Por Marcelo Arce Garín

/ La juventud, amor, lo que se quiere

ha de irse con nosotros. ¡Miserere! /

 El día 29 de septiembre se conmemoraron 100 años de la muerte del Poeta Cohete, seudónimo creado por el pintor Ricardo Gilbert y que buscaba describir la profunda elocuencia en mitínes y tertulias donde la pasión libertaria resaltaba en sus ojos adolescentes.

A inicios del siglo XX estudiantes, artesanos y obreros anarquistas lucharon en contra de oligarquías terratenientes, comerciales e industriales que dominaban la escena política y Gómez Rojas entre estudios de pedagogía y derecho en la Universidad de Chile con su bolso lleno de poemas corregidos y llamamientos populares donde luchaba por nobles causas creando grandes amistades como fueron los escritores Manuel Rojas y José Santos González Vera.

/ La belleza del mundo y lo que fuere

morirá en el futuro. ¡Miserere! /

José Domingo Gómez Rojas nació en Santiago el 04 de agosto de 1896 de origen obrero, su padre era ebanista y su madre lavandera. El año 1903 inicia sus primeros estudios en la Escuela Superior N° 9 de Hombres y la secundaria la realiza en el Liceo N°4 de Hombres Manuel Barros Borgoño. Colabora en diversos periódicos ácratas de la época y asiste al Centro de Estudios Sociales Francisco Ferrer donde conoce a Rojas y González Vera participando también en múltiples marchas, mitínes, charlas y estudios que lo acercaban a las obreras y obreros influyendo en su visión artística y política.

Escribe en diversos periódicos entre los que destacan El Heraldo, la revista Sucesos, Los Lunes, Selva lírica, entre otras y sus poemas tomaban camino propio siendo antologado en la Revista de Los Diez cuyos integrantes se reunían en la intersección de las calles Tarapacá con Santa Rosa, pleno centro de Santiago. Anteriormente esa agrupación se asentó en el pueblo de San Bernardo, en terrenos cedidos por el poeta Manuel Magallanes Moure y llamada Colonia Tostoiana.

También fue incluído en la histórica Antología Selva Lírica (1917) compartiendo lugar junto a Lucila Godoy Alcayaga entre otros. El año 1913 aparece su único libro publicado en vida llamado Rebeldías Líricas siendo sus preocupaciones las cosas mundanas, el sufrimiento del obrero, el ser y sus demonios y el anarquismo. El año 1918 ingresa a estudiar pedagogía en castellano y leyes a la Universidad de Chile, paralelamente trabaja en la Municipalidad de Santiago e imparte clases en la nocturna.

/ La tierra misma lentamente muere

con los astros lejanos. ¡Miserere! /

Producto de la persecución política en contra de intelectuales, obreros y estudiantes vinculados a la IWW (Industrial Workers of the World) y ya con José Domingo activo en la Federación de Estudiantes, el presidente de turno, Juan Luis Sanfuentes y sus mandados allanan su hogar encontrando libros sobre anarquismo, socialismo y teoría política siendo detenido en la cárcel de Santiago y permaneciendo detenido. El ensañamiento hacia el poeta, tomando en cuenta su edad (24 años) fue alevoso, negándole visitas, no teniendo acceso a libros, maltratos y golpes fueron su castigo siendo posteriormente trasladado a la casa de orates donde murió el día 29 de septiembre de 1920.

/ Y hasta quizá la muerte que nos hiere

también tendrá su muerte. ¡Miserere! /

 Una multitudinaria despedida fue su funeral, el pueblo se desbordó en las calles levantando sus sombreros en señal de despedida, hoy esos mismos sombreros saludan la revuelta de octubre prontos a conmemorar un año del levantamiento popular.

Gómez Rojas se levanta junto a nosotros exigiendo libertad a los presos políticos. Pienso en Anthony Araya cayendo desde el puente hacia el río Mapocho, víctima de la misma represión policial que castiga los movimientos sociales.

Gómez Rojas exige la renuncia de Piñera, camotea a los pacos, escribe en los medios populares, denuncia las mutilaciones, torturas, muertes y pide libertad a las presas y presos políticos de la revuelta.

José Domingo Gómez Rojas baila junto a nosotros en Plaza Dignidad.

