Bajada de foto: En el mundo mapuche se plantea que la quema de camiones forestales en Lumaco, en diciembre de 1997, marca un antes y un después de la lucha por las revindicaciones del pueblo nación mapuche.

Por Filip Escudero Quiroz-Aminao

 La implementación del modelo neoliberal en Chile, tiene su concepción en los verdes campos de la Araucanía. En dos ocasiones ha sido lugar de prueba para hacer funcionar el modelo, como lo ha relatado la historia de nuestro pueblo en palabras de Alina Namuncura “los mapuche durante los primeros años de dictadura militar vivenciaron la incertidumbre y se transformaron (…)” junto a este cambio obligado que vivió el pueblo mapuche, se dio paso a dos fenómenos: la “reconfiguración del colonialismo chileno”, como sostiene Sergio Caniuqueo, o una segunda chilenización para la sociedad mapuche golpeada por la dictadura. El territorio también sufrió los embates del cambio de modelo, esto lo podemos ver claramente en los Decretos de Ley 701 (1974) y el DL 2568 (1978), que afectaron los campos y las comunidades mapuche por partes iguales. Lo que ocurre en la actualidad y desde 1997 con mayor fuerza tiene relación a lo transado en dictadura con el fomento de la industria forestal y a la Ocupación de la Araucanía por medio de la usurpación territorial mapuche.

Contra reforma y Movimiento mapuche

Entre 1974 y 1979 se desarrolló en Chile el proceso de contra reforma agraria que se dedicó a perseguir a quienes fueron beneficiados por la reforma y la expropiación de fundos, Galvarino Raiman relata que “del 74 al 78 no hubo ningún movimiento social, no hubo organización, todo neutral, hasta que surgen las primeras organizaciones mapuche, en el año 79, (…)”.

Para el pueblo mapuche la contra reforma significó en primer lugar una aguda represión de parte de militares en complicidad de latifundistas y patrones, acusando a los mapuche de ser comunistas o parte del proceso de reforma agraria (MCR-MIR), muchos de ellos sin tener participación política fueron asesinados o desaparecidos, en segundo lugar la re-usurpación de las tierras recuperadas y devueltas a los antiguos usurpadores, incluso militares se hicieron de fundos, para ser repartidos entre los altos mandos.

En 1974 la dictadura comienza a cimentar su camino neoliberal y el primer golpe llega rápidamente con el Decreto Ley (DL) 701 que en un comienzo financiaba el 25% del fomento forestal, poniendo a disposición de las empresas los suelos fértiles del Wallmapu colonizado, debido al poco interés de los inversores en los suelos de la Araucanía, en 1975 se reformula el DL pasando a financiar el 75% de las faenas, hoy en día la industria forestal contempla el segundo mayor ingreso económico del país, ¿Bajo qué costo? Erosión de los suelos, destrucción de ecosistemas, pérdida de recursos hídricos a causa de la gran cantidad de agua que necesitan las forestales, sumado a los peligros constantes de incendios y las comunidades a ser fumigadas, contrayendo enfermedades. En otras palabras para el pueblo mapuche significa pobreza y pérdida del bosque nativo.

El segundo golpe es el DL 2568 que ayudo a la dictadura a perfilar su uninacionalidad bajo el imaginario de “todos somos chilenos”, este DL trae consigo un daño irreparable para las comunidades con la división de estas, perdiendo tierras e identidad indígena. Pero, entre 1978 a 1997 se sembraron semillas de autodeterminación que concluiría con los sucesos de Lumaco del 1 de diciembre de 1997, “el estallido de la violencia subalterna”, según Fernando Pairican o como sintetiza Tito Tricot “la resistencia al modelo neoliberal y la violencia estructural”.

De cara al siglo XXI el movimiento mapuche asumió la responsabilidad política y se declara anticapitalista en pro de la liberación nacional, este proceso no está exento de violencia por parte del Estado con asesinatos a comuneros desde 2002, utilizando la represión para perpetuar el modelo.

 

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