólo buscan mantener el actual patrón de acumulación capitalista a costa de la explotación y dominación de la clase trabajadora. Estamos en un momento en el cual nos vemos en la obligación de, como clase, a través de nuestros diversos instrumentos organizativos, enfrentar la ofensiva de la burguesía mundial por asegurar sus ganancias rompiendo las barreras de los estados naciones a costa de aumentar sus riquezas y nuestra explotación.

Las y los clasistas no podemos permitir que una vez más el gobierno, en contubernio con la falsa “oposición” y en conjunto con la patronal, masacren nuestros pocos derechos ganados históricamente a costa de organización y lucha, es hora de que detengamos no sólo el avance del “Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico”, sino también enfrentemos la Cumbre APEC 2019 que nos traerá más cesantía, precarización laboral y subordinación al capital internacional y al dominio de las transnacionales.

NO COMMENTS

Leave a Reply