José Domingo Gómez Rojas

ELEGÍA POR MI HERMANO.
De pronto una gran sombra por la sombra se advierte.
Todos quedamos mudos a la invisible suerte.
Temblando, por las sombras, quedo una sombra fuerte
y todos sollozamos presintiendo a la muerte.
La carne de mi hermano tembló como aterida.
Mi madre quebrantada, sollozó estremecida.
Fue un momento indecible de súplica a la vida.
¡Juventud de mi hermano para siempre dormida!
Salí al jardín. La fuente por siempre estaba muda.
Con un dolor enorme mi garganta se anuda.
Después lloré… lloré… Sólo sé que en mi duda
temblaba por los cielos una estrella desnuda.
La noche se clavó por los cielos lejanos.
Dios tembló en los rosarios y tembló por las manos.
Un divino presagio retumbó en los arcanos
y se transfiguraron los destinos humanos.
Con mi alma toda en pena salí del aposento.
Sobre mi corazón gravitó aquel momento
como una eternidad.
En decir lo inefable pongo en vano mi intento.
El cielo era un inmenso árbol azul florido,
la eternidad pasaba con sus alas de olvido.
La emoción de los tiempos transminó mis sentido.
¡Quede solo en la tierra frente al cielo dormido!
ESCRITO EN LA PRISIÓN 
                fragmento de un poema
Yo que tengo lejanos jardines en la luna
y reinos invisibles en estrellas lejanas
y princesas dormidas de embrujada fortuna
y reinos interiores y cosas extrahumanas.
Yo que tengo un silencio de armonía profundo,
gravitando con ritmo de misterio en mí mismo;
yo que siento y que vivo la belleza del mundo:
jamás podrán hundirme en el ‘pequeño abismo’.
Basta que mire al cielo y llame a las estrellas
para arrullarlas dentro del corazón transido;
basta que, cara a cara, diga a Dios mis querellas
para que Dios conteste: ‘¡Hijo! ¿te han afligido?’
Por eso nada importa, Madre, que a tu buen hijo
los pobres hombres quieran herir: ¡Piedad por ellos!
Piedad, Piedad, Piedad! Mi amor ya los bendijo;
que la luz de los astros les peine los cabellos!
                                                                               ……
I
En esta Cárcel donde los hombres me trajeron,
en donde la injusticia de una ley nos encierra:
he pensado en tumbas en donde se pudrieron
magistrados y jueces que hoy son polvo en la tierra.
Magistrados y jueces y verdugos serviles
que imitando, simiescos, la Justicia Suprema
castraron sus instintos y sus signos viriles
por jugar al axioma, a la norma, al dilema.
Quisieron sobre el polvo que pisaron, villanos,
ayudar al Demonio que sanciona a los muertos
por mandato divino y en vez de ser humanos
enredaron la urdimbre de todos los entuertos.
Creyeron ser la mano de Dios sobre la tierra,
la ira santa, la hoguera y el látigo encendido,
hoy duermen olvidados bajo el sopor que aterra,
silencio, polvo, sombra, ¡olvido! ¡olvido! ¡olvido!
II
Y pienso que algún día sobre la faz del mundo
una justicia nueva romperá viejas normas
y un futuro inefable, justiciero y profundo
imprimirá a la vida nuevas rutas y formas.
Desde esta Cárcel sueño con el vasto futuro,
con el tierno solloza que aún palpita en las cunas,
con las voces divinas que vibran en el puro
cielo bajo la luz de las vírgenes lunas.
Sueño con los efebos que vendrán en cien años
cantando himnos de gloria resonantes al viento;
en las futuras madres cuyos vientres extraños
darán a la luz infantes de puros pensamientos.
Sueño con las auroras, con los cantos infantiles
con alborozos vírgenes, con bautismos lucientes:
que los astros coronan a las testas viriles
y su clamor de seda es un chorro en las frentes.
III
Desde aquí sueño, Madre, con el sol bondadoso
que viste de oro diáfano al mendigo harapiento,
con las vastas llanuras, con el cielo glorioso,
con las aves errantes, con las aguas y el viento.
La libertad del niño que juega sobre un prado,
del ave que las brisas riza con grácil vuelo;
del arroyo que canta, corriendo alborozado;
del astro pensativo bajo infinito cielo.
La libertad que canta con las aves es trino,
con los niños, es juego; con la flor, es fragancia;
con el agua canción, con el viento divino
véspero, errante aroma de lejana distancia
Todo es nostalgia, Madre, y en esta Cárcel fría
mi amor de humanidad, prisionero, se expande
y piensa y sueña, y canta por el cercano día
de la gran libertad sobre la tierra grande.
IV
Sin ti, madre, la vida sería un don maldito;
una infame limosna de la carne sufriente;
pero tu amor, es rosa y es cristal inaudito,
es la divina música y es pensarosa fuente.
Hace ya muchos siglos que te vivo y te siento.
Mi tristeza es belleza de un extraño destino,
hacia ti me llevaba este o esotro viento,
hacia tu eternidad ese o aquel camino.
Como tú eras eterna, como tú eras divina,
como sobre tu frente caminaron los astros,
me creaste divino por gracia peregrina:
la eternidad, sumisa, seguirá nuestros rastros.
V
Por ti, la raza humana, madre, se transfigura
ante mis pobres ojos, por tu amor se redime
la carne y la pasión. Por tu inmensa dulzura
nació en mi la piedad para el hombre que gime.
¡Dolor de ser tan triste y tener que ser bueno
porque siempre en mi frente siento que están tus manos!
¡Dolor de ser dulzura para tanto veneno
y de tener el alma puesta en astros lejanos!
¡Dolor, madre, dolor, de escribir mi elegía
por darte en rosas pálidas un secreto tesoro!
¡Dolor, madre, del canto que profanará un día
un mendigo, un tirano y el becerro de oro!
¡Dolor, madre, dolor de tener que cantar
porque un nudo fatal se anuda a la garganta,
dolor de no poder odiar, y amar, amar
a un pueblo vil que deja poner en sí la planta!
¡Dolor, madre, dolor de tener que vivir
y amar la vida cuando lo vulgar mancha el mundo;
y dolor de saber que se ha de revivir
sobre una tierra pura que mancha el rico inmundo!

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