Por: Leila Pérez

El origen de la cuestión palestina-israelí no se puede entender como un enfrentamiento entre dos pueblos históricamente que luchan por un territorio o un conflicto religioso, sino que es un proceso de colonialismo de asentamiento sionista hasta el presente. En febrero, se lleva a cabo el mal llamado “acuerdo del siglo” plan de paz, presentado por el binomio Estados Unidos Donald Trump, y el primer ministro israelí́, Benjamín Netanyahu, su objetivo un nuevo intento de intensificar la ocupación y colonización de Palestina.

A fines de 1940 algunos judíos, influidos por el nacionalismo concluyen que la solución a siglos de persecución antisemita en Europa y Rusia, era la creación de un Estado para lxs judíos en Palestina. Así comenzó la emigración como colonos a la Tierra Santa.

Para comprender el conflicto de palestina e Israel es necesario instalar una mirada decolonial, política y no ubicarlo como un conflicto religioso, ni tampoco como un conflicto intercultural “choque de civilizaciones o culturas”, sino más bien, un colonialismo geopolítico de Israel sobre Palestina.

Generalmente se describe este conflicto como un odio inherente entre personas judías y musulmanas, por la denominada “Tierra Santa”, no obstante, esta situación responde a la instrumentalización que el movimiento sionista realiza de la religión, para conseguir sus fines políticos coloniales. Tampoco se puede entender como un enfrentamiento entre dos pueblos históricamente que luchan por un territorio, ni entre dos movimientos nacionalistas en igualdad de condiciones, sino que es un proceso de colonialismo de asentamiento sionista presente hasta la actualidad.

El “acuerdo del siglo” llevado a cabo en febrero, es un plan de imposición y un dictamen que continua en la lógica de la violación de los derechos humanos fundamentales del pueblo palestino, invisibilizándolo, impediendóle su autodeterminación a través de la imposibilidad de conformar un Estado en los territorios de Cisjordania y la Franja de Gaza y sometiéndolo a escenarios de dependencia y aislamiento internacional, es en definitiva un plan de intensificación de la ocupación y colonización sionista. Y lo más importante no incorpora a un protagonista fundamental al pueblo Palestino y sus representantes y/o gobierno.

Es importante mencionar que “el conflicto palestino- israelí” es una comprensión equivoca e inexacta, ya que hace pensar la relación histórica y geopolítica entre el colonialismo sionista, Estado de Israel, y la población palestina como relaciones de fuerzas simétricas. Ilan Pappé (2016) señala que el judaísmo como movimiento nacional tiene la ambición y se atribuye el derecho de poseer territorio palestino en su máxima extensión, con el menor número posible de palestinxs.

EMIGRACIÓN A LA TIERRA SANTA.

El origen de esta problemática colonial cabe situarlo en las últimas décadas del siglo XIX cuando emerge el sionismo político en Europa, algunxs Judíos, influidos por el nacionalismo, concluyen que la solución a su problema, siglos de persecución antisemita en Europa y Rusia, era la creación de un Estado para los judíxs en Palestina, comenzando así la emigración como colonos a la Tierra Santa, desplazando a lxs palestinxs indígenas en este proceso de asentamiento colonizador, conocido como Nakba, expulsión masiva de palestinxs árabes de la Palestina, bajo el mandato británico durante la creación de Israel (1947-1949)[1].

Es importante recalcar que el sionismo es un nacionalismo, sin territorio, creado por una minoría de personas “judías-europeas-blancas”, es decir, remite a un proyecto moderno-contemporáneo-colonial que configura dos formas de exterminio (estrategias geopolíticas), la primera esta relacionada con la segregación (apartheid), y la segunda con la limpieza étnica (etnocidio). Por lo tanto, “este acuerdo del siglo” genera una estructura jurídica, política, militar y de complicidad con gobiernos corruptos de la región inscrita dentro de la ruta trazada del proyecto colonial de exterminio y asentamiento colonial a la población palestina.

 

[1] https://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=61069

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