Alejandro Treuquil tenía 37 años y era werkén de una comunidad de Collipulli (Región de la Araucanía). Un werkén es una autoridad tradicional mapuche que cumple la función de consejero y muchas veces de portavoz de su comunidad. El pasado jueves 4 de mayo Treuquil llevó su automóvil a reparar, pues estaba coordinando para el día siguiente una visita a algunos de los presos mapuche. Después, al caer la tarde, se fue a buscar un caballo que se le había perdido, con la ayuda de tres jóvenes. Ya había oscurecido cuando unos desconocidos lo atacaron a mansalva: una bala le atravesó el cuello. Treuquil murió en el acto. Quedaron heridos los adolescentes que lo acompañaban.

Treuquil era werkén de la comunidad We Newén, que reivindica unas tierras que disputa con la Forestal Arauco. Recientemente Treuquil había concedido una entrevista a la radio Universidad de Chile, el día anterior a su muerte, donde denunciaba el acoso y hostigamiento de carabineros, especialmente durante las últimas semanas. Lo llamaban a distintas horas por teléfono para amenazarlo. Un perdigón disparado por un carabinero lo había dejado inconsciente una semana antes, y dos días después su mujer sufrió un aborto espontáneo producto de unas bombas lacrimógenas que los mismos uniformados lanzaron al interior de su casa.

En la entrevista radial, un día antes de morir, Treuquil relató que lo amenazaban y lo insultaban casi cada vez que pasaba un vehículo policial haciendo patrullaje. “No sé por qué lo hacen”, dijo. El día anterior habían llegado carabineros en un zorrillo y se metieron violentamente en su casa. “Si quieren detenerme, háganlo, pero dejen a mi familia tranquila, dejen de asustar a mis hijos”, les dijo Treuquil, y añadió que si no se iban iría a buscar a sus peñis para defenderse. A lo que respondió un jefe policial: ¡Con tus peñis o sin tus peñis, te vamos a matar igual!,indios culiaos, ¡ya van a caer uno a uno!

Carabineros, institución llena de escándalos de corrupción, con montajes para acusar falsamente a luchadores del pueblo mapuche (Operación Huracán). Parece obstinada desde hace años en una guerra brutal contra los mapuches, se han convertido, en la práctica, en una suerte de brazo armado de las grandes forestales.

En la región de la Araucanía, de hecho, opera una suerte de Estado de Sitio: represión, cárcel y silencio público. La situación no ha cambiado en los últimos 30 años. Sólo con los mapuches los gobiernos chilenos aplican una y otra vez una norma que instauró la dictadura: la Ley Antiterrorista. En la mayoría de los medios de comunicación, hechos como el de Treuquil suelen aparecer acotados a las páginas policiales, cuando no son directamente ignorados. El gobierno de Piñera ha radicalizado este fenómeno, abordando el “problema mapuche” con un sólo expediente: más amenazas y lenguaje bélico, más carros blindados, más represión.

 

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