por Patricio Reyes Puelma
Oriundo de la región de Coquimbo. Su vida en la niñez fue difícil lo que dificultó su desarrollo educacional. Pero, no se dio por vencido y empezó a trabajar muy joven, siendo trabajador de Correos y Telégrafos en Arica donde se radica hasta golpe cívico militar. Como trabajador se incorpora al FTR y al MIR, participando activamente en los cordones industriales de Arica. Paralelamente retoma sus estudios a través de un convenio firmado entre la CUT y la universidad.
Producido el golpe cívico militar del 1973, es detenido por los servicios represivos de la dictadura, sufriendo tortura y cárcel.
Posteriormente viaja a Vancouver, Canadá en donde reside algunos años y cuando su organización -el MIR- plantea el retorno a la lucha se incorpora en el plan del 78, tomando la opción de dejar su familia en Cuba lo que de por si era una decisión difícil que le traerá dificultades de comunicación con su único hijo, pero que logran resolver y decir hoy su hijo que “se siente orgulloso de su padre”. Desarrolló tareas especiales y en ese marco nuevamente cae detenido. Una vez liberado se reincorpora nuevamente a la lucha tratando de contribuir a la construcción de un movimiento popular independiente de la “clase política”, incorporándose a las organizaciones sociales de base y sus territorios donde vivía.
Abraza con entusiasmo y es uno de los fundadores en 1997 del Movimiento de Trabajadores y Trabajadoras Clotario Blest (MTCB)
También cuando surge el diario El Irreverente se transforma en uno de sus difusores y un destacado distribuidor de El Irreverente en el mundo de los suplementeros, en las diversas actividades de los trabajadores y movilizaciones sociales y políticas.
Cuando surge la rebelión social política participa activamente en las actividades y movilizaciones de las organizaciones sociales en su territorio. Promueve la acción común, coordinación y unidad de éstas.
En resumen, es una vida dedicada a la consecuencia de luchar, por tener un mundo mejor, cambiar la sociedad tan desigual por una sociedad donde todos y todas tuviesen las mismas oportunidades, donde primara la solidaridad por sobre el egoísmo individualista de la sociedad capitalista. Donde todos y todas tuvieran acceso al trabajo, salud, educación, un medio ambiente que cuidara la tierra y la salud de las personas, jubilaciones con una pensión digna y se respeten los derechos. Padecía una enfermedad base que ocasionaba hemorragia espontánea y el último tiempo se deterioró su salud y contrajo una esclerosis lateral que finalmente le causará la muerte el 14 de noviembre de 2020. Nos quedamos con su reflexión transmitida en los últimos momentos de su vida, al ver la preocupación y solidaridad por su situación de salud de los vecinos, trabajadores de la salud y organizaciones sociales: “compañeros, me emociona ver estos gestos y me doy cuenta que sembramos y sembré en mi pueblo”.

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