Por Roberto D’ Orival Briseño – Colectivo 119 de Familiares y Compañerxs. 

Indulto a agentes de la Dina partícipes en la Operación Colombo que secuestró, torturó y desapareció entre 1974 y 1975 a 119 compañeros del MIR.

El fallo de la octava sala de la Corte de Apelaciones, que exculpa a criminales de DDHH, constituye una nueva acción pro impu­nidad, que niega el derecho inter­nacional, tratados, convenciones y pactos relativos a DDHH, que ha firmado y debe respetar y poner en práctica el Estado, en especial el Poder Judicial. Esta acción tiene un claro e innegable contenido político, favoreciendo a agentes de la DINA que desarrollaron un plan criminal de exterminio de militantes de izquierda. La acción de este tri­bunal, vuelve a dejar en evidencia el carácter de clase y compromiso ideológico de este poder del Esta­do, que a raíz de la rebelión popular del 2019, ha endurecido su accio­nar represivo, sistemático y masivo de atropello a DDHH, entregando señales claras a FFAA y policiales, de mayores garantías de impunidad en resguardo del sistema político y modelo económico causante de las injusticias y desigualdades que originan el descontento y la protesta.

Este nuevo testimonio de obse­cuencia de los jueces, responde al mismo objetivo, ya sea en relación a los secuestros, torturas y desapa­riciones entre 1974 y 1975 de los compañeros y compañeras del caso 119, como en la persecución, de­ tenciones, montajes, juicios sin otras pruebas y declaraciones que las de los agentes del estado, que mantienen encarcelados y encarce­ladas a más de 2000 personas, re­henes del terrorismo de Estado y de Piñera. Hoy como ayer, se castiga el pensar, organizarse y luchar con­tra la marginación, la explotación, el desprecio y la violencia a la que se somete a la gran mayoría de los habitantes de la nación.

arpillera 1

La impunidad se manifiesta en di­versas formas y dimensiones. En el caso de este nuevo fallo aberrante, se vuelve a victimizar, pero también a reactivar mecanismos de respues­ta, es así como logramos autoconvocarnos familiares, compañeros, compañeras y organizaciones ami­gas, generando una manifestación de repudio al fallo y al Poder Ju­dicial el día viernes 4 de diciembre del presente año, repitiéndola el día miércoles 9 y este día miércoles 16. La manifestación es asumida por la organización de familiares y amigos de las y los asesinados de la revuelta.

La síntesis es clara, fechas, nom­bres y circunstancias varían, pero las y los muertos, violentados y en­carcelados son los y los mismos: el pueblo pobre, marginado, olvida­do, insumiso, consciente, rebelde y luchado.

En la calle, en la acción se revelan y gravitan los mismos sentimientos: dolor, rabia y el deseo profundo de cambiarlo todo, echar abajo todas las estructuras y trabas que man­tienen la injusticia, la impunidad, pero también la esperanza y el de­seo que tanta sangre y ausencia no sean en vano, transformando sen­timientos en conciencia y fuerza de cambio.

Pero no hay que perder la perspec­tiva, está violencia estatal no surge ahora o hace un año, la respuesta brutal a la movilización masiva y persistente de los pueblos y comu­nidades a lo largo y ancho del país, estaba en latencia, preparada y man­tenida por quienes orquestaron el cambio administrativo de dictadura a gobiernos de barniz democráti­co. Cada perdigón, cada bala, los químicos que intentan ahogar la ra­bia y lucha popular, son responsabi­lidad de quienes han gobernado sin erradicar la Doctrina de Seguridad Nacional, ni cuestionar el escanda­loso presupuesto militar, quienes han enviado a militares y policías a perfeccionar su actuar terrorista en defensa de intereses económicos y para someter a su pueblo.

La proyección y por lo que tenemos que poner nuestro esfuerzo, es en la articulación de las luchas, la solidaridad y convergencia de familiares, compañeros, compañeras, amigas, amigos, colectivos y organizaciones en defensa de los DDHH y popu­lares y para generar el proyecto que transforme profundamente nuestra sociedad y realidad.

NO COMMENTS

Leave a Reply