Con lienzos, pancartas y consignas las y los manifestantes se desplazaron por las calles céntricas de Valparaíso, exigiendo justicia para Francisco y manifestando que el “arte callejero no es delito”.

Por Guillermo Correa Camiroaga.

Este lunes 08 de febrero se vivió una extensa jornada de protesta en Valparaíso exigiendo justicia y rindiendo homenaje a Francisco Martínez Romero, el joven artista callejero asesinado brutalmente por Carabineros en Panguipulli el sábado 06 de febrero.

Acá no solo son culpables los autores materiales de este deleznable hecho, sino toda la clase política institucional que desde el término de la dictadura cívico militar ha conformado gobiernos civiles que no ha sido capaces, o derechamente no han querido, desmantelar la doctrina del terrorismo de Estado instaurada en dictadura.

Acomodados al modelo neoliberal se dedicaron a realizar cambios cosméticos al mismo, colocándole una careta de democracia, pero con un nauseabundo olor a dictadura y dejando intactas las bases sobre las que este se sustenta este sistema, incluyendo toda una legislación y un aparataje represivo pronto a actuar en contra de los sectores populares que luchan por defender y conquistar sus derechos pisoteados.

Hoy muchos y muchas integrantes de la clase política rasgan vestiduras exigiendo legislar para terminar con la Ley de Control de Identidad Preventivo, este engendro represivo incorporado y aprobado durante el último gobierno de la Nueva Mayoría encabezada por Michelle Bachelet       (en la Ley 20.931 del mes de julio de 2016), y que fue el utilizado por las fuerzas policiales para terminar abusivamente con la vida de un joven chileno en Panguipulli que no tenía carnet de identidad.

Estas pataletas para “la galería” no son más que una mascarada indigna con la que algunos y algunas integrantes de la clase política institucional pretenden mejorar su deteriorada imagen ante la opinión pública. Son las y los mismos políticos que se concertaron con la derecha para aprobar el Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución, a partir del cual se originó un tramposo proceso constitucional que está en curso y que en la práctica significó un salvavidas para el tambaleante gobierno de Sebastián Piñera.

Ni hablar de la legislación represiva que apoyaron y ayudaron a sacar adelante luego de firmado este Acuerdo, leyes destinadas a reforzar la “seguridad y el orden interno”, es decir, para entregar más facultades a los agentes del Estado en su labor represiva en contra de las y los luchadores populares, ayudando de esta manera a la criminalización de la protesta social.

La indignación y la rabia que ha provocado el vil asesinato de Francisco Martínez nuevamente encendieron la pradera de las luchas populares, y la llama de la rebeldía iluminó distintos territorios de nuestro país para exigir justicia.

Pese a las limitaciones y restricciones de la emergencia sanitaria en que nos encontramos, las chilenas y chilenos rebeldes han salido a protestar para sacar afuera su rabia y mostrar su fuerza   llena de dignidad para recordarle a la clase política, las élites y la institucionalidad neoliberal, que Chile solo está en pausa a causa de la pandemia, pero el despertar del 18 de Octubre del 2019 sigue latente y pronto a expresarse.

Acá en Valparaíso la Jornada de Protesta comenzó a mediodía, con una convocatoria realizada por los Artistas Callejeros quienes llamaron a reunirse en la Plaza Victoria, lugar en el cual se realizó una intervención artístico musical en homenaje a Francisco Martínez, para marchar posteriormente hacia la intendencia Regional.

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