Por Esteban Huentelauquén.

Conscientes de la situación por la que atraviesan las distintas asambleas populares y autoconvocadas El Irreverente conversó con 2 de ellas parte de la Coordinadora de Asambleas 18 de Octubre; la Asamblea Comunidad Santa Isabel de Santiago y Asamblea 18 de Octubre de Rancagua, para saber en qué están. Son 2 realidades distintas que quieren transitar por el mismo camino.

¿Cómo ha sido el funcionamiento de la asamblea?

Comunidad Santa Isabel: nos reunimos espontáneamente a protestar por las injusticias y desigualdades de este país. Decidimos organizarnos, para seguir la lucha por las reivindicaciones sociales: por la salud, las pensiones miserables, el saqueo de las forestales, la privatización del agua, las remuneraciones, los derechos laborales y otras injusticias amparadas por la Constitución de la dictadura.

Producto de la pandemia, a partir de marzo nos reunimos vía Meet, además, de organizarnos, profundizamos conversaciones sobre temas específicos, demandas sociales y de la situación política actual y futura.

Creamos nuestras redes sociales, Instagram y Facebook. Como una manera de hacer democracia participativa, se propicia la ejecución funciones en la organización, de modo que haya una apertura a asumir el liderazgo en diferentes momentos y desarrollar un mayor grado de responsabilidad.

Hoy, después de un año seguimos comprometidas/os, porque tenemos la certeza que los cambios no se hacen sólo con un voto, sino que con la persistencia de las comunidades organizadas; porque este camino nos permitirá ir creando y aportando a una mayor conciencia social y a la construcción de una sociedad más justa para todas y todos.

¿Cuáles han sido las principales dificultades este último tiempo?

Asamblea 18 de octubre de Rancagua: una de las grandes dificultades que vivieron las organizaciones en un comienzo, fue la permanencia de sus miembros, situación que, aún predecible, no deja de ser preocupante.

Si bien, algunas compañeras/os optaron por abandonar los espacios por temas de tiempo o falta de interés, también otras/os abandonan por diferencias de lineamientos políticos, como llevar a cabo la lucha o por la falta de un programa.

Para nosotras/os ambos problemas presentan una oportunidad para lo organizativo, la discusión de estos temas resulta una forma óptima de hacer las cosas, resultado del análisis de distintas posturas.

En Rancagua, observamos dos tipos de asambleas, aquellas que buscan crear Poder Popular y otras, aprovechando todo el proceso constituyente, ingresar al sistema para según ellos, “poder cambiarlo desde la institucionalidad”.

Es una dificultad para la organización popular que la gente se divida entre dos formas de actuar, es nuestro deber evidenciar todas las falencias, pero no necesariamente deben ser impedimentos para participar y lograr un cambio significativo del sistema.

El tiempo de vida limitado de aquellas organizaciones que se enfocan sólo en lo institucional es también un tema, ya que llegará un momento, relativamente cercano, dónde no podrán seguir trabajando, debido a que han cumplido su función, por ejemplo, en las asambleas que hay una presencia importante de partidos políticos burgueses, los cuales buscan llevar el proceso hasta una elección. Desde el 25 de octubre, los comandos por el apruebo, en un vacío de proyecciones políticas, no tienen ya nada más que hacer en las calles.

¿Cómo han seguido impulsando las demandas sociales?

Comunidad Santa Isabel: Nuestras formas de lucha van desde caceroleos, actividades culturales y de memoria, conversaciones comunitarias, marchas por el barrio, jornadas de propaganda, presentaciones públicas temáticas. Igualmente realizamos actividades de solidaridad, a otras comunidades o a nuestras vecinas y vecinos, como ollas comunes, acopio de útiles, alimentos y de aseo. Actividades que según amerite, las realizamos en coordinación con otras Asambleas territoriales.

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