“la producción capitalista… perturba la interacción  metabólica entre el hombre y la tierra, es decir, impide el retorno al suelo de sus elementos constituyentes consumidos por el hombre en forma de comida y ropa; por lo tanto, obstaculiza la operación de la condición natural eterna para la fertilidad duradera del suelo “

(Marx, 1976: 267).

Contexto Previo

Vivimos un contexto de proliferación y agudización de los problemas generados por las nuevas fronteras extractivas y su inevitable acumulación por despojo o desposesión en tiempos excepcionales de “pandemia” generados por el Sars- Cov- 2,  popular y masivamente conocido como Coronavirus. Esta mal llamada pandemia, nos ha mostrado lo frágiles que nos encontramos como país y sociedad, donde la cara más profunda de la desigualdad es sus distintos aspectos neoliberales de los últimos 30 años, se ha dejado mostrar con mayor frialdad. Un aspecto de lo señalado anteriormente, recae en la relación hombre-naturaleza, donde nos encontramos en una aguda y profunda crisis socioambiental o socioecológica, donde el modelo de desarrollo extractivo nos ha mostrado la verdadera cara de los impactos ambientales que genera del dogmatismo neoliberal basado en el crecimiento económico y el progreso per se, a costa de la contaminación del medio ambiente directo, del despojo de los bienes comunes naturales como el agua, de las distintas transformaciones socioculturales y socioproductivas que generan estas lógicas extractivas y sus variadas transformaciones territoriales. La idea anterior, se sitúa a partir de la aprobación de la DIA “Sondajes Mineros de Prefactibilidad Las Tejas”, donde aprovechando un estado de catástrofe no solo producto de esta pandemia, sino que además un contexto sumergido en una de las peores sequías que se tenga registro, se aprueba esta declaratoria, negando la posibilidad de participación a la sociedad civil organizada en sus distintos espectros, con  más de dos mil observaciones, negando además la posibilidad de movilización debido al actual estado sanitario y bajo un contexto represivo no visto desde la dictadura dentro de la comuna.

Algunos antecedentes

La zona central de país lleva por lo menos una década de una sequía importante, con ausencia de precipitaciones con un déficit de lluvias cercano al 80% entre las regiones de Coquimbo y el Maule (CR2). Este evento es comparable a otras tres sequías muy intensas ocurridas durante el siglo XX (1924, 1968 y 1998), lo que confiere una recurrencia de entre 30 y 60 años. Si nos detenemos con atención y vemos que durante esta última década la disponibilidad de agua se ha limitado drásticamente tanto para el consumo humano, como para el desarrollo de distintas actividades extractivas, lo cual hace que  proyectar un futuro sin agua sea casi una certeza bajo las actuales condiciones de reproducción del modelo neoliberal extractivista.  Según la página web de LOSANDESCOPPER.Ltda “el proyecto Vizcachitas se ubica aproximadamente a 150 km al noreste de Santiago, en el Valle del Río Rocín, a una distancia de 46 km del pueblo de Putaendo en un área con muy buena infraestructura y agua disponible”. Disgregando lo anterior, nos señalan que el agua disponible es significativa para la operatividad de dicho proyecto, lo cual es contraproducente en la actualidad, ya que hemos visto cómo han declarado zona de catástrofe y emergencia agrícola a la provincia de San Felipe de Aconcagua producto de la sequía que afecta los últimos 10 años a este territorio por solo nombrar uno de los argumentos existentes. Entonces nos surgen algunas preguntas: -¿Es viable uno de los proyectos mineros de depósitos avanzados de cobre más grande de América con las características que posee Vizcachitas con una temporalidad de 45 años en un contexto de cambio climático y sequía importante?-, -¿Está por sobre la vida de las comunidades el dogmatismo hortodoxo del crecimiento económico?-, ¿Qué futuro queremos construir, entendiendo la diversidad de actores que rodean a estos procesos sociambientales?. Las respuestas pueden variar según sea la posición de cada habitante de cara a lo que vendrá, por eso la difusión, movilización y estado de alerta de la comunidad organizada será fundamental a la hora de poder poner sobrepeso y manifestar los impactos negativos que posee la minería en el actual contexto de deslegitimad del modelo neoliberal en Chile, solicitando mayores espacios de participación, apelando a una radicalización de los espacios demócraticos de cara a lo que será el plebiscito de Octubre y la posterior constituyente para una nueva constitución, ya que es ese espacio en disputa el elemento clave a la hora de visibilizar las distintas problemáticas socioecológicas que afectan y aquejan de manera distinta y profunda a los distintos territorios del país. Pero por el momento, la comunidad deberá seguir resistiendo en sus distintas expresiones de lucha, porque la sed de saqueo por  estas grandes transnacionales, y la relación política-dinero-pandemia harán todo lo que se encuentre al alcance de sus manos para poder seguir expandiendo la frontera extractiva, como por ejemplo lo fue la aprobación de la declaratoria para los sondajes antes señalados.

Imaginarios alternativos

Es de coincidencia en común hoy en día ver que partir de las manifestaciones de octubre (18-0), nos convencimos de que algo se encuentra realmente mal en nuestro país. La desigualdad es sus distintas expresiones (ambientales, sociales, culturales, económicas y territoriales), nos ha mostrado y convencido que el despojo o la apropiación de lo común como lo es el agua, es estratégico para el gran capital; y que las comunidades de campesinos, pequeños agricultores y los distintos actores locales están sometidos a las estrategias de éstos por sobre la voluntad de las comunidades. Es ahora, en estos momentos de incertidumbre y crisis que pensar un futuro alternativo y distinto es posible, donde creer y pensar en una transición socioecológica no es algo utópico, sino que es algo concreto, donde se debe de una vez por todas superar la matriz extractivista de granel, de saqueo y contaminante. Por eso, avanzar  hacia una matriz energética limpia, renovable, con generación  de valor agregado,  a lo que ya se extrae en sus diversas actividades, donde alternativas como la agroecología para superar también el modelo agroindustrial se presentan como oportunidades de repensar el futuro que se nos aproxima. El debate está abierto, visibilizar y difundir experiencias y alternativas al modelo de desarrollo actual dependerá de los distintos actores y organizaciones sociales que han visibilizado y puesto en la agenda los eventuales impactos que generaría la gran minería en el único valle y subcuenca hidrográfica libre de contaminación minera dentro del contexto del gran Valle del Aconcagua, el conflicto está más vivo que nunca, por eso luchar por los comunes desde los comunes es un deber ético que no resiste mayor análisis.

Agua o Vida!!!

 Colectivo de Estudios Críticos del Valle del Aconcagua (CECVA)

*Primer artículo y columna de opinión que se busca levantar a partir de la experiencia que representa la instalación de este proyecto minero. La idea es poder generar varios espacios de discusión y análisis bajo un contexto de estudio cercano al desarrollo económico desigual, ecología política, desarrollo territorial rural, estudios culturales bajo una línea de estudios críticos  desde las Ciencias Sociales.

 

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