ABANDONADOS”, de Carolina Rojas muestra la brutalidad con la que se trata a los niños, niñas y adolescentes bajo custodia del Estado

Por Adelaida Ojeda. 

En “Abandonados”, la periodista Carolina Rojas reconstruye con extremo cuidado la historia personal y judicial de niños, niñas y adolescentes (NNA), cuyas vidas sufrieron un cambio radical al ser internados en residencias o en organismos colaboradores del Servicio Nacional de Menores. En cada historia detalla magistralmente la negligencia, abusos sexuales, adopciones ilegales y revictimización de las que fueron objeto a vista y paciencia de un Estado responsable de esos delitos.

En esta entrevista a El Irreverente, la autora revela el nivel de impunidad que tienen estas residencias, muchas de ellas ligadas a la iglesia católica, y advierte con preocupación que el negocio es mantener al NNA institucionalizado por años para así no perder la subvención del Estado. Un negocio inescrupuloso donde nuevamente las víctimas son los niños y niñas de sectores populares.

-La violencia de género está institucionalizada y los NNA son las víctimas mientras las autoridades han sido indolentes. ¿Cómo se puede modificar este panorama en el que pareciera no haber salida?

En la atención residencial son conocidas las deficiencias de cómo funcionan estos centros, que en la práctica no protegen a NNA. Se supone que ellos se hacen cargo de los niños que no han sido cuidados o han sido vulnerados dentro de sus propias familias, pero en vez de protegerlos terminan en la mayoría de las veces revictimizándolos. Además de los hogares, están los Organismos Colaboradores del SENAME (OCAS), que se han convertido en un negocio para sus dueñas/os donde institucionalizan al niño y lo sacan del seno familiar. El maltrato y los abusos son prácticas recurrentes allí. En el libro hay un caso de una niña llamada Andrea que llega al SENAME a los dos años y sale a los 18, sin saber cómo vivir por las condiciones extremas de encierro experimentadas.

-A los infractores de ley que son menores se los trata como delincuentes, se les estigmatiza y a las mujeres no se les reconoce que son sujetos de pleno derecho. El estigma de ser vulnerable y pobre genera discriminación y abandono social.

En “Abandonados” me interesó dejar súper claro la correlación que hay entre pobreza e institucionalización. Sin duda hay abusos sexuales o negligencias en el barrio alto, pero los niños institucionalizados son de barrios pobres. Hay un maltrato hacia la mujer y también hacia la infancia que se ha perpetuado y normalizado. Es bien difícil cambiar esa cultura sistémica de violencia que existe en el SENAME. Sería muy relevante tener un nuevo servicio especializado que desafortunadamente quedó en nada con el veto presidencial. En los hogares hay un castigo a la pobreza y es por eso que me pareció que el libro debía llevar un discurso de reparación. Por lo mismo cada capítulo lleva el nombre de un NNA.

-Tú adviertes que el sistema de protección de las OCAS se convirtió en un negocio, desde los tiempos de los gobiernos de la Concertación. El incentivo perverso de subvención por niño hace que el sistema retenga al NNA para no perder esa subvención. ¿Cuál es el panorama que descubriste en tu investigación de “Abandonados”?

Hay que aclarar que los organismos colaboradores del SENAME son 240 y las residencias de administración directa, menos de 20. Los NNA llegan ahí por derivación de tribunales de familia. Los informes sobre los padres son elaborados por estos mismos programas de las OCAS y luego el juez recibe esta evaluación hecha por la misma OCA, que no tiene ningún interés en que ese niño deje de estar institucionalizado. El nivel de impunidad que tienen estas residencias, muchas de ellas ligadas a la iglesia católica, es súper fuerte.

-Las adopciones ilegales constituyen parte de las vulneraciones hace madres e hijos a quienes se los arrebataron al nacer. ¿Cuál es la responsabilidad del Estado en estos crímenes?

Luego de que se ordenara el cierre del hogar de menores “Nido” de Hualpén, recinto dependiente de la Fundación Luis Amigó ligada a la iglesia, investigado por denuncias de abusos sexuales, fueron apareciendo muchos casos de madres que habían perdido contacto con sus hijas/os. Todas respondían a las mismas características y tenían una biografía parecida: escolaridad incompleta, abuelas analfabetas que habían sido llamadas por la directora de ese momento a firmar ciertos papeles que terminaron en adopciones irregulares. Obviamente, existe una gran responsabilidad del Estado en estos delitos.

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