por Marcelo Arce Garín

Poeta mapuche nacida el año 1963 en Comunidad Piutril, Región de los Ríos, Valdivia. Ha publicado dos libros “Raíces de Canelo” y “Azul gris, palabra e imagen mapuche en la ciudad”. Actualmente vive en La Pintana desde donde realiza talleres de cultura mapuche para niños.

Hoy nos reunimos junto a Eliana para entablar un diálogo sincero, rabioso y esperanzador donde se abordaron temáticas como el desarraigo, medio ambiente, la justicia y los sueños. Un privilegio contar con la voz de esta noble poeta que desde el sur de la Región Metropolitana conversa con nosotros.

Las ciudades cada vez están más congestionadas e inhabitables, los espacios públicos se reducen y la nula cultura ecológica crea mermas en el diario vivir. ¿Cómo logra el mapuche asentado en estas ciudades, lejos de su territorio ancestral sobrevivir a tamaña contradicción?

La migración forzada desde nuestro tuwn (lugar de origen) fue numerosa entre los años 1960 a 1990. Los mapuche en su gran mayoría llegamos a la ciudad de Santiago. La llegada del invasor a nuestros territorios era cada vez más pujante y nuestro pueblo empobrecido, nos vimos en la obligación de salir de nuestro lof (comunidades) en busca de trabajo remunerado que nos permitiera apoyar a la familia que quedo en la mapu (tierra).

Nos empleamos las mujeres en casa particular y los hombres en las panaderías o cualquier otro oficio, todo esto bajo el manto de la discriminación, clasismo y mano de obra barata, much@s de mis herman@s nunca supieron de un sueldo a pesar de trabajar incesantemente. Nos tuvimos que adaptar al patrón que solo nos consideraba como un objeto multiplicador para aumentar sus bolsillos.

En ese trance de convulsiones y de entorno gris nos permitimos apaciguar nuestro newen (fortaleza espiritual y física, origen) sin dejar de ser mapuche. En la urbanidad formamos familia, nacieron nuestros hijos, nietos y sobrevivimos insertos a un sistema ajeno y carente con nuestra visión de vida. A pesar del desarraigo y todo lo contraproducente, desde ese escenario continuamos la resistencia en la ciudad, nos plantamos y afirmamos en nuestro feyentun (historia, espiritualidad, naturaleza), en el legado de los kuifikeche yem (antepasados). En ellos nos inspiramos, ellos son nuestros guías.

 

Desde su cosmovisión, arraigada en la solidaridad y lo común, en contraposición al hostigamiento estatal y su violencia descomunal, ¿como cree usted debe enfrentarse hoy el pueblo mapuche a este sistema capital?

Sin duda que el actual modelo neoliberal local y mundial no contempla la visión de los pueblos originarios. Nuestra cosmovisión nos habla de naturaleza, espiritualidad, territorios, del fill mogen (la vida en plenitud).

En el contexto opresor que nos toca, con el sistema de injusticia que encarcela a nuestra gente, mata, allana y tortura a niños y ancianos en las comunidades en recuperación de las tierras usurpadas. Ante este sistema político de corrupción económica consumista y desechable, un medio ambiente contaminado y peligroso, ante este sistema que defiende y protege al capitalista transnacional nos queda continuar la defensa, denunciar en instancias internacionales, continuar organizándonos, seguir marchando, participando, pero por sobre todo educar al otro con el legado de nuestra riqueza cultural, lo debemos hacer nosotros, protagonistas y voceros. La clave está en educar a los niños hoy para mañana tener una mejor sociedad pues lidiamos con una mole sórdida y avasalladora. El arte mapuche a hecho un aporte considerable abriendo caminos de conscientización.

 

Hace unas semanas atrás el actual ministro del trabajo Nicolás Monckeberg con la premisa de modernización laboral dijo: “Si ese trabajador en vez de las 9 de la mañana llega a las 7:30, se va a demorar 20 minutos a la pega y va a llegar a su casa por lo menos una hora y media antes, porque no se va a ir a la hora del taco”. Como pobladora de La Pintana que le respondería a este personaje.

Esta es una afirmación de un personero que no tiene idea y nunca la tendrá de las peripecias que debe hacer el obrer@ para llegar a la hora y cumplir con la jornada laboral. Le invito al ministro se levante y salga a las cinco o seis de la madrugada y experimente lo que significa para el ciudadano viajar de pie, colgando del Transantiago, o que suba al metro y soporte lo que la gente a diario vive en estos medios de locomoción colectiva donde el negociado de la bota estatal nos tiene sometidos.

 

Usted como mujer creadora e inmersa en un sistema inhumano y egoísta, ¿que recursos utiliza, con que imágenes se nutre para llevar a cabo su trabajo?

Me nutro en la diversidad de vivencias que me llegan y comparto, en la compañía y soledad del silencio necesario donde la esperanza es un nido para ver los ríos, el mar, la tierra. En nuestros herman@s encarcelados, libres y en libertad. Me nutro soñando a las semillas nativas florecer sin agrotóxicos que destruyen la biodiversidad y contaminan la tierra, suelos, agua. En los nuevos sueños que germinan, la familia, en las cosas que el sistema no considera. Yo mujer, tratando de equilibrar en el desequilibrio el paisaje que me habita en la memoria.

Créditos Fotografía: Cecilia Hormazábal Eliana Pulquillanca

 

2 COMMENTS

  1. Me emocionan sus palabras. Mis respetos hacia usted señora Eliana.Soy su vecina de la pintana.🍂🌱🍁

  2. Que gran mujer sus sabias y sencillas palabras nos invitan a u a reflexión profunda de lo que éste sistema donde. Nos han impuesto kmo modo de.vida k no queremos es seguir luchando y educando a nuestros niños y hermanos

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