Por: Minerva Ríos & Ethan Martínez

Declaraciones Las demandas de la última marcha del 8M excedían los temas de la mujer, a juicio de Isabel Plá; ”Ministras

La sucesión de cambios en el ministerio junto con perpetuar el abandono hacia las mujeres, está instalando rabia y descontento en ellas. Además de verse dificultada la atención médica y el acceso a medicamentos, las mujeres se han visto obligadas a permanecer cautivas de sus abusadores en tiempos de confinamiento.

El debilitamiento del ministerio de la mujer y equidad de género ha ocurrido dentro del contexto de necesidades y exigencias  que han marcado el país estos dos últimos años. En su momento Isabel Plá, como ministra dejó en evidencia su nulo pronunciamiento frente a un acontecimiento histórico como fue la revuelta social del 18 de octubre. No supo atender ni escuchar las demandas del  movimiento de mujeres, dejando en evidencia cuál sería su decisión y acción política: cómplice ante la represión, coacción y violencia policial frente al movimiento.

Plá entiende que desde la “perspectiva del ministerio todas las mujeres son iguales”, no obstante no supo ver que el ministerio se debe pensar con y para las mujeres, lo que implica una vinculación con la realidad social del país. Esto quiere decir, entender que las mujeres en Chile no son iguales, existen sistemas y condiciones de vida que cruzan el ser mujer: subordinación, violencia institucional, abuso, control sobre su sexualidad, etc. En efecto, una perspectiva de género que Plá decidió no utilizar.

De esta manera, el ministerio se constituye como una institución que trabaja a puertas cerradas, lo que es abandono gubernamental en cuanto a las demandas colectivas que se reclaman con urgencia. Esto genera la proliferación y cohesión de organizaciones feministas capaces de amplificar las demandas, como lo fue en la última marcha del 8M, donde Plá afirmó que las demandas solicitadas “exceden los temas de la mujer”. En otras palabras, las necesidades las decide el ministerio, lo que continúa con la violencia y  vulneración sistemática en la vida de las mujeres.

Después Macarena Santelices, periodista y sobrina nieta del dictador AugustoPinochet asumiría el cargo dando cuenta de una fuerte carga ideológica en relación a la figura de su abuelo, y las acciones que este realizó: dictadura cívico-militar, violación a derechos humanos, persecución política.

El periodo de Santelices fue de un poco más de un mes,  donde  lanzó una campaña “contra la violencia en el pololeo”, la que fue altamente polémica al mostrar a un adulto mayor planteando su arrepentimiento por ser un agresor. De esta manera, persiste la lógica patriarcal-institucional que rige las medidas de la cartera.

Como consecuencia de lo anterior, asumió la ministra Mónica Zalaquett, militante UDI  que trae consigo la carga de sus dichos al calificar de “valiente” a una niña de 13 años que gestó un hijo de su abusador.  La ministra niega la histórica Ley 21.030 que desde octubre de 2018 regula la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo en tres causales específicas: peligro para la vida de la mujer; embrión o feto que padezca una patología incompatible con la vida fuera del útero; y embarazo que sea resultado de violación.

A su negación rotunda al aborto y el rechazo total a la adopción homoparental  se agrega su adhesión a los propósitos de la derecha tradicional, la conservación de un modelo patriarcal, concentración institucional del poder y esencialización de la mujer.

Lo anterior hace cuestionarse el nivel de compromiso y conexión de la nueva ministra con las múltiples realidades  de las mujeres en Chile, donde la distribución de la riqueza caracteriza lugares sociales llenos de marginación, subordinación y abuso.

Es preocupante que la sucesión de cambios de ministras retrase lo que para muchas es una realidad dolorosa: no poder acceder a medicamentos, anticonceptivos, tratamientos perinatales o  las múltiples mujeres que están cautivas de sus abusadores o las que están viviendo un embarazo no deseado.

La situación actual invita a reflexionar cómo una incansable rotación de ministras y un nulo reconocimiento de los derechos de las mujeres tienen consecuencias en la vida cotidiana de muchas ciudadanas del territorio.

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