Pichi Trawun, espacio de diálogo de la Comunidad de Plaza Yungay

Por Kurü Ñayki.

Entrevistamos a los voceros de dos asambleas territoriales, Adrián Cortés de la Comunidad Plaza Yungay y Aarón Briceño de Cerro Cordillera, quienes nos cuentan cómo se vivió la revuelta popular en sus territorios, la posterior pandemia y el actual proceso constituyente  nacido del acuerdo entre la elite política.

La conformación de las asambleas territoriales

Ambas asamblea nacen durante las semanas posteriores al 19 de octubre, día que marca el inicio de la revuelta en Valparaíso.

En el caso de Cerro Cordillera, “nace no solo como un espacio de resistencia sino también como un espacio de reflexión y en alguna medida un reflejo de ese despertar o ese poder volver a encontrarnos, esa esperanza que nos innundó el 19, el 25 comienza a materializarse en una asamblea territorial que fue algo nuevo (…) y que ha ido cambiando con el contexto”, comenta Aaron.

Adrián de la comunidad Plaza Yungay, comenta que la llegada de octubre se encontró con un terreno fértil dada la historia de organización previa, cuando el año 2016 protagonizaron  la defensa del mirador de la Plaza frente a una inmobiliaria. Esta lucha resultó en la reactivación de la junta de vecinos donde se continuaron gestando otros proyectos. Recuerda la masividad de las actividades que convocaron gente de otros cerros y ampliaron los límites territoriales.

Ambos coinciden en que la asamblea fue una alternativa ante un movimiento que rebalsó la institucionalidad vigente, siendo también un espacio de convergencia de las mismas organizaciones que habitaban los cerros (sindicatos, juntas de vecinos, clubes deportivos, adultos mayores). Se nutre de otras experiencias de luchas como las del movimiento estudiantil, compartiendo lógicas como la horizontalidad y vocerías.

El trabajo territorial durante la revuelta y la coordinación de Cordones Territoriales

Ambas asambleas decidieron estructurarse en comisiones.

En el caso de Cerro Yungay, se conformó la comisión de infancia con actividades para la niñez, otra comisión encargada promover a economía local, difundir e intercambiar emprendimientos y servicios entre vecinos/as, aún vigente. La comisión de salud realizó talleres de primeros auxilios, necesidad que surgió de la represión que se daba en plazuela ecuador y llegaba al cerro. Adrián recuerda los encuentros culturales, ferias de trueque, jornadas de sanitización y espacios de discusión política. Menciona además la Casa de la Memoria ubicada frente a la plaza, la que ha sido un lugar de encuentro y actualmente alberga un huerto comunitario. Lamentablemente hace unas semanas sufrió el robo de material histórico de derechos humanos.

La experiencia en Cerro Cordillera fue similar. Hubo comisiones de difusión y propaganda, seguridad, y de niñez. También una de salud avocada a la salud mental comunitaria. Otra para abordar la asamblea constituyente mediante jornadas de autoeducación. Por último destaca la comisión de medio ambiente encargada de la recuperación de espacios y huertas urbanas.

Un eje de trabajo relevante donde confluyen ambas colectividades es la Coordinadora de Cordones Territoriales de Valparaíso, que organiza encuentros y discusiones donde participan diversas asambleas de la región. Aarón plantea que ha sido un espacio nutritivo para conocer las diversas realidades y generar un sentido de unidad conviviendo con la autonomía de cada asamblea, y que la articulación entre territorios es fundamental para lograr transformaciones más profundas. Si bien se ha pausado por la pandemia el lazo continúa, señala Adrián.

La Pandemia y los desafíos para la comunidad

Pese al reflujo evidenciado entre la salida política pactada en el Acuerdo por la Paz, sumado al cansancio y la llegada del verano, ambos espacios se mantuvieron activos.

El vocero de Cordillera nos comenta que marzo y en particular el 8M pretendía ser un hito para inaugurar un nuevo ciclo y “dar vuelta la tortilla”. Mientras se preparaban para ésto apareció el coronavirus. Si bien en un principio mermó la participación luego sirvió para revitalizarla, “cuando llega la pandemia no llega el Estado (…) tampoco llegaron las instituciones tradicionales, no llegó la iglesia, no llegaron las ONG, ni las fundaciones. ¿Y quiénes estábamos? los que ya llevábamos desde octubre organizados, y eso era la asamblea”.

Algo similar ocurrió en cerro Yungay, donde los vecinos/as  generaron un catastro para la entrega de ayudas, acción articulada con la junta vecinal. También se activó una olla común en el club deportivo Invencible, junto al club social y el apoyo de la comunidad. Cree que la olla también ayuda a sentir que las y los vecinos que no están solos. Por otra parte el trueque o ventas entre vecinas aportan a resolver necesidades sin tener que salir del barrio, y a cuidarse del virus comunitariamente.

La Asamblea Cordillera por su parte creó la amasandería popular que actualmente panifica 100 kilos de harina semanalmente. Las ollas comunes también se multiplicaron y junto a otros espacios cubren casi todos los días de la semana. Se conformó además una red de abastecimiento directa con proveedores.

Asambleas ante el proceso constituyente y el Plebiscito

Desde la Asamblea Yungay, la conclusión fue que la importancia esta en informarse sobre el proceso, “cuando nos juntamos a conversar este tema, no es para que los vecinos estén todos en la misma línea, sino que la decisión que tomen sea una decisión informada”.

Reconoce que es un proceso necesario pero con la claridad de que el plebiscito representa una mínima parte,“(…) independiente si se apoye o no se apoye, el proceso constituyente va mucho más allá, en el tema del descontento, con lo destituyente, con el cambio, con la destrucción de un modelo que nos ha hecho tanto daño y con qué cosas queremos hacer. No nos juntamos a hablar de leyes, nos juntamos hablar sobre qué mundo queremos y eso es un proceso constituyente”, expresa Adrián.

En la Asamblea Cordillera la postura era que no íbamos a tomar postura porque no tenía sentido (…) lo que se discutió en marzo fue la necesidad de cambiar la constitución, pero se consideraba mañosa la práctica tomada por la clase política que obligó este plebiscito con dos posturas que no son las que el pueblo estaba expresando. Es más bien el proceso de los políticos profesionales. Desde ahí es mejor estar informado, seguir tensionando, seguir educando y aprendiendo. Pero, estamos haciendo algo más importante que es construir comunidad”, señala Aarón.

El mensaje ante un nuevo Octubre de Memoria y Resistencia

“Yo creo que esto tiene para rato y los frutos de esto los vamos a seguir viendo unos cuantos años más. Eso me tiene contento (…) pese a las pruebas que nos han puesto las circunstancias, o el sistema también, no ha logrado humillar el impulso y eso es algo que no se puede desconocer”, señala Adrián de Cerro Yungay.

El vocero de la Asamblea Cordillera espera que se revitalice la lucha en las calles porque es fundamental para lo que suceda con la nueva constitución, y entrega la señal de que seguimos presentes. No obstante es necesario prepararse comprendiendo que el reacomodo institucional ha apuntado perfeccionar los mecanismos represivos contra quienes resisten y luchan.

También llama a solidarizar activamente con quienes hoy sufren las consecuencias más duras de la represión “(…) en este contexto innundado por el debate del sí y el no, nuestro deber es hablar de lo que no hablan, de los muertos y muertas, de los mutilados, no les podemos olvidar.”


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