Por kurv ñarki

Grave caso de violencia patriarcal moviliza manifestaciones y muestras de solidaridad de la comunidad de Barrio Puerto, exigiendo justicia y denunciando el trato desigual y el riesgo en el que se encuentra viviendo mujeres, disidencias, y personas empobrecidas  en contextos de violencia.

Hoy 4 de abril de 2020, se llevó a cabo la cuarta jornada de manifestaciones para exigir justicia por Roxana Elmes Elmes, una vecina del sector de barrio puerto que fue víctima de secuestro, tortura y violación, caso que ha convocado durante estos días a diversas personas y agrupaciones exigiendo “no más violaciones en barrio puerto”, y justicia y castigo contra el principal agresor identificado por lxs vecinxs como Teo Sanhueza, comerciante del mismo sector.

En respuesta a esto, desde el día miércoles se han organizado acciones de funas, propaganda,  cortes de calle, velatones, e inclusive el incendio del lugar de trabajo del denunciado, donde además ocurrieron los hechos. Todas estas han sido visualizadas y revindicadas por la comunidad porteña como acciones de ajusticiamiento popular y protesta por la impunidad con la que se percibe este grave hecho de violencia patriarcal.

Roxana fue encontrada y socorrida  el día  sábado 28 de marzo por vecines del sector, quienes reaccionaron cuando escucharon sus llamados de auxilio. Llevaba 4 días secuestrada en el subterráneo de una mueblería ubicado en calle Valdivia con Paraíso, en barrio puerto. Durante el tiempo que permaneció ahí fue víctima de torturas y abuso sexual reiterados por Teo y al menos dos cómplices más, desde el relato de testigos.

Pese a que las mismas personas testigos de la situación lograron retenerlo, denuncian que Carabineros  desestimó la denuncia, sin dar  aviso a fiscalía ni la brigada de delitos sexuales, dejando libre al sujeto sindicado como agresor. Recién hoy la fiscalía anunció mediante medios la la apertura de causa e investigación correspondiente, justificando la tardanza de su actuar en que supuestamente la víctima no habría realizado la denuncia previamente.Mientras tanto, Roxana se encuentra hospitalizada en hosp. Carlos van Buren.

Durante la velatón pudimos conversar con vecinas del sector, quienes relatan que el trato de carabineros fue discriminatorio y negligente. Así mismo existe temor por las represalias posibles, dando cuenta que el hombre  y su entorno es percibido como una amenaza.

A esto se suma que en redes sociales circula información de que Roxana sería al menos la tercera víctima de Teo Sanhueza, y que inclusive días antes otra mujer habría sido víctima de intento de secuestro, y quien habría logrado escapar y  dar aviso a carabineros. No obstante no se habrían tomado acciones contundentes al respecto.

Violencia patriarcal en contexto de Cuarentena y Estado de Excepción

Roxana, de 48 años es miembro de la comunidad de habitantes de plaza Echaurren. Sus vecines relatan que durante el proceso de  rebelión social iniciado en octubre de 2019, participó de actividades y ollas comunes levantadas junto a vecines. Es por eso que la respuesta de la comunidad organizada se hizo sentir fuertemente en su defensa.

Desde las declaraciones de organizaciones de pobladores, feministas, y disidencias, no solo se recalca la necesidad de hacer frente de manera directa ante un hecho de violencia patriarcal, sino que también es urgente visibilizar la violencia política e institucional, que ha quedado muy patente en el caso de Roxana, recalcando la inoperancia y menosprecio con el que se visualiza la respuesta de autoridades y carabineros, y el actuar represivo de estos últimos, quienes han respondido con el despliegue de un gran contingente policial, detenciones, y el uso de zorrillos y guanacos para acallar las manifestaciones.

Por otra parte se denuncia el trato mediático de este caso, donde se sacan a relucir antecedentes de consumo o la situación de calle en la que se encontraba Roxana, como elementos que buscan  poner en duda su relato. Ejemplo de esto son los dichos por redes sociales de la ex candidata a consejal y empresaria Cecilia Gutiérrez (dueña de los conocidos bares “el roma” y “playa”). No obstante poco se habla respecto a la negligencia, la impunidad, ni la problemática relacionada a agresiones sexuales en el sector de barrio puerto.

El análisis expuesto en las muestras de solidaridad también apunta a la agudización de los factores de riesgo para mujeres, disidencias y personas empobrecías, en un contexto de estado de excepción, donde abundan las muestras de descriterio de los representantes de la institucionalidad, y el llamado al individualismo y al aislamiento social. Si antes eran vistxs como sujetxs marginadxs del sistema y de la justicia, la violencia se recrudece en un escenario de crisis como el que estamos viviendo.

Esto también queda retratado en el aumento de denuncias por violencia patriarcal en contexto de cuarentena, recepcionadas por  SERNAMEG a través de la línea 1455, los cuales han aumentado en un 125% durante este período. Países como China, Francia Italia y Corea también han dado la alerta.

Frente a este escenario la comunidad organizada hace un llamado a unirse, crear prácticas más solidarias de cuidado entre lxs miembrxs de una comunidad. En lo concreto, a no dejar solxs a personas que puedan estar viviendo en contextos de violencia heteropatriarcal y en convivencia con sus agresores, y a tomar acciones concretas que apunten a la protección de las personas frente a la violencia y al riesgo de muerte. Frente a esto nos sumamos a las consignas alzadas por Roxana y por muchxs otrxs, “ningún cuerpo merece ser violado”, “nunca más solas, tocan a una y nos tocan a todas”.

 

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