Ethan Martinez

De esta manera iniciaba la jornada el Observatorio de participación ciudadana y no discriminación. Abriendo el debate no a la respuesta sino a la forma y contenido de la pegunta, lo que una vez más viene a reforzar la instalación del sello heteropatriarcal que gobierna la agenda. El gobierno mediante una serie de intentos –fracasados- ha intentado levantar la bandera de la diversidad sexual, levantarla desde una esquina política donde los homosexuales fueron perseguidos, torturados, mutilados y violentados por el mismo séquito que hoy pretende darles una mano y decirles: eres uno más de nosotros.

La sexualidad en Chile tiene memoria y esta cruzada por la violencia institucional. Un tipo de violencia que hoy, el Observatorio de participación ciudadana, pretender reforzar mediante el sesgo patologizador de dicha pregunta, queriendo persistir en el debate de las orientaciones sexuales. La sexualidad en chile se monta desde el ser y no ser, en otras palabras, todo cuerpo heterosexual se levanta desde el ser, desde el centro, de la posibilidad de poder contar su sexualidad y que tenga discurso legítimo. La vereda del frente se constituye por el no ser, todos los cuerpos sexuados que no fueron legitimados a ser dentro de este estado-nación.

En efecto, una operación política que intentaba acallar el levantamiento de sexualidades periféricas, dominarlas mediante una seria de mecanismos: lenguaje, criminalización, patologización, miedo, control o bien, mediante la persistencia del tipo de preguntas que se siguen generando a día de hoy como fue el caso del Observatorio.

Paula Molina,  abogada quien se reconoce con una amplia experiencia en derechos humanos, en febrero de 2019  emitió una serie de dichos frente a lo que en ese entonces era la noticia de Arlén, chica trans que levanto su lucha por el traslado del liceo Barros Borgoño al Liceo 1 de niñas. Molina mediante su cuenta de twitter comenta “Yo me cansé de rebatir algo que es biológico, jamás serán mujeres, pero filo, me alegro que se les reconozca porque son personas, pero que ahora nos quiten espacio a las mujeres por el solo hecho de ser trans me supera” “Ahora las mujeres no solo tenemos que competir entre nosotras sino también con la prensa que tienen las trans, es súper injusto”.

Tras la serie de dichos, en marzo del presente año Molina, asume la dirección del Observatorio, en efecto, se levanta y estructura la unidad ministerial bajo una lógica-acción que deja fuera toda lucha contra la discriminación, considerando que el Observatorio se entiende a partir de su función de acercar la población a espacios gubernamentales, en cuanto promover y reconocer la diversidad como también fomentar la igualdad de derechos.

Frente a la fuerte reacción de la pregunta emitida el día de hoy, se hizo pública la renuncia de Molina y el Observatorio emitió un comunicado en el cual menciona “Lamentamos el error en la redacción”, así dejan ver una vez más que el contenido, material, lógica, lo sustancial no es el error sino la forma de su discurso, de esta manera el gobierno perpetúa su posición y decisión política. Lo que invita a no creer en falsos levantamientos de banderas.

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