Por Marcelo Arce Garín

 

Escasos trabajos literarios han enfocado la memoria en el público infantil, así parte de nuestra historia necesita ser contada y saldar la deuda pendiente a nuestra infancia pasada y a las futuras generaciones de niñas y niños.

El 20 de julio de 1974, el ciclista de 25 años Sergio Tormen fue detenido por agentes de la DINA en su taller de Bicicletas, en San Miguel. Ese día también fue detenido Peter Tormen, hermano de Sergio que sólo tenía 14 años quien afortunadamente fue liberado. Trece años después, el 30 de noviembre de 1987, Peter montó nuevamente la bicicleta de su hermano Sergio y ganó la Vuelta a Chile. “¿A quién le dedica el triunfo?”, le preguntó un periodista de televisión, “A mi hermano detenido desaparecido”, respondió e inmediatamente la pantalla se fue a negro. Esta historia inspiro al autor de “La bicicleta mágica de Sergio Krumm” Marcelo Guajardo, libro publicado el año 2013 por Editorial SM y con el cual ganó el premio “El Barco de Vapor”.

Una historia que ocurre en el Santiago de 1986. Beto Cisternas y sus amigos encuentran en un taller de bicicletas, fotografías antiguas de un ciclista desconocido y a la usanza de los detectives, buscarán saber quién es ese enigmático personaje, así se enteran que existe la policía secreta y detenidos desaparecidos. Bellos valores plasman las hojas de la historia. La amistad, el trabajo en equipo y la perseverancia transitan en este relato lleno de acción y aventuras, una historia barrial que refleja lo que acontecía diariamente en nuestra patria, la desarticulación de las organizaciones y la siembra del terror.

Otro trabajo reciente es “Laura y los Hawker Hunter” publicado el año 2018 por Editorial Quimantú.

Escrito a dos manos por Paola Carrasco Rojas y Manuel Paredes Parod e ilustrado por Marcelo Escobar. Laura, su protagonista quien vive junto a sus padres en una toma de terrenos a la orilla de un canal, testigo inocente de su época dice: “Cuando ganó Allende los grandes hicieron una fogata y nos pusimos a cantar”, reflejando la felicidad y la esperanza que existía con magno acontecimiento.

“En la escuela nos empezaron a dar desayuno con leche y unas galletas bien duras, pero a mí me gustaban. Mi papá consiguió trabajo de chofer en el nuevo bus que nos llevaba gratis a los escolares. Yo me iba sentada al lado de él. Me decía que era su copilota“.

El paneo que nos muestra este bello trabajo se contradice con nuestros recuerdos en blanco y negro de la época, mucho color brota de sus páginas que repasan el triunfo de Salvador Allende y la Unidad Popular, aunque después la radio siempre encendida anunciaba noticias de malos augurios, Laura “¡Nunca había visto un tanque de verdad!” y sucede lo terrible: “Hace tiempo que no sabemos nada de mi papá y ayer, mi mamá, salió vestida de negro, con una foto de él en el pecho”.

En primera persona los autores reflejan la mirada ingenua de la niña frente al Golpe de Estado, sin imaginar la maldad de las personas reflejada en la traición, la cobardía y la ambición.

En 22 páginas se condensa una parte importante de Chile en el siglo XX, una etapa de nuestro país que aún no sana, supura tristeza y llanto, el ejercicio del contar es una gran instancia para revertir la situación.

Como abordar nuestra propia historia, esa parte tan triste y oscura que vivimos como pueblo, como contamos una lucha desgarradora plagada de pérdidas y rostros sin justicia. Compleja tarea que los libros aquí mencionados inician, un camino que debemos continuar.

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